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Oda a la locura

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(Visita también: Héctor Díaz )

El otro día levante la copa por ustedes! Me perdí en uno de los barrocos cuentos del Quijote donde no existe ni el antes ni el después, putié la poca energía que nos va quedando para decirle al otro COMPAñERO, y decirnos que lo que importa es el intento.

Esta tierra me duele,
huída de los horizontes diarios,
de diferentes soles todos los días,
nubes de mensajes enigmáticos,
pájaros que anuncian
el crecer de los niños
en este barrio que me tocó vivir.

Entonces,
desde el balcón de mis refexiones,
peleo con la plusvalía de mis manos,
compartiendo las partículas
del comienzo y el fin.

Carrera loca de esta aventura eterna
donde la LIBERTAD nos revuelca,
una y mil veces y dios no descansa,
y nosotros tampoco en el camino abierto
de la rebelión de nuestro tiempo,
y de los tiempos por venir.

Después entendí el abstracto valor de las cosas,
la tierra que me duele,
hecha arcilla con el sudor del cuerpo,
llorando grano a grano entre mis dedos,
sufriendo azufre, hierro, y manganeso,
despidiendo sulfato, sodio y olor a miedo,
también se fue creciendo despacito,
inventó la belleza , !! poca cosa !!,
la mujer y a la luna en romántico vuelo,
el hilo desolado de la playa
la gaviota blanca de lectura ligera,
el palmar, los médanos y el viento,
y el hombre pensando en lo imposible
que es lo que lleva un poco más de tiempo.

Me duele la tierra,
se van uniendo los pedazos,
somos de aquí, de allá y de todos lados,
tu piel es un pedacito de la mía,
te ví vendiendo una revista de los pobres,
lloraba la tarde su humedad de invierno,
todo era gris y tu mirada,
se agolpó en el corazón y en mis entrañas,
-: Viva el sol compañero , cómo decirte :- Soy tu hermano,
voy de frac, disfrazado de señor, mintiendo a la autoridad,
tengo un mameluco de obrero escondido,
en el ropero del alma ,
y alguna IDEA, de esas que no se matan .

Vamos a ver:
la tierra algún día fue mañana,
sus hormonas protestaron,
cuando llegó la hora, parió la argentina luna,
luego se buscó a sí misma,
inventó los dinosaurios, los mamut
los mitólogos del mito del comienzo,
el ojo solo del imperio,
las bocas y oídos del rey,
la espada, la horca, la ley y el estado,
el peso de la pesa y la balanza,
la revolución para ajustar las cuentas,
y recordales a los gastados sátrapas del poder,
que la LIBERTAD no tiene precio.

Ahora una vez más,
un inocente troglodita,
con traje ligero de policía
se le escapa un disparo que “ rebota “,
la neutra indiferente bala busca vida ,
para acabar con ella,
un pedazo de tierra quinceañeras ,
dios estaba durmiendo, el diablo haciendo fuego,
un negro era presidente en los estados desunidos de américa,
los rusos no eran más comunistas,
los chinos “ comunistas “ compraban cualquier cosa,
fue el año que los bancos dieron quiebra,
“ el pequeño negocio de las casas “, las bromas de mal gusto
hipotecas,......los seguros “ asegurados “,
las malas cuentas del banco de Nebraska,
que tampoco sé si existe.

Y ahora que estábamos a punto de terminar con la pobreza,
menos mal que está dios, : - Bien aventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos será el reino de los cielos.
Todos íbamos a ser “ ricos “ ,
el Dai Lama aborda unos de sus tantos cadillacs,
la industria del automóvil acompaña el cotejo
es un híbrido apocalíptico, de cementerios llenos...

Me duele la tierra, que inventó a los hombres
cualquiera que fuera su dialéctica,
ahora van a inventar la gran guerra,
nadie quiere ser profeta y menos en su tierra,
todos se arman, el capital va a enmendar sus males,
la solución final, la cruz gamada, un campo de concentración
dirigido por judíos, y los grandes capitales de la quinta avenida.
Los comunistas abrazados con el papa
y al final una ballena solitaria,
sacudirá la bandera de la paz
a ver si le otorgan el Nobel,
por su constancia en las aguas heladas.

Aprenderemos a contar de nuevo,
inventaremos el día y la noche,
nos preguntaremos
si así se puede hacer poesía
si es posible otra vida,
en esta ODISEA hacia la libertad,
quizás el amor nos tendiera una mano,
Y alguien pudiera decirnos : Te quiero.


Héctor Díaz

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