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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2011.

El LOCO JORGE

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Es la historia de nuestro pasado la que reaparece cuando alguien se nos va. Hay amores que todavía me duelen, sueños que irán más lejos que mi propia muerte, como si fuéramos un eslabón más de la gran cadena que es la humanidad.  Nuestra insignificante historia, no cuantificable e inesperadamente ingenua es también una parte, un pedacito del mundo de los otros. Estas raíces que nos pesan, son un trasplante, donde algunos prendimos con más suerte en estas tierras que nos protegieron, regadas por muchos lagos y cubierta por el bosque boreal. Emigrar es una aventura, una lucha contra reloj, un mundo fascinante que nosotros tuvimos que recorrer. Se podría decir que fuimos los primeros uruguayos que descubrimos la Península Escandinava. Al mismo tiempo supimos de otras muchas migraciones, chilenos, bolivianos, todo un mosaico latinoamericano y del oriente medio , de los países bálticos, de Rumania, de Africa etc,  que nos permitió compararnos. Compararnos es un consuelo, aprender a mal aceptar nuestra realidad y esto se acentuó más cuando nuestros hijos tuvieron hijos y quedamos atados a la tierra que, sin asombro, nos vio descender por la escalerilla de un avión intercontinental en los albores del año 1975. Los fantasmas del pasado siguen estando,  pero con otra energía, de otra manera.  Y cuando un compañero de ruta se nos va repasamos esa historia de nombres y de hechos que nos tocó vivir.  Le tocó el turno a Jorge  Vieites y los recuerdos se agolpan y naufragan en esa interrogante. De común tenemos la historia del exilio, la desesperación de haber tenido que aprenderlo todo de nuevo, de hacernos un lugar, de bajar nuestras revoluciones de orientalismo levantisco y procurar adaptarnos a la sobria forma organizativa de una sociedad nórdica. Y pensamos en el inexorable pasaje del tiempo, en el sufrimiento sin peso y medida de otros semiadaptados, inadaptados, cuasi-adaptados de nuestra migración y de las otras muchas que la humanidad de continuo padece, y no tenemos ni aproximadamente idea o medida del peso o el tamaño del dolor universal.   

El “Loco  Jorge”, como algunos llegamos a conocerle, tenía un comportamiento un tanto desordenado. Nos encontramos  en el campamento de Moheda cuando recién abandonábamos los miedos rioplatenses. Frente a lo inesperado de la geografía, la forma de resolver de la gente, el idioma, la comida y hasta formas de relación diferentes , cada uno encontró su forma de  “ integrarse“. Las respuestas fueron múltiples, y cada uno ofreció lo que traía en su acervo personal. Algunos con la ventaja que ofrece ser joven, o la ventaja de aprender idioma rápidamente, otros con sus posiciones tomadas desde su extracción de clase social, otros con la veteranía que da ser mayor, o intentando formar ghetto, o como en el caso de Jorge, una aptitud de “ loco solitario”, lobo estepario que le permitía contemplar la existencia, sin molestar. Cuando la gran mayoría procuraba aprender idioma, retomar una profesión, descubrir la sociedad, y aterrizar lo mejor posible en este inesperado mundo nuevo el “ loco  Jorge” se consiguió un perro, (el Gaucho) un compañero de andanzas, una forma de ser a la uruguaya, completando esta idiosincrasia con un “puchito” hecho siempre de tabaco comprado en paquete, con la inconfundible hojilla para armarlo y la ceremoniosa aptitud como para darle un verdadero valor a su tiempo. En su bohemia veía el mundo hecho de las pequeñas cosas.  Una mezcla de bohemia tupamara,  más predispuesta a la reflexión y la lectura que a un apologismo guerrillerista. Leía sistemáticamente toda la bibliografía del pensamiento socialista de la época, con un caudal de autocrítica que le permitía estar fuera de marcos ortodoxos. Esta actitud le permitía acercarse a los “ desprolijos” de la colonia, a los cuales nunca abandonó y con los cuales siempre tuvo relaciones fraternales.

Pasaron los años y pasaron de largo también muchos compañeros y muchos nombres. Dejamos de frecuentarnos y reaparecimos en una especie de experiencia común en una escuela en desuso en el barrio de Sätra, periferia de la ciudad de Estocolmo. Fue un tiempo lindo donde se hizo pintura, fotografía, carpintería y donde se soñaba crecer desde ahí a un proyecto social distinto  que nos permitiese sentirnos humanamente mejor.  Jorge siempre estaba en la vuelta, con un libro, con un mate, con una frase oportuna, con la idea que es posible un mundo distinto si el hombre llega al convencimiento de que se puede.

Con la reinstauración del proceso democrático en Latinoamérica volvieron muchos compañeros. Muchos se fueron,  dejando sus hijos grandes en estos lares. Otros fueron y vinieron, de alguna forma los vínculos se debilitaron, nos fuimos haciendo más viejos, le dedicamos más tiempo a nuestros nietos y soñamos con dejarle cambiar el mundo a ellos. Cuando sonó el teléfono con la mala-nueva del fallecimiento del amigo, se agolparon los recuerdos, diríamos recientes y nos sorprendió el rápido pasaje del tiempo. Son muchos los compañeros que se han muerto durante estos años, se que vivirán mientras algunos de nosotros los vayamos sobreviviendo, después seremos parte de un largo y necesario olvido para que los que vengan detrás sean más libres y menos faraónicos.

La muerte sigue siendo una incógnita, en el caso del compañero  “Loco  Jorge”, lo saludamos con un: Gracias por haber vivido y alegrado nuestro tiempo.

Héctor y Martha

hectordiaz2000@hotmail.com 

2011-02-02

Miércoles, 02 de Febrero de 2011 17:48. Guillermo Ortiz-Venegas Ver como artículo separado. Héctor Díaz

Nadie es más

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Extraviado en tu mirada recorría

mi sigiloso andar,  tu andar venía,

fué la sonrisa, quizás la noche

un remolino venido, canción cantada

eterno vuelo de paloma, vibraciones ligeras

alas blancas, abanico cortando los suspiros

 de un momento sin tiempo,

donde los verdes silencios espiaban los jardínes

de esa brisa ligera escapando hacia el mar

y a los abismos ignotos que nos brindó la vida.

 

Amar es un dilema, inmensurable axioma,

un demonio encerrado, sin peso ni medida

laberintos de oníricos deseos, promonitorios estertores

flor que se cultiva  aprendiendo a sufrir.

Un verso es la mano querida de una amiga,

una línea de tierras trabajadas para ser un vergel,

semillas a punto de hacer capullos nuevos

canteros, regadios, cielo celeste, amaneceres

sintaxis venideras, futuro devenir.

No somos más, que lo que fueron otros

retazos de una colcha, con desflecados ecos

esperas y agonías, esperanzas y afectos

el que paciente espera derrotar el poder.

 

Nadie es más que nadie, de paso estamos

somos agua corriendo, regando ese vergel

cultivando a veces las flores más airosas

viendo nacer el sol, dios de todos los días

que nos da vida eterna  y nos hace crecer.

La mañana que el hálito de mi voz no empañe,

el cristal que refleja el dejo de tu ser

te veré con mis ojos cerrados para siempre,

miraré hacia adentro y ahí te encontraré.

Después seremos eco, recuerdos del ayer

caminos de otros sueños, empujando detrás

de la eterna esperanza, que acompaña al hombre

de hacer un mundo nuevo, con nuestro propio ser...

 

Héctor Díaz   

2011-02-09

 

hectordiaz2000@hotmail.com 

Miércoles, 09 de Febrero de 2011 19:18. Guillermo Ortiz-Venegas Ver como artículo separado. Héctor Díaz


NOTICIAS ALTERNATIVAS (I)

Videos con entrevistas que no salen a través de las grandes agencias de noticias internacionales. La información alterna es hoy día, una necesidad vital para romper el silencio noticioso a que nos tiene sometido el imperialismo yanqui. ¡Publiquen estos videos en todos los lugares que sea posible!

Guillermo Ortiz-Venegas ®

 


El periodista y escritor colombiano Hernando Calvo Ospina, habla sobre la guerra sucia de la CIA.

NOTICIAS ALTERNATIVAS (II)

Videos con entrevistas que no salen a través de las grandes agencias de noticias internacionales. La información alterna es hoy día, una necesidad vital para romper el silencio noticioso a que nos tiene sometido el imperialismo yanqui. ¡Publiquen estos videos en todos los lugares que sea posible!

Guillermo Ortiz-Venegas ®


Fracasa programa del Gobierno de EEUU, para sobornar a médicos cooperantes de Cuba.

Documentos revelan que EEUU intervino en el golpe contra Allende

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Cuando poco antes de la instauración del gobierno de Allende en Chile, la izquierda de ese país  denunciaba los planes yanquis por abortar esa administración, nadie le creyó. Cuando a partir del comienzo del experimento socialista chileno en 1970, la izquierda denunciaba los planes de la CIA por ponerle trabas “jurídicas” a Allende, a través de la derecha, para que no asumiese el poder, nadie le creyó. Cuando la izquierda chilena advertía que la CIA, en concomitancia con las Fuerzas Armadas de Chile preparaba un golpe de estado para masacrar a su propio pueblo con el Homosaurio a la cabeza, nadie le creyó. Y cuando la izquierda torturada denunció que el golpe gorila había sido orquestado por la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA, la Democracia Cristiana y la derecha chilena tampoco nadie le creyó. Pero ahora que un organismo yanqui presenta documentos desclasificados después de 40 años sobre la tortura más grande que ha sufrido la historia de Chile, y que demuestran que fue exactamente así como la izquierda chilena siempre lo manifestó, todos creen.

Que porqué es así?  Porque hasta la Denuncia ha sido colonizada en Chile por el imperialismo yanqui… 

Guillermo Ortiz-Venegas ®


El director del Chile Documentation Project del National Archive de la Universidad George Washington, Peter Kornbluh, presentó este miércoles más de 20 mil documentos desclasificados que confirman que Estados Unidos (EE.UU.) intervino en el golpe de Estado que en 1973 Augusto Pinochet le propinó al presidente chileno, Salvador Allende.

Los documentos, un conjunto de bases de datos, fueron donados al “Museo de la Memoria y los Derechos Humanos”, en Santiago.

 

Entre los archivos, ahora a disposición del Museo, se encuentran el caso de los quemados, en donde se constata que el ex dictador chileno rechazó en los años 80 un documento en el que Carabineros (policía de Chile) se responsabilizaba por el asesinato de dos jóvenes.

También se hallan textos sobre los planes de Pinochet para llevar un derramamiento de sangre, después de presentarse el plebiscito en el año 1988, junto a transcripciones de conversaciones del secretario de Estado norteamericano, para aquel entonces, Henry Kissinger.

 

Kornbluh, calificó al ex secretario de Estado estadounidense como el arquitecto y supervisor para sacar al presidente constitucional de Chile, Salvador Allende.

Kissinger “era el arquitecto del programa que intentó derrocar a Allende entre 1970 y 1973”. El ex Secretario se desempeñó como consejero de Seguridad Nacional y posteriormente como titular de la Secretaría de Estado durante la presidencia de Richard Nixon (1964-1974).

En este contexto, en el año 1976, Pinochet y Kissinger sostuvieron una conversación en la que este último le expresa su total respaldo, según la documentación.

“Deseamos que el suyo sea un Gobierno próspero. Queremos ayudarle y no obstruir su labor”, dijo Kissinger a Pinochet, antes de pronunciar un discurso sobre derechos humanos ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

El entonces secretario de Estado insistió, en su diálogo con Pinochet, que éste estaba “siendo víctima de todos los grupos de izquierda del mundo y su mayor pecado no ha sido otro que el de derrocar un Gobierno que se convierte al comunismo”, añadió.

Kornbluh aseguró que el Secretario de Nixon “era la persona más responsable de ayudar económica y militarmente a Pinochet a consolidar su régimen”.

 

El director del Chile Documentation Project del National Archive de la Universidad George Washington, es el autor de varias obras literarias sobre la dictadura chilena.

The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability, es el libro más reciente de Kornbluh, quien ha ejercido un papel importante en la campaña de desclasificación de los archivos secretos del Gobierno de EE.UU.

Kornbluh explicó también que existe más información oficial sobre la dictadura chilena y ésta fue escondida.

 

De los casi 24 mil documentos entregados a Santiago, un total de dos mil son de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), que según los escritos, desde 1971 presionó para que se concretara el golpe de Estado contra el Gobierno de Allende.

El material desclasificado fue ordenado en cuatro colecciones, en las que se incluyen transcripciones de conversaciones entre Pinochet y Kissinger; información de cómo el ex dictador y ex jefe de la policía secreta (DINA), Manuel Conteras, querían encubrir un asesinato.

Pinochet y Contreras pretendían mentir sobre la muerte del ex canciller Orlando Letelier, víctima de un atentado cometido en Washington en septiembre del 76. Estos documentos estarán disponibles después de su procesamiento.

 

El director Kornbluh afirmó que los textos podrían contribuir a esclarecer los procesos judiciales abiertos actualmente sobre crímenes contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura, además de colaborar con el “veredicto de la Historia” y a educar a la próxima generación.

En una presentación detallada y completa de los documentos, Kornbluh llamó a los Gobiernos de las naciones a promover leyes de transparencias y a presionar por la desclasificación de este tipo de archivos donde “podemos encontrar muchas respuestas a las preguntas que la historia nos deja”.

“Estos documentos deben contribuir a darnos poder y a ayudar a hacer avanzar la justicia y la dignidad en Chile”, sostuvo.

Entretanto, la directora del Museo de la Memoria, Romy Schmidt, se mostró honrada con una donación que “enriquece nuestra historia y la del mundo y contribuye a que algo así no vuelva a ocurrir”.

 

LibreRed.net ( Con información de EFE y Telesur)

http://www.librered.net  

Segundos precipitados

Estoy buscando a un escritor chileno de nombre Roberto Boloño le dije a la recepcionista de la biblioteca. Segundo piso, al fondo bajo la letra “B” me dijo sin levantar la vista del computador y seguí sus instrucciones. Pasé por el lado de un viejo que leía un amarillento periódico y me pregunté cual seria la realidad: si el periódico o el viejo.

En varias revistas culturales había leído muy buenas criticas a ese escritor y decidí leerlo entonces, le contesté a Pelle cuando me preguntó que porqué mi interés en ese prosista. Y ya leí un libro de él,  Nocturno de Chile. Pero no me recuerdo de qué se trata, porque lo confundo con Pedro Lemebel  y sus Cronicas sidarias.  Y no me acuerdo si leí a Lemebel en español y a Boloño en sueco. O si fue exactamente lo contrario. Y confundes el sueco con el español? dijo Pelle con marcada ironía en su voz. Por supuesto que no! Le dije airado. Pero por eso mi confusión, agregué como comiéndome las palabras de cada frase. O seria que engullía las letras de cada palabra? No me recuerdo.

Las bibliotecas son como los templos para los creyentes, pues los misterios que se esconden tras cada libro que allí hay tienen una atracción fascinante. Y la comprobación agradable de haber pasado toda una vida conectado a esa entidad literaria llenó mi vida de un poco de alegría. Así como la que sentí al reencontrarme con Malin, en decenios ya olvidados, cuando venia llegando de Paris después de meses de estadía en esa ciudad bajo el pretexto de asistir a un curso de pintura al óleo.

Pero bajo la “B” no encontré sino a Bukowsky, y salí de allí sin Bolaño ni su prosa tan bien calificada por la Suecia literaria. Cuando pasé de vuelta el viejo ya no estaba ni tampoco el amarillento periódico que leía, por lo cual me quedé sin poder comprobar cual de los había pertenecido a la realidad de unos cuantos minutos atrás: si el periódico o el viejo. O a lo mejor no fue sino una alucinación mía, le dije a mi cerebro para tranquilizarlo, aunque tal vez no fue una buena idea, porque a qué cerebro le gusta que le digan que está alucinando, y que sus nervios y señales están siendo manipuladas?

Volví por las heladas calles de Estocolmo de Febrero y me acordé que dentro de un par de días se cumplirían ya 25 años del asesinato de Olof Palme. Y que esa investigación no había avanzado ni un centímetro más de cuando comenzó. Pero si sus archivos. Esos crecen a diario. Mas no los integrantes de la Comisión Palme que al comienzo eran 300 y ahora son 3. Solamente uno de cada cien ha sobrevivido, y sigue aun - como personaje parasitario salido de un cuento de Hemingway -recibiendo un salario estatal, para tratar de resolver un complot en que el estado mismo estuvo incluido! pensé con deslumbramiento no fingido cuando llegué a la esquina de Götgatan y Folkungagatan. Y recién ahí me di cuenta que habían colgado una enorme pantalla que mostraba comerciales del Mc Donald para atraer a hambrientos incautos. O a niños crueles de padres débiles. Yo que sé! O a cualquiera que tuviese las ganas de hincarle el diente a algo de carne prensada a bajo precio. Y en vez de seguir por Folkungagatan hacia mi hogar temporal, doblé por Östgötagatan hacia uno de los tantos muelles de Estocolmo, para ver si conseguía resolver eso de Boloño y Lemebel, al tiempo que Neruda retrocedía más aún en mi condición de critico rebuscado sin conocimientos de poesía.

Pero cuando llegué al muelle ya era algo tarde. Los espectadores de aguas congeladas ya se habían retirado a narrar sus aventuras citadinas, como también los que patinaban por sobre esa capa invernal que cubre la gran mayoría de los canales de Estocolmo. Y con algo de desazón por la soledad del paisaje, me senté en un banco a contemplar mi pasado. Porque a veces cuando veo nieve y hielo en un solo panorama, aflora nítidamente la imagen y el olor a repollo fermentado de Slobozia, un villorrio al sureste de Bucarest. La explosión de colores en el interior de sus casas de adobe, de sus calles de barro, de sus ferias de animales descuartizados colgando de árboles pintados de blanco, de su música de gitanos que al fin encontraron su hogar (pero que hoy día lo han vuelto a perder), su hálito de siglo XIX en cada pincelada de su anatomía de ciudad frustrada, en los altoparlantes que cada casa debía tener y que estaban directamente conectados al Concejo del villorrio, para que sus aldeanos no perdiesen ninguna de las ultimas nuevas que la República Socialista de Rumania tenia que comunicarle a sus incomunicados.

Y allí sentado pensé que en Pitrufquén, un villorrio del sur de Chile en la zona de La Frontera, y a más de 30 mil kilómetros de distancia de Slobozia, también sus árboles eran blancos. Y razoné que por algún motivo sorprendente, los habitantes de esos dos pueblitos habían llegado a la misma conclusión, cuando vistieron sus arboles de albo, en épocas en que no existía la televisión, la radio se escuchaba dependiendo de los caprichos del tiempo y sus locutores, y en que el internet no estaba ni siquiera bosquejado en los sesos de los genios de la comunicación universal. Y que por lo tanto, no pudieron haber compartido sus experiencias con otros pueblos, sino que, ¿qué?

El viejo que leía un periódico amarillento en la biblioteca en donde fui a buscar un libro de Bolaño y me encontré con Bukowsky, apareció patinando por el hielo de Hammarbysjöstad y me hizo señas con una de sus manos, lo que yo interpreté como un saludo amistoso. Con la otra se sacó el sombrero de copa que adornaba su cabeza y sacudiéndolo al aire, hizo una pirueta, se volvió hacia mi, hizo una profunda reverencia, levantó su cabeza  y pude claramente distinguir una sonrisa cómplice en sus labios arrugados por la falta de sol y de amor. Patinó hacia atrás, patinó hacia atrás, patinó hacia atrás y mientras zigzagueaba retrocediendo por el mar congelado, llevó su sombrero de copa a la altura de su corazón (¿estarán a la misma altura tanto en Slobozia como en Pitrufquén?) y con su mano libre agitó el amarillento diario que dio origen a esta cavilación un tanto alocada, pero no sin sentido, agregó Pelle más por cortesía que por convencimiento, y antes que el viejo lector de periódicos amarillentos y con sombrero de copa, se alejase retrocediendo en patines como cuchillos de acero inoxidable hacia la lejanía que ya se confundía con la oscuridad de la noche, escuché nítidamente a Salem Al Fakir murmurar a mi oído Keep On Walking. Do it!

Pero lo que no me quedó claro en ese segundo fue si se lo dijo al viejo, que ya había desaparecido en el horizonte de mis/sus escarmientos, o si me lo dijo a mi.

Guillermo Ortiz-Venegas ®

guillermo_suecia@hotmail.com



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