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Homosaurios consecuentes

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Siempre han sido los representántes sin vaginas del poder, los que han definido - y siguen definiendo - la vida y el estátus de la mujer en la sociedad patriarcal. Trogloditas y cavernarios modernos que se han autoasumido el rol de "amos" o "dueños" de las mujeres por el solo hecho casual de haber nacido con un par de pelotas o pelotillas entre las piernas. El tamaño de las mismas en este caso parece no importar, sino solamente la condición sine qua non de llevarlas colgándo. Aunque algunos especimenes, tales como los cafiches profesionales o los católicos fundamentalistas, a menudo las cargan sobre sus espáldas.

A muchos reprimidos sexuáles les molesta que la mujer tenga una sexualidad propia y también la libertad de fornicar con quien ella eliga y no con quien le sea impuesto. El derecho de la mujer de obtener un orgásmo exquisito y delicado deberia estar estipulado en la Declaración de los Derechos Humanos, y no solamente ser considerada como un receptáculo de espermatozoides desesperádos productos de un par de sacudidas primitivas sobre su cuerpo.

Pero la actitud del machismo va mucho más allá que todo eso. Pretenden hacer de la virginidad un problema femenino cuando al único que le interesa ese estado temporal de la mujer, es al hombre. Pretenden prohibir el aborto aun cuando un embarazo sea imprevisto con todas las consecuencias negativas que eso conlleva para la mujer. No para el hombre. Y como guinda sobre la torta, pretenden motivar además que la violación sexuál (intrafamiliar incluida) es causada directamente por la mujer al comportárse o vestirse de manera provocativa, o al no aceptar tener relaciones con su "macho" cuando este amanece con sorpresiva erección, o cuando estimulado por el alcohól, se siente tan o más potente que toro sementál.

Y en concomitancia con esa "concepción" retrógrada y antifemenina, la jerarquía de la iglesia católica se empeña en hacer de la mujer una esclava del hombre. Papas, obispos, cardenales, prelados profesionales y de los otros, quieren imponernos comportamientos y actitudes de las cuales ellos mismos se automarginaron por irracionales motivos religiosos. El perro del hortelano...?

 


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