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Parásitos del mundo, uníos!

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Idos al carájo, caraduras de mierda!

Por fin se celebrará hoy día el matrimonio entre la parásita Victoria (“princesa sucesora al trono” ) y el oportunista Daniel. Digo “por fin” no porque haya estado esperando este evento comercial con ansias, sino porque toda la histeria de masas que los medios de comunicaciónes suecos - no menos también los estatales – han creado en torno a este hecho, es más de lo que mi razón, y más o menos también la de la mitad de la población de este país, puede aceptar.

El estado sueco se auto-describe como una “monarquía parlamentaria”, en donde el parásito número uno de este reino de juguete, el asi llamado rey es el Jefe de Estado. Una estupidez sin sentido, pues según la misma constitución política de este país, ese obscuro personajillo no tiene ningún poder político, sino su rol es solamente de representación. En otras palabras, el trabájo del “monarca” de marras no es otro que el de cortar cintillas de inauguraciónes diversas, beber champagne, leér discursos redactados por escribentes para eso remunerados en ocasiones como el Año Nuevo, la apertura del año parlamentario, una que otra banalidad a la cual es invitado, etc, etc.

Por esas ironías de la vida, fue la Revolución francesa la que abolió la monarquía en el país galo y en unos cuantos otros también, hacen ya docientos años atrás. La subsistencia de esa retrógrada manera de gobernar es por consecuencia, una bofetada a la Democracia en general y al pueblo sueco en particular. Pero la ironía está en que uno de los generales de Napoleon, de apellido Bernardotte, fue nombrado regente de Suecia, título que a raíz de las ínfulas de Bonaparte de transformarse el mismo en un nuevo emperador francés, fue poco a poco tomando el carácter de monárca. Por consecuencia, la monarquía sueca actuál es de orígen francés.

Pero ese no es el punto. Un sistema político moderno no debería permitir payasadas anti-democráticas tales como “sucesiones al trono”, “casa real”, palacios, castillos y privilegios a una familia que no ha hecho más que profitar de todos los que con su trabájo, financian su parasitismo crónico.

La vida de estos chupasangres está más lejána de la realidad que la distancia entre el Sol y la Tierra. No tienen ningún contácto con la historia en que estan incertos, socialmente estan totalmente aislados, no tienen ni profesión ni trabájo remunerado, viven en una burbúja de fantasía que no corresponde a los principios democráticos de una sociedad del siglo XXI, se dan medallitas entre si, abracitos tibios sin tocarse los cuerpos, rien sonrisas falsas y exigen que los traten de "sus majestades" por obra y gracia de una tradición cadúca, que ya deberia haber sido arrojada a las cloacas de la historia como condón usado.

La monarquía sueca no aporta absolutamente nada al desarrollo de la sociedad de este país, sino muy por el contrario, es un quiste vergonzoso aferrádo a sus tradiciones medieváles que se siente con el ”derecho natural” de seguir reproduciendo su sobrevivencia con el beneplácito de un sistmea político sin el coráje suficiente como para abolirlo de por vida.

 A la parejita de marras entonces, les deséo hoy día – día en que uniran sus parasitarias vidas hasta que la democracia los separe – que se vayan al infierno a disfrutar de sus fuegos eternos, a comer sus propios excrementos reales. Cosa que por supuesto no sucederá, pero valga lo simbólico de mis deséos.

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(Visita también: Reflexiones desde las cloacas)

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