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Reyes y reyecitos
(Anécdotas del exilio sueco)

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El rey de Suecia es auténtico. Aún cuando padece de una curiosa enfermedad llamada Dislexia que lo hace, entre otras cosas, confundir las letras y escribir mal. Una vez, al firmar un documento escribió ”Knugen” en vez de ”Kungen” ( ”el Rey”, en sueco ) y le quedó para siempre esa palabra como un apódo un tanto cruel, pero también tan necesario para todos aquellos que están convencidos de que, todo esa farsa de la monarquía está ya un tanto desgastada como para tomársela en serio. Pero con todo, es un rey oficial, con el título de Monarca y Jefe de Estado. Según tradición ancenstral y machista, su primer hijo varón debería ser su sucesor en el trono, pero por un desliz de la Naturaleza – que poco se preocupa de decisiones tomadas por el ser humano - el Parlamento sueco hubo de aprobar por unanimidad, con carácter de urgencia y sin demasiados debates, un cambio a ese respecto.

El flamante y jóven soberano tuvo una niña como primogenito y parece que los parlamentarios suecos no confiaron mucho en las capacidades reproductivas del rey Gustavo y creyeron que más hijos no iba a tener. O tal vez, si los tenía serian también del sexo femenino. Cualquiera que hubiese sido la razón y para evitar el riesgo de quedarse sin soberano, aprobaron entonces rápidamente que la sucesión al trono le sería otorgada al primer hijo, al márgen de su sexo. Su segundo hijo fue un varón y se perdió aquél la buena oportunidad de ser un verdadero monárca del siglo veintiuno, gracias a la democracia parlamentaria sueca. Pero en fin, ese es problema de él.
Lo cierto es que paraléla a la Monarquía oficial conviven, aunque no coronados en pomposas ceremonias ni ser descendientes de la alta alcurnia, un montón de otros reyes que se mueven a diario por las calles de Estocolmo, haciéndole honor a sus títulos. Son los reyecitos que con ironía o nó, han sido productos de sus propias experiencias y se han ganado sus coronas gracias a las vivencias trágicas, sabrosas, entretenidas y también tristes, conque algunos representantes del exilio chileno en Suecia, particularmente en Estocolmo, capital de éste frio reino escandinávo y nórdico, han contribuido a condimentar un poco ésta – de otra manera – bastánte aburrida sociedad. Estas son pues, algunas de sus legendarias historias.

De Cuando Carlos Primero de Estocolmo, se arrancó de Londres y se enamoró de un papagayo

Sentádo en un restaurante en el interior del Centro comercial de Kista, suburbio industrial al norte de Estocolmo, saboreába Carlos su tercera cerveza en compañía de unos cuantos súbditos. La vida no le habia sonreido, pero se empeñaba no obstánte por ser persona amable, de buen sentido y respetuoso. Todo aquél que lo conoce puede sin titubear decir que es así, como también que nunca le conocieron trabajo o profesión determinada. Pero, en ésta sociedad, eso no constituye un gran problema y para varios es incluso, una bendición terrenal de justicia social. Tal vez lo sea, tal vez no. Las opiniones aqui son dispares y los porcentájes de uno y otro bando varían, según la coyuntúra económica por la que atravieza el país.
De 25 años de edad y sin duda uno de los reyecitos más jóvenes que haya conocido nuestra historia de ciudadanos pasajeros por estas tierras, irradiaba Carlos una simpatía grandiosa y era muy difícil que a alguien le cayera mal. Nada de mal parecido, con una sonrísa permanente en su cara de niño travieso, atraía en forma especial al sexo femenino sueco, de lo cual sacó muy buen provecho. De cuando en cuando, caía en largos periodos de depresiones que lo obligaban a recurrir a la botella como anestésico de sus angustias, lo cual poco a poco lo llevó a una dependencia total con el alcohól, de la cual ya nunca pudo salir. Pero, muy por el contrario de lo que se podría suponer, ésto lo hizo más popular aún y la gran mayoria de sus súbditos, estaban dispuestos a vender sus almas con tal de ofrecerle ayuda. Tal era su carisma. Carlos Primero de Estocolmo, jamás se aprovechó de esa situación. Muy por el contrario, siguió siendo el mismo tímido y discreto reyecito que parecía querer excusarse cada vez que alguien le tendía una mano. Pero para no faltar a la verdad, debo también puntualizar, que su largo período en el trono de los personajes que han pisado las antiquísimas y bien tenidas calles de Estocolmo, se ha debido en gran parte, a la excepcional política de Bienestar sueca y su Seguridad Social, a la cual todos los que aquí viven tienen derecho. Sin ésta, indudablemente que otro hubiese sido su destino.

Hace no muchos años atrás, me lo encontré en una estación del Metro y me contó que estaba en un dilema.
-”De que se trata?” – le pregunté con curiosidad y con su generosidad acostumbrada me invitó a un café y ya instalados en la mesita de una agradable cafetería del centro de Estocolmo, me explicó:
- ”Tú sabes” – empezó mientras prendía un cigarrillo – ”que el Estado sueco me ha ofrecido un montón de tratamientos médicos contra el alcoholismo y que gracias a ellos continúo sobreviviendo”.
”Correcto!” – pensé, pero no dije nada.
La jóven muchacha sueca que atendía en la pequeña cafetería, era de una belleza extraordinaria y al pasar por el lado de nuestra mesa, guardamos silencio siguiendo como hipnotizados su bien formado trasero, que se balanceaba provocativamente bajo la corta y delgada falda que llevaba sobre si.
– ”A estas tías como las hagan salen bien hechas!” – dije en voz alta y Carlos dejó escapar una risita al tiempo que agregó:
- ”Con ropas interiores negras y de espaldas sobre una gran cama, no hay quien les gane”.
– ”Y con sábanas rojas.” – le dije con malicia – ”La combinación amarillo, rojo y negro es mi favorita”. Soltó una gran carcajada y comenzó a toser. Bebí un sorbo del café y le pedí un cigarrillo. Estaba intentándo dejar de fumar pero sin mucho éxito. Al menos habia dejado de comprar tabaco, lo cual no hacia mejor las cosas y alguien me dijo un día que si seguía asi, iria a morir de ”cáncer ajeno”. Vaya idea!
– ”Pero bueno! Cuál es el lío?”- le dije, invitándolo a hablar.
– ”La Caja de Seguros estatales me ha ofrecido una jubilación por enfermedad.” Lo dijo casi como si estuviese reconociendo un crimen. Por aquellos años iba ya por los treinta y a esa temprana edad no eran muchos los cuales podían acogerse a ese beneficio. No supe exáctamente que decirle y esperé. Le hice un gesto con la mano para que siguiera en su desarrollo, a la vez que en forma espontánea y sin quererlo, le pregunté:
- ”Y eso, está bien o está mal?” -
Me miró fijamente a los ojos y aplastándo con fuerza el cigarrillo en el cenicero me contestó con sarcásmo:
- ”Y que crees?” – acentuándo el ”tú”. Lo miré a los ojos y nada dije, aunque estaba conciente de que habia metido la pata.
– ”A nadie le gusta reconocer que somos es un caso perdido, no te parece?”, agregó con voz suave y dulce. Era el mismo Carlos de siempre, el que nuevamente hablaba y la pequeña tensión provocada por mi estúpida pregunta, desapareció por completo.
– ”El asunto es que me ponen como condición para la jubilación por enfermedad, la siguiente alternativa: tratamiento en una clínica francesa o en una clínica irlandesa. Por un año”. Guardé silencio pues presentí que una nueva pregunta sería un error. No parecía estar en mi mejor forma de sico-terapeuta. De todos modos la respuesta que pensaba obtener llegó por si sola cuando Carlos agregó:
- ”Me parece que he estado en todas las clínicas estatales y privadas de Suecia y no tienen nada más que ofrecerme aqui! Je, je, je!”.
Siempre bromeaba de su tragedia personal. Era seguramente su manera de sobrevivir. Me reí también y le pregunté:
- ”Y el dilema? Cuál es el dilema?”
- ”El dilema, mi gran amigo, es que no sé si elegir los vinos franceses o el wisky irlandés!” Y se retorció de la risa, llamándo la atención de la gran mayoría de los que se encontraba allí. Debo reconocer que tenía humor.

Me enteré algunas semanas después, que se había embarcado rumbo a Irlanda y que se habia comprometido con la Caja de Seguros sueca a cumplir el año que duraba el tratamiento. Recuerdo que pensé no sin ciertos sentimientos de culpa, que el wisky le había ganado al vino francés.
Al llegar a la clínica le habian quitado su pasaporte, limitándole además las salidas afuera del establecimiento. No se sentía a gusto y quería volver cuanto antes a Estocolmo.
Pasaron un par de méses sin que nada supiese de él hasta que cierto día recibí una llamada de larga distancia desde Londres.
– ”Si; desde Londres!” – me dice la operadora con cierta irritación en su voz.
– ”Está dispuesto a pagarla o nó?” – Más que nada por curiosidad acepté cancelarla pues estaba seguro de no conocer a nadie en esa ciudad. Pero claro, no habia contado con la astucia del reyecito Carlos y su asombrosa habilidad para conseguir que lo ayudasen. Donde estuviera y de quien fuese.
- ”Escucha!” – me dice con calma. – ”Necesito tu ayuda!”
Y antes que continúe lo interrumpo:
- ”Te trasladaron a Londres?”
- ”No” – me dice y agrega – ”Me arranqué!”
Un montón de preguntas dan vueltas por mi cerebro, sin decidirse en que orden salir.
– ”Pero, cómo llegastes a Londres sin pasaporte?” – logro preguntárle después de titubear unos segundos y agrégo – ”Y de dónde estás llamando?”
- ”Desde el teléfono de una inglesa que vive en el centro de Londres!” – me dice y suelta esa risita suya tan típica y agrega – ”Ya te explicaré todo!” ”Ahora necesito que alguien me vaya a buscar a Arlanda.”

Vehículo para irlo a buscar al aéreopuerto no fue ningún problema conseguir y ya instalados en el auto de uno de sus súbditos me contó que, una noche simplemente habia saltado el cerco que rodeaba la clínica, había esperado el día caminando por las calles de aquella ciudad irlandesa (de la cuál nunca supe como se llamaba) y ya entrada la mañana, se había dirigido al consulado sueco, donde habia contado que su pasaporte se le habia extraviado. Fenómeno bastante habitual entre los turistas suecos en el extranjero y que no llamó en nada la atención del personal consular, quién con mucho agrado y sin más indagaciones le otorgó un pasaporte provisorio, válido hasta la entrada a Suecia. Le compraron además, un pasaje en tren hasta Londres desde donde se embarcaría rumbo a su reino de nieve y hielo.
– ”Y la inglesa que te prestó el teléfono?” – le inquirí con verdadero interés pero no obtuve más respuesta que su risita tan típica y unos golpecitos en mis espáldas.

Así era Carlos Primero de Estocolmo hasta que se enamoró…de un papagayo. Al menos eso fue lo que le confesó al fiscal en el juicio en que estuvo involucrado, cuando éste le preguntó el porqué del intento de robo de tal pajarraco.

Saborendo su tercera cerveza en compañía de algunos de sus súbditos, dió su mirada con la vitrina de un negocito de venta de animales domésticos, situado exáctamente al frente del restaurante en donde se encontraba. Desde dónde estaba, distinguía perfectamente dos papagayos: uno verde y monótono en su colorido y el otro como un arcoiris exótico de algres tonos y matices. Excusándose unos instántes de su consorte, se encaminó un tanto inseguro en sus pasos, atraído por tal explosión de colores, hacia la vitrina donde se encotraba el cautivo papagayo. Lo contempló durante varios minutos y pegándo su frente al vidrio de la vitrina, le hizo unas cuentas señas amistosas. El pajarraco, malinterpretándo sus buenas intenciones, dió unos cuantos aletazos y se alejó a la esquina más lejana a Carlos, observándolo desde alli con desconfianza y recelo.
Los gritos de sus súbditos que lo llamaban desde el restaurante, lo sacaron de sus meditaciones terrenáles y decidió volver a sentárse entre ellos, esperando con calma y muchas cervezas, la hora en que cerraran sus puertas los distintos negocios del Centro comercial de Kista. El restaurante cerraría varias horas más tardes y eso le daba un buen márgen para planificar el golpe que pensaba llevar a cabo.
De cuándo en cuándo, miraba hacia la vitrina para cerciorárse que el plumífero de alegres colores aún estaba allí y el verlo inmóvil y majestuoso en su prisión de cristales gruesos, le serenaba un tanto su impaciencia de amante esperanzado.

Cuando anunciaron en el restaurante que se serviría la última tanda ya estaba preparado. En una de sus idas al baño a vaciar la vejiga, que hinchada como un globo a punto de explotar lo obligaba a orinar litros y litros de cálido y vaporoso líquido, se habia proveído de un grueso y pesado candelabro, que el personal de ese establecimiento tenía por costumbre ubicar sobre una pequeña mesita, situada al lado de una de las puertas de los baños. Lo habia deslizado al interior de un bolso que siempre llevaba consigo y que normalmente lo usaba para transportar botellas de vino, latas de cervezas y similares, tan necesarias en su vida actual de monarquita desposeído y justo. Se despidió de sus súbditos con fuertes apretones de mano y abrazos y simulándo salir del Centro comercial, que a esa hora ya estaba vacío de gente, giró rápidamente sobre sus talones y de una carrera, se metió a uno de los baños públicos situado al lado del restaurante. Nadie lo observó y su calma era absoluta. La decisión ya estaba tomada.

Agazapado en la entrada de uno de los baños, asomó cautelosamente su cabeza recorriendo el vacío Centro con su mirada. Y cuando comprobó que nadie habia en sus cercanias, se empinó sobre la punta de sus pies y dándo un pequeño saltito, se lanzó a toda carrera contra la vitrina del negocito de venta de animales domesticos. Su agilidad era admirable si se toma en cuenta que se habia bebido más de quince cervezas. En medio de su enfurecido galope, sacó el pesado candelabro que llevaba escondido y al llegar a su meta, golpeó con fuerza y decisión el enorme ventanal de la vitrina. Justo al centro de la misma. Cual no seria su sorpresa cuando vió con fascinación que el enorme vidrio se desplomó hecho trizas como si fuera de caramelo. El sonido de los miles de pedazos al chocar contra el mármol del reluciente piso fue ensordecedor y unido al silbido agudo e intermitente de la alarma de aquél local, provocó un barullo infernal que con toda seguridad atraería la inmediata atención de los guardias nocturnos que ya se paseaban no lejos de allí. Actuó entonces con la rapidez y la precisión de un cirujano, haciendo oidos sordos al griterio histérico y mancomunado de cientos de pájaros, roedores y otros tantos bichos que allí cohabitaban en forzada comunidad de intereses hetereogeneos. Saltó hacia el interior de la destrozada vitrina y un pedazo de vidrio que aún quedaba en pie, se le incrustó en uno de sus múslos. Soltó una maldición pero no se preocupó en sacárselo. Simplemente no tenia tiempo para vulgos detalles cotidianos. Parádo al lado de la jaula que cautivaba al papagayo de sus amores, estiró la mano y lo agarro firmemente del pescuezo. Repetidos picotazos le despedazaron parte del dorso de la mano y también de la muñeca. Era indudable que el pajarraco inconciente no apreciaba en absoluto su plan liberador. El otro papagayo en tanto, tal vez por solidaridad o tal vez por resguardar su propio y emplumado pellejo, dió unos cuantos aletazos desesperados y volando, aterrizó sobre su hombro izquierdo picoteando sin misericordia una oreja, la frente y parte de la cabeza de Carlos Primero de Estocolmo, el cual comenzó rápidamente a sangrar en forma profusa. Con su mano libre le dió un violento palmetazo y el plumifero fue a dar con su cuerpo afuera de la vitrina, desde donde emprendió enloquecedora carrera hacia algun lugar desconocido.
Tiempo después y cuando ésta historia ya era clásica en el abultado curriculum de éste singular reyecito, me contó que, en medio de esa enorme batahola, le habia parecido como si aquél desagradable bicharraco chillón, habia partido concientemente con su andar ridículo y desfachatado, en busca de ayuda, para tenderle una mano a su desgraciado compañero de celda.

Carlos Primero de Estocolmo saltó nuevamente por sobre los pedazos de vidrio diseminados por todas partes y con el pajarraco fuertemente asido entre sus manos, abandonó el lugar del delito a toda carrera, perdiéndose entre los vehiculos cubiertos de nieve de un estacionamiento cercano al Centro comercial de Kista, protegido por la cerrada obscuridad de una noche invernal más, en la capital del reino sueco.
La policía no tuvo grandes dificultades en dar con su paradero porque para mala suerte suya habia dejado de nevar y las huellas de su fuga eran muy fáciles de apreciar. Y estaban además adornadas con manchas de su sangre más unas cuantas plumas que el papagayo perdía cada vez que se removia intentado liberarse de su raptor. Por esos tiempos vivía Carlos en un departamento ubicado a unos cien metros del lugar de los hechos y no le tomó a la patrulla policial encargada del caso más de unos cuantos minutos en dar con su domicilio: no tuvieron más que seguir el reguero de sangre y plumas que terminaba a la entrada del departamento en donde habitaba. Al descerrajar la puerta de su casa, lo encontraron tumbado sobre su cama sumido en un profundo sueño, con sus ropas en completo desórden, la cabeza y parte de su cara cubierta de una pegajosa costra de sangre reseca, roncando estrepitosamente y en un rincón de su departamente al papagayo completamente desprovisto de su vistoso plumaje, cual pollo faenado esperando hacer su entrada al horno.

El veterinario encargado de examinar al desplumado pajarraco determinó "pérdida de plumas, ocasionada por el violento shock psicológico que sufrió el ave, al ser sometida a tratamiento desacostumbrado de violencia y terror", constatándo además que "no se detectó penetración sexual alguna".
Durante el juicio al que fue sometido, mantuvo Carlos Primero de Estocolmo su acostumbrada calma y en su cara de querubín inocente, se dibujaba esa sonrisa suya tan típica: un poco timida, un poco sarcástica,como si estuviera actuando ante un público que conocía sus debilidades, pero también sus grandezas.
A la pregunta del fiscal entonces de, qué lo habia motivado a tan salvaje acto de maltrato y destrozos? contestó con toda naturaleza que "apenas lo ví, me di cuenta que me habia enamorado de él. O de ella." "Porque nunca supe si era macho o hembra, aunque no era eso lo fundamental."
Los presentes en el juicio, tanto representantes de la ley como el público asistente ( en su gran mayoria súbditos del reyecito ) soltáron una enorme carcajada que relajó el ambiente y aminoró su condena. Le dieron tres meses de libertad condicional, 200 horas de trabajo social y una multa de ocho mil coronas que cubriría los daños y perjuicios ocasionados a la dueña del negocito de venta de animales domésticos.
La vitrina del negocio de venta de animales domésticos fue reemplazada por otro vidrio del mismo tamaño, el papagayo recuperó poco a poco su colorido pelaje y las heridas sobre el dorso de la mano, la cara, la cabeza y uno de los múslos de Carlos, cicatrizaron sin mayores consecuencias estéticas y la vida siguió su rumbo acostumbrado, con el reyecito Carlos Primero de Estocolmo sentádo en el trono de los inolvidables, de aquellos que aún en vida, son ya una leyenda.

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Piñera en su Chile. (2)

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Desde Chile, una caricatura del hambre de Piñera por tomárse el poder, hecha por Pablo Salvador. A la sazón, hijo de la poetiza chilena Antonia Cabezas.
La primera parte la encontrarán más arriba.

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Piñera en su Chile. (1)

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Desde Chile, una caricatura del hambre de Piñera por tomárse el poder, hecha por Pablo Salvador. A la sazón, hijo de la poetiza chilena Antonia Cabezas.
La segunda parte la encontrarán más abajo.

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Malversación de conocimientos dudosos

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(Visita también: Reflexiones desde las cloacas)

Salió a oir el sonido de la luna refulgente, pero lo único que pudo distinguir fue el murmullo del mar y sus olas en miniatura lamiendo con sus aguas casi dulces el muelle de Slussen. Punto reversible que el mar Báltico ofreció a vikingos, rusos y normándos, de ingreso y arranque a y de Estocolmo. Canál natural que serpentéa por entre las miles de islas que componen el archipiélago de Estocolmo, el más grande del mundo! Según los habitántes de la capital. Como si las construcciónes naturales hubiesen sido producto de la mano del homosápiens y por consecuencia algo de que ostentar, pienso con algo de sarcásmo en el tono de mis pensamientos. En Chile, dicen algúnos que el archipiélago de la Zona Austral es el que deberia llevar tal titulo de triunfador. Y los indonesios no dicen nada, porque son ellos los que tienen la razón en esta controversia chauvinista de islas esparcidas.

Y a propósito de discrepancias. Con nuestros hermános argentinos pocas veces nos ponemos de acuerdo en disputas geográficas. Y en otras tampoco, por decir lo menos.
Lo de los asados, por ejemplo. Según los che, la mejor manera de hacerlos es atravezando un trozo de carne de punta a punta con un palo de árbol, el cual se entierra de manera vertical, sobre el fuego ardiente. Qué herejía! dicen los al tiro y afirman que la mejor manera de achicharrar carnes, es también atravezarlas de punta a punta, pero con ”azador” de metal para esos efectos creado. Y además! – y aqui está el punto álgido de la cuestión en disputa – de manera horizontal sobre el fuego ardiente. Y por supuesto no enterrado, sino sobrepuesto en algún tipo de apoyo artificial.
Que el mate tiene que ser amargo, dicen los gauchos. Qué no! que debe ser dulce, aseguran los huasos. Que lo corrécto es decir botar, aseveran los de acá. Qué vá! Se dice tirar contraatacan los de allá. Que lo acertado es decir votar a afirman los argentinos. No! votar por es la fórmula adecuada, responden los chilenos. Que noseás boludo!, excláman los unos. Y no seai gueón aseguran los otros.
Usuahia, la capital de la provincia Argentina de Tierra del Fuego, es la ciudad más austral del mundo, dicen mis hermános allende los andes. Es Puerto Williams en Chile, dicen mis hermános de aquende. El Aconcagua y el canál de Beagle lo compartimos como buenos vecinos porque estan justo en la frontera natural entre Chile y Argentina. No faltaba más! Que por cuestiónes de centimetros geográficos ya nos hemos agarrado a lo tunazos.
Pero nunca faltan los cabezas calientes que quieran encerrar esas formas naturales e imponentes entre nacionalismos barátos. Hay si una cosa en que todos estamos de acuerdo. Al menos en apariencias. Los argentinos son unos de los mejores del mundo en eso de darle pataditas a la de cuero. Y eso a qué se debe? Vaya uno a saber! A lo mejor porque comen más carne, toman más leche y bailan tango, digo yo. Mientras que los chiri comen pan, toman vino y bailan cueca.

Vaya uno a saber! Dijo uno del grupo de seres humános alrededor de la fogata nocturna.
Ocmorori caporu! exclamó el de ojos tristes, y cuando alguien trató de preguntar que, qué? Que qué decia? Algún otro dijo, es que tiene afasía.
Afa… qué!? gritó el de más allá, pero como nadie escuchaba ni siquiera sus gritos, se quedó sin respuesta.
Pero de tomar, si que toma! eh…? dijo el más agudo, y a la sazón también quién financiaba aquélla orgía pobre de alcohól baráto y turbio.
Pues, no faltaba más! dijo la mayoría, y por decisión entonces democrática todos expresaron su repudio ante tal alevosía.
Sixo, cksoerno pu! Dijo el afático confirmando lo dicho por el otro y levantando la lata de cerveza se la bebió toda de un solo sorbo, haciendo palidecer de envidia hasta a los alemánes de München y su festival de aficionados cerveceros.
Y je, je, je! sonó su risa clara y sin defectos cuando indicando con su mano izquierda, hizo entender que queria otra.
Y de inmediáto comenzó a agitar sus brazos, como si quisieze volar y estirando su boca como lobo aullándo a la luna dió por seguir emitiendo sonidos extraños: Claorode! Yesotaui a managchi. Chai? Todos los que alli estaban elevaron su vista al cielo pues no sin razón supusieron que se estaba refiriendo a cuestiónes de volar. Pero a alguien que aun le quedaba algo de razón en sus cabáles, dió por observar que solamente aleteaba con el brazo izquierdo, mientras el derecho solo estaba alli; colgándo cuál globo desinflado, formando línea paralela con su pierna no siniestra.

Fdiosu masñod olsajdchik! Chai? Dijo, y volvió a gesticular violentamente con su brazo izquierdo, mientras que el derecho seguía en su lugar.
“Quiere atravezar la Cordillera a vuelo, pero no puede!” Se atrevió uno de los allí presentes a interpretár sus aletazos de pájaro herido.
“No, no, no! Quiere recorrer el mundo pero no tiene dinero en el bolsillo derecho. Que es el lugar en donde tradicionalmente la gente normal guarda sus metálicos!”

No! Dijo el más escéptico quien era además el más duro del grupo. Este hijo de puta nos está contándo las rugosidades de las bolas y lo único que quiere es chupar gratis, el gran cabrón!
El que lo habia incorporado a ese grupo de ciudadanos ejemplares, no habia dicho esta boca es mia y se habia dedicado nada más que a observar y escuchar. El que estaba a su lado le dió un pequeño codazo para invitarlo a participar en tal intelectual cambio de puntos de vistas, pero al ver que no reaccionaba le dijo “Y a ti que te parece? Qué mierda quiere decir?”
Que le duele el brazo derecho, dijo el asumido sin darle mucha importancia ni a su opinión, ni tampoco al presunto dolor del afectádo. Y cómo lo sábes!? Preguntó el otro agregando de forma algo exasperáda. O es que aprendiste su idióma inentendible?
No seás elemental! Le contestó el primero. Mi interpretación no se basa más que en una simple cuestión de observación. Entiendes!? OB-SER-VA-CIÓN!!! Nada más! Dijo y puso punto final a esa controversia de interpretaciónes mal interpretádas.

Pero ya cuando meaba trás un arbusto, agregó entre tiritones urinarios que “si este cabrón mueve sólo un brazo, e indica que no puede mover el otro… Es eso! Entiendes?” Y por supuesto que el otro nunca entendió nada.

Esta pequeña historia nunca apareció en la primera página de los diarios más leidos del país. Y nunca aparecerá tampoco en ningún otro, porque su contenido no tiene ninguna importancia! Pero si en este blog, que cuenta todo aquello que tiene algo de verdad. Y el resto, dejémoslo entonces en manos de todos aquellos que creen más en la palabra escrita del testimonio popular, que en el enuciado ecuménico de un dios farsánte que nunca ha existido.
Como un grito rojo y deseseperádo en la selva verde de la intolerancia.

Carpe diem!


Las afasias afectan a un número importante de personas, sin embargo es una enfermedad poco conocida tanto en definición como en sus características. Las afasias se definen como una alteración del lenguaje debido a lesiones cerebrales producidas después de la adquisición del lenguaje o en el transcurso del mismo.
Para efectos de diferenciar la afasia de otros trastornos, es preciso que exista una lesión del sistema nervioso central que afecte al lenguaje, la lesión cerebral se produce generalmente en las áreas fronto-temporo-parietales del hemisferio dominante- normalmente el izquierdo - por una encefalopatía, un accidente cardiovascular traumatismo craneoencefálico o un tumor.


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Vocablos desiguales

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(Visita también: Reflexiones desde las cloacas)

Ayer murió otra persona atropellada por el Metro en Estocolmo. El presidente polaco y su consorte pasó a otras dimensiones cuando el avión que transportaba su importante presencia, se hizo trizas al estrellarse en la madre Tierra, por motivos que aún se desconocen. En Haiti el pueblo pobre sigue viviendo en carpas después del terremoto que destruyó todo lo poco que habia por destruir, mientras en Chile la cosa es mejor, dicen los expertos. Les dan “mediaguas”(*) en vez de carpas. No faltaba más! Chile no es Haití, señores!
Yo sigo trabajando como asalariado mal remunerado y las cuentas no pagas se acumulan en la herencia que les dejaré a mis primogénitos, y espero que alguno de estos tenga el buen agrado de financiar el entierro más baráto posible, sin que por eso le quite el derecho a fumar para lograr tan samaritano propósito.

La parásita número dos del reino de juguete sueco – la asi llamáda princesa sucesora está como gallina clueca preparándo su matrimonio, y como lo hace con cheque abierto del estado sueco, no le preocupan detálles tan ínfimos como la cantidad de invitaciones repartidas a la alta societè, o la calidad de la comida a engullir por comensales para tales propósitos alli invitados.
El papá-rey pidió 12 millónes más al papá-estado pues presiente que la fiestecilla en cuestión no está a la altura de su alcurnia, y el papá-estado le dijo que si, que a no preocuparse, hombre! Que los impuestos que le sacamos al populacho dan para manteneros a vosotros y a nosotros también, coño!

Y mucho antes de la aparición del internet y su revolución dentro del acceso a la información, y mucho antes también que la globalización del capitalismo salvaje hiciese su aparición en la historia de la Humanidad, la transculturización - es decir el traspaso de rasgos de una cultura a otra – logró romper océanos, glaciales, montañas, senderos, cielos, fronteras, visas y permisos de residencia, para reunir en alguna parte del conocimiento acumulado en nuestros cerebros heredados de primates bocones y peludos, palabras nuevas que no existian cuando pegados a las tetas de nuestras madres, succionabamos historia y prejuicios culturales impuestos en leche materna.

Más de tres decenios fuera de mi país de orígen me han enseñado sin embargo, diferenciar vocablos de vocablos.
Rock es una palabra hermosa! Mientras que marketing es odiosa.
La palabra Status quo suena añeja y reaccionaria, mientras que etablissemang suena aún peor.
Samurai suena a héroe nipón, y kamikaze a suicidio patriótico fundamentalista, palabra que a su vez suena peor que fanático, y nunca tan bien como sushi ó geisha.
Guerrillero suena a romanticismo del los años 60, mientras que intifada sabe a rebelión actuál.
Una milanesa suena a “uruguacho” melodioso, en tanto que una hamburguesa sabe a basura del Mc Donald globalizante.

Y a lo mejor So long no está tan enraizado en nuestros cerebros nerudianos, como aquello de farewell (far väl en sueco), de tal modo que me despido con algo tan prosaico como un arrivederci! sacado del italiano de inmigrantes pobres. De esos que emigraron del continente viejo al nuevo, pero que hoy día se olvidan de sus profusos tránsitos por el Atlántico en busca de una vida mejor. Y que junto a todos los otros habitántes del “Fuerte Europa”, rechazan y siguen expulsando hoy día - a cuarto més del año cristiano del 2010 - a africanos y latinoamericanos de sus costas destellántes.



(*)Mediagua, es el nombre que se le da en Latinoamérica a viviendas de emergencia. Desde fines del siglo XX muchas organizaciones de asistencia social le dan este nombre a un tipo de vivienda social prefabricada que construyen para personas indigentes o que han sufrido una catástrofe natural.
Una mediagua "estándar", tiene 18,3 m² de superficie y dimensiones de 6,1m x 3 m, lo que sirve para albergar a una familia de 4 personas aproximadamente. Estas condiciones son incompatibles con las normas internacionales de no hacinamiento.
Consta de 8 paneles (2 pisos, 2 laterales, 2 frontales y 2 traseros), 2 cumbreras, papel fieltro, 8 láminas de zinc, 15 pilotes y 8 tablas de 1x4" (vigas) y 6 palos de 2x2" (costaneras) para el envigado del techo.

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Ni

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(Visita también: Héctor Díaz )


Las palabras estaban en silencio,
emigradas sin consuelo, a un refugio sin sueños
donde todos los inventos, que representan sustantivos
vegetaban en una playa sin besos y sin pueblos.
La utopía sin carne, sin huesos, y epitelio.
Imposible la traición,
no existía amigo, ni enemigo
ni el alambre de pua
de los ejercitos de la tierra,
ni el dios romano de la guerra,
ni la hambruna de los deportados,
ni el intelectual leyendo el Holocaustro de la Biblia,
ni mi propia voz que me persigue,
que vine con mi misma bandera desde lejos
con los colores de la muerte y de la lucha,
olores del olvido, para seguir viviendo.
Es solo la voz de la que fuera mi existencia,
contemplando las huellas de otros pies descalzos,
en las arenas negras de la playa de petroleo,
la voz de los hiperbólicos, grabada en una piedra,
un granito que existía antes que nuestra hipocresia,
antes que la misma tierra, la misma playa negra
que guarda las huellas casi borroneadas,
de la odisea antigua de nuestras desventuras.

Todo empezo con la palabra,
se lleno de voces el espacio,
el álamo se diferencio del pino,
nos golpeamos mil veces en la misma piedra,
fuímos mas buenos contemplando la luna,
y le robamos la geometría a la galaxia.
Inventamos las profesiones y los dedos,
el cero para ponerle límite al espacio,
el tiempo, para controlar tu nacimiento,
las ganas de volar, para ver la libertad de lejos,
el amor a los otros, para esconder mis miedos
y la muerte , para inventar olvidos.
Ya no quiero que se entiendan mis fonemas,
las voces hueras que a olvidar invocan,
la fiera feroz que atormenta nuestra instinto,
lo que nos reservamos del defalco de los otros.
Bosques de rocas de la tierra,
madre mayor de los guigarros,
memoria geológica del todo,
no inmoles en tu textura ruda,
al bípedo feroz que te comtempla.

Héctor Díaz

15 de Abril de 2010

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DISTANCIA

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(Visita también: Héctor Díaz )


Ahora la distancia,
en tiempo, en metros, en kilometros largos,
en años luz, en desengaños.
en lágrimas vertidas , de sueños idos,
en sonrisas extravidas,
y noches de jolgorios,
en besos descubiertos, por la luz de la luna
y palomas volando en la plaza de todos.
La distancia del ido y lo venido,
del camino sin vuelta y del regreso,
del miedo a no tenerte, o de dejarte
de no saber que pasa y lo que quiero.
La distancia a ese todo y ese nada,
al muchacho que fuí, cuando yo era
autentico proyecto, irremplazable
en noches de búsquedas y encuentros.
Ahora al final de esa distancia,
esta el comienzo de otro intento,
recomenzar de nuevo con renovados bríos
el que fuera y será,
proyecto de otro tiempo.

Héctor Díaz

15 de Abril de 2010

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Fusilada por lesbiana

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(Visita también: Reflexiones desde las cloacas)

Fusilada por lesbiana. Ni la prohibición, ni los tabúes pudieron con el deseo de Natalia. Con su deseo que desobedeció el mandato heterosexual. Con su cuerpo que ni la injuria ni la discriminación cotidiana pudieron controlar. Con su vida erótico-afectiva que los procedimientos sutiles y silenciosos de las instituciones no pudieron rectificar. Por lesbiana. Natalia Gaitán, pobre, de 27 años, residente en la ciudad de Córdoba, recibió un balazo de la fálica escopeta del padrastro de su novia el sábado 6 de marzo. Fusilada. Fusilado el cuerpo, fusilado el deseo, fusilado el impulso vital. Fusilada por lesbiana.

La lesbofobia hace estragos en nuestras vidas. Sus manifestaciones van desde la negación sistemática de la existencia, la compulsión a la mudez, la violencia del insulto, las miradas amenazantes o reprobatorias, los golpes y violaciones, el encierro en las casas, la expulsión de los hogares, el deseo de muerte por parte de padres y madres, la patologización inmediata, el temor a perder la tenencia de lxs hijxs, la burla cotidiana, la pérdida del trabajo, la desocupación por falta de “buena presencia”, hasta el asesinato liso y llano. Desde una infinidad de formas de extorsión que pretenden –y logran- convertir en horror una y muchas vidas, hasta la muerte marcada con la legitimidad que se da a sí mismo el pistolero y una ambulancia que tardó demasiado en llegar.

El asesinato de Natalia muestra cuán represiva es la ley heterosexual cuando los mecanismos institucionales de normalizaciòn no pudieron controlar ese deseo, esa atracción erótico afectiva que las instituciones siguen patologizando aunque a veces se llenen la boca de “los mismos derechos” y “el mismo matrimonio”. Hoy escuchamos muchos discursos progresistas cruzarse al hablar del matrimonio entre personas del "mismo sexo", discursos que ni siquiera nos nombran porque no pueden decir "lesbiana". Hay algo que es claro, la lesbofobia no se soluciona con más de lo mismo.

No sólo el fundamentalismo heteronormativo/heteropatriarcal, con su oposición a la legalización del aborto, a las leyes de educación sexual y a tantos otros derechos, desarrollan una política del odio; éste también se esparce en cada retícula de la vida diaria. Allí donde nos quieren hacer creer que somos como cualquier otra persona, que gozamos de plenos derechos individuales, mientras nos piden decoro y silencio a cada paso, mientras pretenden encerrarnos en el “cerquito de la felicidad gay friendly”, mientras hacen de cuenta que no existimos.

En el año del bicentenario, en este país que conmemora aquella gesta patriótica que instituyó el primer gobierno propio, se matan lesbianas, esas que deciden vivir un deseo propio. La escopeta se llama heterosexualidad obligatoria. Los perdigones se llaman lesbofobia y nos alcanzan a todxs.

Habrá quienes digan “una muerte más de una mujer” ocultando a propósito que Natalia era lesbiana, habrá quienes llorarán por las resonancias de ese proyectil en otros cuerpos, habrá quienes sangrarán con la intensidad de la exigencia de castigo al que gatilló, habrá quienes impulsen figuras jurídicas que incorporen el crimen de odio, habrá quienes marcharán por las calles exigiendo justicia, habrá quienes gritarán el nombre de Natalia para conjurar la rabia, habrá quienes escribirán comunicados y declaraciones denunciando el régimen heteronormativo. La herida no puede ser suturada porque es la memoria de la norma. Entonces, lo que no puede haber, por Natalia, por su novia, por nosotras, por nosotros, por nosotr*s, es silencio.


¡¡Basta de lesbofobia para mi y para tod@s ya!!

Mujeres a bordo
http://mujeresabordo.blogspot.com

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Democracia de juguete en reino de juguete

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Foto: Nazi enloquecido por el efecto de drogas y alcohol consumido, ataca furioso a una contramanifestante en Estocolmo. Hoy día, 17 de Abril de 2010. La jóven quedó con heridas considerables, mientras que el mini homosaurio recibió solamente una amonestación por parte de la “democrática” policia sueca.


(Visita también: Reflexiones desde las cloacas)

Maj Wechselmann, cineasta y escritora sueca, es una de las pocas personas en Suecia que ha tenido el coráje de desenmascarar los enlaces que existieron entre Suecia y la Alemania Nazi, antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Su película ”Guerra fría en paisaje frío” (Kallt krig i kallt landskap) – filmada en 1992 - trató este tema, más el rol que jugó la asi llamado Oficina C (C-byrån), quinta columna nazi incrustada en el seno del ejército sueco de la época, y compuesta por altos oficiales suecos. Ese documental fue en primera instancia prohibido en la televisión estatal sueca, pero luego de algunas modificaciones lo permitieron, provocando un violento debáte público sobre ese tema.
El color de las camisas que usaban los nazis en las décadas de los 30 y 40, eran de color café o pardo. En su libro ”Relaciones de colores pardos” ( De bruna förbindelserna) cuya primera publicación apareció el més de septiembre de 1995, Maj Wechselmann desenmascara con ayuda de documentos inéditos encontrados en Berlín, la participación activa de la ”neutral” Suecia en pro de la causa nazi.
En el prefacio de su libro, escribe Maj que una investigación a fondo de la Oficina C es necesaria para lograr entender uno de los misterios más grandes de la post-guerra: el rol de la organización Gladio; una agrupación paramilitar de extrema derecha que actuó en Suecia bajo el nombre de ”El Movimiento de Resistencia” (Motståndsrörelsen). Según Maj W, ese movimiento comenzó a gestarse en 1947 – es decir a dos años de terminada la Segunda Guerra Mundial – y existía aún hasta hace solo unos cuantos años atrás. ”Y a lo mejor existe todavia!”, escribe como una advertencia al mundo consciente.
Y por supuesto que existe! Léan con atención lo que sigue.

Hoy día Sábado 17 de Abril, el grupo nazi “Resistencia sueca” (Svenska motståndsrörelsen), uno de los más fanáticos y violentos dentro del paráje de grupúsculos nazis suecos, organizó una manifestación en el centro de Estocolmo para homenajear al líder extremista sudafricano de derecha Eugène Terre’Blanche, muerto a los machetazos por un par de sus “esclavos” negros, hace un par de semánas atrás en Sudafrica.
Según observadores policiales, participaron entre 60 y 90 nazis, mientras que los contra manifestantes habrian pasado los 200.
Bebidos, drogados y sin control sobre sus actos, los nazis atacaron a un grupo de contramanifestantes que alli se encotraban para protestar contra la nefásta presencia de esos cabezas-calientes en las calles de Estocolmo, y una muchacha fue violentamente maltratada.
- “Fue una jóven la que recibió un puñetazo en la cara, pero no fue nada serio!”, dijo Tomas Grandlund, jefe del grupo policial capitalino encargado de mantener el orden en esa ocasión.
Y como si esto fuese poco, decidió además que “no existieron razónes para arrestar al agresor”. Simplemente le tomaron sus datos personales y le dijeron que era “sospechoso” de maltrato.
Y asi como al pasar, tres contramanifestantes fueron arrestados, y otro fue expulsado por la fuerza de los garrotes, del lugar de los hechos.
El nazismo sigue inscrustado en la sociedad sueca actual. De eso no queda duda alguna. Y que su presencia dentro de la policia y el ejército se intenta ocultar en medios oficiales, es algo que debemos denunciar en todas partes y en cualquier foro que nos ofrezcan.

Heil Guillermo!

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Oh! The fucking reality is here!

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(Visita también: Héctor Díaz )

Y nos encontramos de nuevo, hermano!
Tú, con tu cara morena, tosca y hermosa - que pareciera haber sido tallada por generaciónes y generaciónes de pescadores del sur - surcada por el acero duro que trabajabas a diario con tu pluma de lava de soldador eléctrico. Tu pelo lleno de canas grises como la ceniza de una fogata de poca llama apagada con orines pobres, después de haber servido para cocinar exquisitos frutos marinos en las costas de Huachipato. Y tus ojos pardos estan tan atiborrados de una tristeza profunda y enraizada en tu pasado, que me llenó de pavor. Nunca he visto ojos más tristes que los tuyos, hermano!
Y ahora nos encontramos de nuevo…

Escucho la turbada voz mezclada por los idiomas y dialectos que enmarañan tu vida presente.
Veo la humedad de tus ojos llenos de lágrimas que tardan en salir, como si te avergonzaras de tu tristeza sin culpa. Te ofrezco un pedazo de papel como pañuelo y te secas de sus pasos por tus mejillas cobrizas. Te doy un abrazo de consuelo necio, y algo en ti se rebela.

La vida nos condujo por los mismos caminos, hermano! Y eso llena mi alma de una descomunal pena. Porque tú eras jóven igual que yo cuando creimos en esa farsa de una vida mejor para todos. Pues no muchos estaban interesados en ese postulado.
Tu cara la reconozco! me dices riendo tu risa endeble. Y en algún lugar de tu mente alterada algo te asegura que, a pesar de todo, puedes confiar en mi. Pero luego constato frustrado, que en una esquina obscura de una calle escandinava desconocida, te perdistes en callejones sin retorno, mientras que yo sigo por la mansedad de lo que mi nuevo país me ofrece. Y nuestros caminos ya nunca se volveran a cruzar en igualdad de condiciones.
Hoy día eres mi paciente y yo tu cuidador. Y eso me entristece, hermano mio!

Me hablas de sirenas, de coños y de che. De tías y tíos que llenan tu vida de algún sentido. Nombras el terremoto del año 2010, pero de pronto se te confunde con el golpe de estado de 1973.
Dos obras dramáticas sucedidas a 37 años de distancia, pero unidas en tu razón adolorida por el sólo y singular trágico hilo conductor de matanzas llevadas a cabo por casualidad. Y eso es lo puro y simple que tu mente puede comparar: una apocalipsis con otra.

Y cuando ya duermes el sueño agitado de quien no sabe si mañana despertará en su pasado o en su presente frágil, me acuerdo de todos aquellos que aniquilaron nuestras ilusiones. Y constato con amargura que aún siguen en sus cruzadas inquisicionistas; con la biblia en una mano, y el dólar en la otra.

Tú y yo, hermano mio, hemos llegado a un nivel en el cual nuestras vidas ya nunca más se juntaran. Tú estás encadenado a tus recuerdos traumáticos, y yo sigo pensando que puedo hacer algo por la humanidad, aún cuando a esta poco le parece interesar mis intentos algo ingenuos de decirle que no todo está perdido. Aún quedan fuerzas para seguir sobreviviendo ante los ataques furiosos del capitalismo salvaje. Pero, a lo mejor queremos más que eso! Y entonces, hermano, seguiré en la eterna intifada anti-capitalista que nadie podrá detener nunca, contigo al lado en cada batalla que dé.

Que tengas unas buenas noches, hermano mio! Y que si la victoria es nuestra, no lo sé. Pero mientras siga respirando le joderé la vida a cuanto capitalista, nazi o similar que se me ponga por delante. El jefe de mi trabajo incluido.

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