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Relatos desde el infierno

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(Foto enviada por Tania Ortiz)

(Visita también: Palestina)


Moussa Almassri es uno de los tantos ciudadanos suecos que se encontraban atrapados en la Franja de Gaza, y que el Ministerio de Relaciónes Exteriores sueco logró evacuar hace tan sólo un par de días atrás. Este es su relato. Un relato desde el infierno.

”Las experiencias a las que estuve obligado a vivir durante estas últimas semánas, tardarán en desaparecer de mi vida. Y debo agregar que lo que yo vi fue solamente una fracción de todo ese horror. Israél afirma que esta exterminando al movimiento Hamas. Pero lo único que yo pude constatar, fue un exterminio sistemático de la población civil de Gaza”.

El domingo pasado, y cuando Moussa se encontraba en la casa de un vecino para intentar comunicarse a través del Internet con su esposa e hijos, que viven en la ciudad sueca de Uppsala, un avión hebréo disparó una bomba-robot que pulverizó la casa de los familiares en donde él vivía temporalmente.

“Cuando llegué corriendo a lo que quedaba de la vivienda de mis parientes, recordé que una sobrina mia y dos de mis primos menores, se encontraban dentro cuando estalló la bomba. Lo primero que pude ver fue la ensangrentada mano de mi sobrina en la calle, y el cuerpo calcinado de mis dos primos entre los escombros. A quién le habian hecho daño?” se pregunta Moussa y lágrimas corren por sus mejillas…

Unos cuantos días antes de la Navidad, Moussa viajó desde Suecia al poblado de Rafah, en la zona sur de Gaza que limita con Egipto, para estar con su madre enferma y ayudárla en momentos en que el bloqueo israelita de casi dos años a Gaza, ha ocasionado una falta de todo lo necesario que una ciudad necesita para vivir dignamente.
Habia planeado estar unos cuantos días, pero su estadia alli fue mucho más larga y mucho más terrible de lo que se pudo haber imaginado.
A poco llegar, Israél cerró todas las fronteras con Gaza y el 27 de Diciembre comenzó el despiadado bombardeo contra su población indefensa.

“Era sábado y yo me encontraba en una feria al aire libre en Rafah, y habia un montón de gente en las calles cuando de pronto, aparecieron aviónes israelíes en el cielo y comenzaron a descargar bombas y cohétes contra la estación de policia de la ciudad. Yo perdí la conciencia a raíz de una bomba que cayó cerca mio, y cuando luego de una hora o algo asi logré volver a la realidad corrí hacia la estación de policia, y alli me encontré con el espantóso resultado de esa masacre: por todas partes se veian restos humanos, tripas que salian de los cuerpos muertos…” cuenta Moussa Almassri y no puede continuar.

“Nunca he visto algo parecido! Por las noches despierto gritando porque esas terribles imágenes no las puedo sacar de mi mente”.
Hace dos días que llegó de vuelta a Gottsunda, lugar ubicado en las afueras de Uppsala en Suecia y su voz se quiebra cuando relata, mientras su cuerpo tirita entero ante esos terribles recuerdos.

Después de ese bombardeo atróz, se dirigió como muchos otros al hospital de Rafah pero no pudo ser atendido porque no existían los recursos sanitarios para hacerlo. Pero al menos, él habia logrado sobrevivir. La gente a su alrededor recopilaba pedazos de cuerpos de sus familiares y la morgue estaba repleta de cadáveres.

“Cuando volví a algún lugar que no recuerdo, estaba totalmente apático y vacío de pensamientos. Me senté a mirar un punto cualquiera con la mirada perdida, entre las ruinas de lo que un día fue una ciudad, hasta que la aparición de nuevos aviónes israelíes me volvieron a la realidad. Alguien tomó la decisión de trasladárnos a un lugar más seguro, pero descubrimos que un avión a control remoto que nos seguía, comenzó a descargar cohétes contra nosostros. Nos desperdigamos corriendo hacia distintos lugares, pero uno de los nuestros fue alcanzado, y toda la parte inferior de su cuerpo estalló. Murió de inmediato.”

Moussa Almassri tiene en estos días hora para un sicólogo en un tranquilo país llamado Suecia. En la tranquila ciudad de Uppsala. Al norte del tranquilo Estocolmo. Capital del tranquilo reino escandinavo.

Moussa jamás volverá a ser “normal”. Pero a lo mejor logrará apaciguar su trauma, y con suerte podrá seguir viviendo junto a su tragedia, cauzada por el más grande genocidio conocido que ha afectado a la Humanidad después de la Segunda Guerra Mundial: la masacre del pueblo de Gaza, iniciada el 27 de Diciembre del 2008.

Estocolmo, 13 de Enero del 2009

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