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Se muestran los artículos pertenecientes al tema España en mi corazón.

ESPAÑA EN MI CORAZÓN

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Casi un 30% de la población española está en riesgo de pobreza, según la última Encuesta sobre Condiciones de Vida. El 29 de mayo se publicaba la Encuesta de Condiciones de Vida 2014 del Instituto Nacional de Estadística. De esa se desprende que el 22,2% de la población vive en riesgo de pobreza. Y que un 6,2% de la población española está ya en una situación de pobreza grave. Las cosas no están bien. Están muy mal.

Mal para los adultos, pero para la infancia está peor, 1 de cada 3 menores vive bajo el umbral de la pobreza. El 35%, lo que supone más de 2, 5 millones de niños que viven en hogares en donde sus familias tienen problemas para lidiar con el día a día en alimentación, salud, vivienda u ocio, que también es un derecho de la infancia. 
Son niños que viven en hogares en donde no se pone la calefacción en invierno, o cuyos padres están teniendo problemas con los pagos corrientes de las facturas básicas de la casa, incluida el pago de la misma; que vienen mal alimentados al colegio, que es donde reciben la comida más saludable del día (por cierto ¿y los comedores escolares para el verano? ¿pasará lo mismo que el año pasado?), o con la misma ropa en invierno que en verano; que tienen enormes dificultades para adquirir el material básico escolar y que sus padres se empeñan para comprar.

Niños que disfrutan de menos oportunidades que otros compañeros de clase y que estarán en peores condiciones de progresar en su vida. Niños que tiene un mal presente y un peor futuro y que pueden convertirse en mano de obra poco cualificada, abocada a tener una escasa, cuando no mala, formación, y destinada a asumir unos trabajos muy poco reconocidos, peor remunerados y con pocas posibilidades de progresar. 
Y es que los niños han sido el grupo de edad más castigado por las medidas de ajuste y de "lucha contra la crisis económica" recomendada y auspiciada por la mal parida Unión Europea que han reducido los recursos en educación y los sociales y que han llevado a la ruina a una gran parte de los hogares españoles, lejos de cualquier lógica, por no decir de la ética. Aunque el capitalismo es incompatible con la Moral y la Ética en cualquiera de sus expresiones. 
La solución está en nuestras manos. Es nuestro deber DENUNCIAR la política egoista y salvaje que está liderando en el mundo el Fondo Monetario Internacional (USA) y todos sus satelites regionales, y que solo favorece al capital privado financiero mundial y sus lacayos nacionales. 
Combatir al capitalismo neoliberalista es una obligación de todo ser consciente!

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guillermo_suecia@hotmail.com

Reflexiones sobre la hipocresía católica

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A la luz de un nuevo escándalo de pedofilia en Granada, España, propongo lo siguiente: abolir la antinatural e irracional “promesa de celibato” a los que están sometidos los curas católicos. Esa es la única causa de todos los abusos sexuales que esos payasos hipócritas llevan a cabo impunemente. Autoelegidos como autoridades morales de las sociedades en donde impera la iglesia católica, se hacen culpables de las aberraciones sexuales más detestables: contra niños y adolescentes desprotegidos y a merced de sus ocultos caprichos sexuales.

Lean con atención el artículo de más abajo que también hace relación a las frases más “relevantes de un “libro” que ya he comentado en artículos pasados, pero que vuelve a salir al tapete de la discusión a propósito de las acusaciones en contra del cura Francisco Javier Martinez, del Arzobispado de Granada, que auspició la publicación de ese escrito inquisidor en España. Me estoy refiriendo a la basura escrita por la periodista italiana Constanza Miriana en Julio del 2013, “Cásate y sé sumisa.”

El comentario sobre el curita de marras fue publicado en el editorial de “La Voz de Galicia.es” el 19 de noviembre del 2014.

Guillermo Ortiz-Venegas

 


 

El papa Francisco  ha vuelto a poner al Arzobispado de Granada en el foco mediáticoLa llamada del pontífice a un joven que denunció haber sufrido abusos sexuales cuando era un niño por parte de un grupo de sacerdotes del Arzobispado de Granada, ha colocado a su prelado, Francisco Javier Martínez, de nuevo en el centro de la polémica.

Esta denuncia, que ya está siendo investigada por el Juzgado de Instrucción 4 de la ciudad andaluza, se ha saldado ya con doce personas apartadas - nueve sacerdotes y dos seglares - de sus oficios. Desde la Diócesis no han tardado en asegurar que ellos tiene «tolerancia cero con los abusos y con quieren lo cometen» y que cooperaran con las autoridades pertinentes para esclarecer la verdad «de forma que estas conductas aberrantes, que la Iglesia rechaza y condena, puedan evitarse y erradicarse». Asimismo, el propio arzobispo ha salido al paso de los hechos y ha asegurado que si el caso de los abusos denunciados es «verdad» él lo vive «con un dolor inmenso». Sin embargo, Francisco Javier Martínez ha remarcado que eso «lo tienen que decidir las autoridades judiciales».

La polémica de «Cásate y sé sumisa»

Y es que no hace falta remontarse mucho en el tiempo para encontrarse con el Arzobispado de Granada y su prelado acaparando titulares. Hace justo un año, el nombre de la institución aparecía relacionado con el lanzamiento del polémico Cásate y sé sumisa de la autora italiana Constanza Miriano. La editorial Nuevo Inicio, propiedad de la institución religiosa, publicó a finales del 2013 este libro que enseña la «obediencia leal y generosa, la sumisión» y que se cuestionaba qué venía después del beso final de los cuentos y películas, y se inspira en la frase «esposas, estad sujetas a vuestros maridos», de san Pablo a los Efesios. Esta obra inauguraba una colección sobre la vida a través de los ojos de la mujer cristiana y que tenía su continuación, desde la perspectiva masculina, con Cásate y da la vida por ella que buscaba ser «una ayuda para la salud del hombre y la mujer que viven juntos. Le corresponde a la mujer llevar al hombre al encuentro de su virilidad, de su paternidad y del ejercicio de la autoridad. Este papel del hombre, digámoslo así, anda un poco extraviado».

El lanzamiento de ambos libros, pero sobre todo de Cásate y sé sumisa, no tardaron en acaparar focos y críticas por su contenido. La Asociación Granada Laica pidió al Arzobispado que retirará su apoyo al libro, mientras que Grupo Municipal de Izquierda Unido solicitó en su momento a la justicia que interviniera y actuará por si constituía un delito de apología de la violencia contra las mujeres. Incluso la ministra Ana Mato pidió que se retirara la obra ya que no comparte «ni el título ni el contenido» y lo consideraba una «falta de respeto» a la mujer.  La Fiscalía también decidió abrir diligencias de investigación penal en relación con el libro una vez que ha comprobado que ningún órgano del partido judicial de Granada tenía un procedimiento abierto referido a esta obra. A pesar del torrente de críticas, el libreto se aupó al puesto número uno de las listas en Amazon y el Arzobispado se mantuvo firme y no retiró el libro. Francisco Javier Martínez señaló que la polémica surgida en torno al libro resulta «ridícula e hipócrita» y rechazó que promoviera algún tipo de violencia sobre la mujer, que sí que la «favorece y facilita» la legislación que «liberaliza» el aborto.

Fin del artículo

 


 

"CÁSATE Y SÉ SUMISA": 10 frases del polémico best seller

El libro, por escrito la periodista italiana Costanza Miriano y publicado por el Arzobispado de Granada, arrasa en ventas en Europa y propone a la mujer ser obediente y dar un paso atrás en su vida personal. ¿Una incitación a la violencia de género?

"Cásate y sé sumisa" es un libro que despertó un buen revuelo y –curiosamente- también un éxito de ventas en Europa. Escrito por la periodista italiana Costanza Miriano y publicado por el Arzobispado de Granada, hace un culto a la obediencia de la mujer para hacer feliz a sus hombres.

El sitio Huffington Post elaboró una lista de las 35 frases más polémicas que contiene este libro de las cuales seleccionamos 10:

• "La mujer está perdida cuando se olvida de quién es. La mujer es, principalmente, esposa y madre".

• "Me tienes que explicar qué hay de heroico y de audaz en hacer solamente lo que te apetece. La verdadera transgresión es ser leal".

• "La mujer lleva inscrita la obediencia en su interior. El hombre, en cambio, lleva la vocación de la libertad y de la guía".

• "Tu marido es ese santo que te soporta a pesar de todo. Si algo que él hace no te parece bien, con quien tienes que vértelas es con Dios: puedes comenzar poniéndote de rodillas y la mayoría de las veces todo se resuelve".

• "Cuando tu marido te dice algo, lo debes escuchar como si fuera Dios el que te habla".

• "Debes someterte a él. Cuando tengáis que elegir entre lo que te gusta a ti y lo que le gusta a él, elige a su favor".

• "Todavía no eres una cocinera experimentada ni una ama de casa perfecta. ¿Qué problema hay si te lo dice? Dile que tiene razón, que es verdad, que aprenderás".

• "Pregúntate qué otro podría soportarte (...) pregúntate qué otro podría tolerar algunas de tus gravísimas psicopatologías".

• "El feminismo fue, a su modo, una primavera. Sólo que tomó el camino equivocado, el de la afirmación a uno mismo".

• "Muchas mujeres luchan con los maridos y llegan a ser insoportables. Sólo porque no han comprendido el secreto de la acogida, ni tampoco el de la sumisión, ni el de la obediencia como acto de generosidad".

En España, consigna la misma publicación, este texto que propone a las mujeres "dar un paso atrás en la vida personal" y niega la igualdad entre el hombre y la mujer, despertó las reacciones de los sectores más progresistas e incluso la propia ministra de Sanidad pidió que se retire de la venta al considerarlo una "falta de respeto" que puede incurrir incluso en apología de la violencia de género.

Presenta a las mujeres como seres preocupados por su belleza y las técnicas de maquillaje, que hablan y hablan en eternas charlas por teléfono con amigas y que deben ser el apoyo de su marido e hijos. Habla de Dios como "El Jefe" y a sí misma como "Miss misa", y de los sudamericanos dice que, para ellos, "el reloj es un instrumento que como máximo hace sugerencias".

El Arzobispado de Granada incluye, en la página final del libro, una cuenta bancaria para recibir donaciones…

 

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guillermo_suecia@hotmail.com



INFORME DOCUMENTAL 1 DE CADA 5

Qué terrible! Qué pena tan grande envuelve mi corazón cuando veo estos documentales de cómo el neoliberalismo asesino, desangra a un pueblo entero. Los invito a un momento de reflexión.

Guillermo Ortiz-Venegas

 


 

1 de cada 5 es un informe documental en el que  hemos querido mostrar la realidad que viven muchas familias en España. Es una fotografía, un ejemplo, de las miles de personas que viven en riesgo de pobreza en nuestro país.

“Que los que tienen y pueden, quieran”

Adrián y Vanessa, una pareja de Leganés (Madrid) con dos niños, vive con menos de 600 euros al mes apoyándose en la familia, los vecinos o en el grupo de ayuda mutua del colegio, compuesto de padres y madres, que se organizan para recolectar alimentos que posteriormente se reparten entre las familias con más aprietos. Desde que empezó la crisis, en España se ha duplicado el número de familias en las que ninguno de sus miembros tiene ingresos, hasta llegar a los 686.600, según la última Encuesta de Población Activa. Durante una charla en su casa, Adrián repite, como un mantra, su solución a la crisis: “que los que tienen y pueden, quieran”.

La historia de esta familia es una de las que se narran en 1 de cada 5, el informe documental que estrenamos recientemente en Ayuda en Acción. 1 de cada 5 también, y sobre todo, son las personas que viven en riesgo de pobreza y exclusión social en nuestro país. Sí, hemos caído en el tópico típico de querer ponerle rostro a los datos, pero apoyándonos en ellos porque muestran, de forma objetiva, cuál está siendo el impacto de la crisis en España, donde más de 2 millones de niños y niñas están en situación de vulnerabilidad.

El documental está compuesto por tres historias narradas en primera persona que reflejan las causas del deterioro de la sociedad del bienestar. Casos de familias, personas de clase media, que con la crisis han visto restringido su acceso – y el de sus hijos–  a mejores condiciones de vida. Sin embargo, también quiere mostrar que hay soluciones que pasan por el trabajo colectivo entre vecinos y profesores, donde las escuelas aparecen como espacios dinamizadores del barrio. Así nos acercamos a realidades tan diferentes como las de Monfero, una aldea en Galicia con las necesidades básicas, como la alimentación, cubiertas y cuyo problema principal es la dispersión geográfica que afecta al desarrollo personal de los más pequeños. O las de Son Gotleu, un barrio estigmatizado en Palma de Mallorca que lucha por mejorar lascondiciones de vida de los niños, niñas y sus familias. “La gente que está trabajando para mejorar el barrio es porque confía. Ya que no lo hacen los que están arriba, al menos lo hacemos los que estamos en el barrio. Siempre ha sido marginal y ya es hora de levantarlo”, recuerda Brahim, uno de los protagonistas de esta historia.

 

Casi 700.000 familias viven sin ingresos en España 

Siete expertos aportan a este informe documental el contexto global de crisis: la periodista Ana Pastor; Gonzalo Fanjul, investigador y activista; Ana Lima, presidenta del Consejo del Trabajo Social; Laia Ortiz, diputada de ICV y Premio Avizor 2012 y 2013; Rosa Montero, escritora y periodista; Antonio Santana, especialista en desarrollo comunitario; y Patricia Moreira, directora de Ayuda en Acción. Desde sus diferentes ámbitos profesionales, analizan el proceso de deterioro social actual.

En el pasado curso 2013/2014, pusimos en marcha un programa de apoyo a la infancia y a las familias en España, que contribuyó a mejorar las condiciones de vida de 7.500 niños, niñas y sus familias con 530 becas comedor, 1951 becas de material escolar y libros, así como 2040 becas para actividades extraescolares. Asimismo, trabajamos con las familias en talleres de empleabilidad para crear oportunidades socio-económicas que les permitan generar ingresos, así como favorecer la creación de un espacio que les permitiese conocerse, vincularse al colegio y fomentar la participación y cohesión en torno a los centros educativos de sus hijos. Durante el curso 2014/2015 estaremos en 31 centros educativos de 8 Comunidades Autónomas, atendiendo a más de 10.000 niños, niñas y sus familias.

’1 de cada 5′ es un trabajo documental realizado producido por Ayuda en Acción en colaboración con eldiario.es y realizado por Gabriel Pecot y Celia Hernández.

 

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guillermo_suecia@hotmail.com

Una nueva generación de pobres

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  • Mayte Salcedo junto a sus cuatro hijos en su casa de Cerdanyola. SANTI COGOLLUDO
  • Fue recepcionista de un hotel de cinco estrellas
  • 'Somos una nueva generación de pobres', dice

De ver la vida como recepcionista en un cinco estrellas a hacer cola como receptora de cuatro panes. De pasar las primaveras entre Berkeley y Seattle a afrontar este invierno de Cerdanyola. De soñar con aquella vivienda a tener pesadillas con tus dos desahucios.

Todo el tránsito de Mayte Salcedo -44 años y cuatro hijos- va de más a menos. El increíble caso de la española menguante. No son sólo las cifras de la pobreza, sino también toda esta gente que se pasa los días haciendo cuentas con un boli rojo, como Mayte. Y las tacha. Porque saben que a ellos nunca les van a cuadrar.

«Somos una nueva generación de pobres con la que no saben qué hacer. No venimos del Tercer Mundo. No venimos de años y años de vida en la calle. Venimos de la normalidad. Por eso no sabemos por dónde tirar ni a quién recurrir. No hay salida. El agujero ya es muy grande. No creo que vayan a cambiar tanto las cosas como para que familias como nosotros salgamos adelante».

Cuando era niña creció en una familia de artistas, de joven acabó cruzando el charco con holgura, fue la azafata de los mil congresos, la dependienta de la panadería, la trabajadora de la seguridad privada, los brazos siempre dispuestos. Y los abrazos también.

Lo bueno se resume en el párrafo anterior y lo menos bueno ocupa bastante más, como una mancha que por más que frotes no sale.

Entonces hoy hablamos de una familia en la que ya nadie trabaja. Y de vivir con unas ayudas de 600 euros y tener que pagar un alquiler que te cuesta lo mismo. Y de que tus dos hijos pequeños coman en el colegio gracias a la ONG Educo. Y de que la niña, a veces, «sólo a veces», haya tenido que andar hasta cinco kilómetros para llegar a la escuela, dado que esa mañana no había ni dinero para coger el autobús.

El informe de Cáritas -Mayte sabe lo que es llamar a la puerta de Cáritas- señala que ya hay 11.446.000 españoles como ella. El informe de Unicef concluye que la pobreza infantil ha crecido ocho puntos en cuatro años. Lo que no dicen los informes es lo otro.

Lo de cómo deseas que te trague la tierra «cuando no hay dinero para hacer una fotocopia». Lo de cuando te preguntas «qué he hecho yo mal para llegar a esto, qué he hecho mal».

«Hace siete años mi marido llevaba un camión y yo trabajaba en una empresa de instalación de antenas. Más o menos tirábamos. Pero todo se empezó a torcer. La empresa pasó de tener 11 camiones a tener dos. Mi marido se quedó sin trabajo. Y vino el declive. Montamos un bar en Sant Cugat del Vallès en 2007, un poco antes de la crisis. No fue bien. El primer desahucio fue hace tres años. El segundo desahucio vino en diciembre de 2013. Hace nueve meses tuvimos que dejar el bar y cambiarnos de localidad. Desde entonces es imposible vivir».

Y allá van los cuarentones a pedir trabajo. Y allí quedan los curriculum a los que nadie contesta. Y ahí está el esposo conduciendo una fugoneta a ratos -sumando contra la crisis, porque quiere-, haciéndole un favor a un banco de alimentos. Y acá quedan la miseria de vuelta: pedirle a la familia 50 centímos para poder comprar una barra y cosas así.

Sergio Pitol decía que cada uno de nosotros es todos los hombres. Mayte dice que todavía no han pagado el alquiler de octubre. Y dice más. Por ejemplo, que «se puede ser feliz yendo al parque a comerse un bocadillo mientras los demás están de vacaciones». Los niños corriendo entre los árboles. Los niños sudando.

Tienen 16, 11, nueve y cinco años. En el increíble caso de la española menguante, lo peor no es ver que la ropa se les queda pequeña, eso ya no. Lo peor es cuando tu hija te lanza una pregunta razonable y tú piensas que el mundo es algo de locos.

-Mamá, ¿y hoy me puedo duchar?

El Mundo


Sólo un tercio vive bien

Los ingresos medios de los hogares formados por familias españolas con menores a su cargo se han hundido a los niveles de hace 10 años, señala el informe Los niños de la recesión, presentado ayer por Unicef. El bienestar es minoría: hoy en día, sólo uno de cada tres ciudadanos tiene todas sus necesidades básicas cubiertas, recoge el VII Informe sobre exclusión 2014, una investigación obra de Cáritas. Si hoy unicamente el 34% de la sociedad está en situación de integración plena, en 2007 ese mismo porcentaje era de más del 50%.


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'Bebo agua para llenar la tripa'

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Benita Martínez, en la furgoneta donde duerme con su marido y su hijo. A. DI LOLLI

Benita, su marido y su hijo duermen en una furgoneta y comen si hay suerte

Hay noches en que Benita se mete en la furgoneta sin cenar. Rocía bien con insecticida esta suite de la pobreza llena de bichos molestones, se echa a un lado del colchón para dejar sitio a su marido y se encoge un poco porque su hijo está a punto de tumbarse a los pies de ambos. Entonces Benita se acurruca contra la ventanilla de la derecha y reza para que no llueva porque las camionetas de los pobres son un óxido de goteras, un confort de ranuras, vehículos con hielo acondicionado.

- ¿Tú pasas hambre, Benita?

Y Benita Martínez, 49 años, tres durmiendo en un furgón, enferma social y pulmonar, profesional de la chatarra, analfabeta y limpia, se queda un momento mirando al suelo mientras acaricia una escopetita de plástico rellena de bolines de anís para su nieto que ha encontrado en una bolsa de basura.

- A veces me acuesto sin cenar y el estómago hace glú, glú, glú. Bebo un poco de agua y así echo algo en la tripa. Y pienso: ’¿Mañana comeré?’. Mira, yo sé lo que es el hambre. Pero también sé que durmiendo se pasa.

Estamos en Las Barranquillas, un mundo olvidado que fue primero un país de casitas, luego se convirtió en el mayor mercado de droga de Europa y ahora es los restos de aquello, un estado fallido de chapa, ratas, barro y personas con las uñas sucias. Estamos a 20 minutos del Congreso de los Diputados, de la CEOE, de las sedes de los sindicatos, del Banco de España... Seamos demagógicos.

Benita tiene interiorizada la pobreza. Lleva tanto tiempo a ras de suelo que esa palabra ocupa su vocabulario como una invasión. «Yo antes vivía bien y ahora soy una vagabunda y tengo una historia. Todos los vagabundos tienen una historia. Lo que pasa es que no hablan. La pobreza te hace callar. Pero yo no me callo».

A su marido le dieron un dinero por la casa que tenían aquí, pero el piso de alquiler se llevó la pasta. Igual influyó el gasto de meter a cuatro hijos, dos nietos y un yerno, gente en paro que al menos duerme bajo techo. A cambio, Benita, su esposo y un hijo se vinieron al suelo.

La exclusión, la ansiedad y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica le dieron a Benita 56 puntos en la ruleta de las pensiones no contributivas por discapacidad, un concurso que se gana con 65. Pasa palabra. Ahora ha pedido los 426 euros de la Renta Mínima de Inserción, «una ayuda que tarda en concederse un año y medio», dice Cuarto Mundo, el colectivo que ayuda a Benita y a tantasBenitas a saberse humanas.

«El cielo es mi manta», dice ella, sentada en la silla de los amaneceres. «Me levanto a las cinco de la mañana, cuando ya no aguanto el frío ni el dolor de huesos. Salgo de la furgoneta y me siento a ver amanecer».

La silla está frente a una pila de hierros, lavadoras rotas y maderas. Hay un arcón frigorífico oxidado que la familia usa como chimenea y un chamizo para huir del clima. La casa mágica, lo llama Benita. Está construido con somieres verticales y tiene un techo que se vuela con el viento. Cuando hace frío, colocan un bidón con agujeritos y leña, lo encienden y se apiñan junto a él. «Si no fuera por el humo estaríamos bien».

Por las mañanas, Benita busca en la basura de otros. Vuelve con comida, a veces envasada y a tiempo, a veces caducada, y a veces suelta. «Abrimos las botellas de leche y usamos la que no esté pasada. Cuando sólo tenemos una, nos aguantamos. Pido a la gente que no rompa los paquetes de comida que tira porque se pudre. Y huele mal». Hoy hay panceta, dos lonchas en bocata para cada uno. Benita las fríe en una cocina con campana extractora infinita: el cielo. El gas es de una bombona regalada, como la ropa, hurgada de entre las cosas que una empresa descarga a 50 metros de esta finca deLos Nadie. «Es ropa de los muertos. Yo la lavo y me la pongo».

Las horas de la pobreza duran más que las otras. Aquí no hay más entretenimiento que distraer el hambre y pensar en el dinero. En eso la pobreza es igualita que la riqueza.

Benita habla de dinero en minúscula, como si contara su vida con los euros de una mano. Un día 20, alguno menos, muchos ninguno... La chatarra. Cuando la empresa vuelca su carga, Benita se acerca a trabajar el montón. Hay muebles, neveras, lámparas, maderas... Los metales sirven de chatarra, pero muchos hay que separarlos a base de fuego.

Y entonces, al llegar la noche, Benita enciende una pira y deja que las llamas fundan lo que no le sirve y dejen libre el hierro de sus euros, el esqueleto de su abundancia.

 


77% sin empleo, 61% sin casa...

El informe de Cáritas cuenta que de los 12 millones de personas empobrecidas, el 77% sufre exclusión del empleo, el 61% exclusión de la vivienda y el 46% exclusión de la salud. El texto, muy crítico con lo hecho por los poderes públicos, pide que se revisen las políticas contra la pobreza de los últimos años y plantea «priorizar la atención a los fenómenos de exclusión y pobreza severa». «Deben ir primero los que peor están. Es una cuestión de derechos humanos porque la pobreza severa es un atentado directo a la dignidad de las personas. Y además, la expansión de estas situaciones cuestiona la sostenibilidad social».


 

ENTREVISTA EXCLUSIVA A TERESA ROMERO

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’Avisé en el centro de salud de que había cuidado a los misioneros’

  • ELMUNDO.es entrevista en exclusiva a Teresa Romero, primera contagiada de ébola fuera de África, desde el aislamiento del Hospital Carlos III, ya superado el virus mortal
  • ’En ningún momento he reconocido que me tocara con el guante en la cara’, asegura
  • ’La muerte de Excálibur me parece un asesinato’, asevera
  • ’Estuve 50 minutos en la habitación limpiando y nadie me avisó para que saliera. Aquel día, no sé por qué, no había supervisor. Doblar el colchón fue difícil’, explica

 

 

Si una imagen vale más que mil palabras, la sonrisa sobre estas líneas más aún: se trata de la primera fotografía que se publica de la auxiliar Teresa Romero, la primera contagiada de ébola fuera de África, tras vencer al virus.

Pero están las palabras: en esta entrevista exclusiva, una semana después de superar el trance, Romero niega haber cometido errores al contagiarse, rechaza haberse tocado con un guante y asegura que avisó en el centro de salud, cinco días antes de su hospitalización, de que había tratado a los misioneros del ébola. Pero, sobre todo, sonríe.

Teresa, sabes que has estado... Vamos, que se puede decir que has vuelto a nacer, ¿no?

He vuelto a nacer, es cierto.

¿Y lo sientes, Teresa?

Y lo siento, y lo siento así.

¿Sabes que la gente, fuera, está muy pendiente de ti, no?

Pues no te puedo decir, porque llevo muchísimos días sin salir a la calle, no te puedo decir cómo está la calle.

Claro, pero sabes que la gente te tiene mucho cariño porque has superado una enfermedad que causa mucho miedo, ¿no?

Bueno, pues se pasa mal. ¡Qué voy a decir!

¿Qué recuerdas de los momentos más complicados? Tú misma le decías a tus compañeros cómo tenían que asistirte, cómo tratarte, ¿verdad?

Bueno, yo no sé ni lo que les decía. Yo les decía que estaba muy mal, que no estaba muy bien, que me encontraba fatal, que me encontraba mal. Y, bueno, que estuvieran tranquilos...

¿Y quién crees que tiene la responsabilidad de que tú te contagiaras?

La responsabilidad... No lo sé.

¿Tú crees que la tienes tú?

Yo creo que no, no la tengo yo. ¡Cómo voy a ir a contagiarme el ébola a posta!

Obviamente.

Obviamente.

El nombre de la mujer más buscada de España lleva un mes monopolizando telediarios, temores y conversaciones de bar.

El cuerpo de Teresa Romero estaba en proceso de desmantelamiento por culpa de «el bicho», como lo llama su marido,que este lunes salió al fin de la cuarentena, cuando la mujer, de 44 años, llegó al Hospital de Alcorcón al grito de «cuidado, que creo que puedo tener ébola».

Era el lunes 6 de octubre. Desde entonces, Romero ha estado en todas partes, pero realmente en ninguna, más allá de su pelea a vida o muerte en un cama del Hospital Carlos III, rodeada de astronautasvestidos de «pollo», como llama ella a los trajes de protección amarillos.

En los peores días, hizo entrevistas -la primera, en EL MUNDO- que ahora, asegura, ni siquiera recuerda haber hecho. La lucha con el virus no le dejaba ni un gramo de fuerza para recordar, casi ni para respirar: su respiración, trabajosa, aterrorizaba más que angustiaba al otro lado de la línea.

Su responsabilidad en el contagio

Contestando con monosílabos, Teresa (porque así, por su nombre, la comenzó a conocer la opinión pública) apenas esbozó un discurso dudoso sobre la responsabilidad de su contagio de ébola, el primero de la Historia fuera de África, nada más y nada menos.

Tras asegurar a este diario con voz cansada que no tenía ni idea de cómo se había contagiado, en otros dos medios sí dejó entrever la posibilidad de que se hubiera tocado con un guante en la cara.

Entonces Teresa apenas podía hablar, pero la versión oficial de su muerte parecía establecida: se tocó con un guante en la cara y, apuntó el consejero madrileño de Sanidad, Javier Rodrígueztal vez «mintió» sobre su fiebre.

Aquellas declaraciones tuvieron lugar un día antes de la fecha fatídica: el jueves 9, un fallo multiorgánico parecía llevársela al otro barrio (una radio lo aseguró) con la culpa del contagio, mediáticamente, bien adosada en su chepa.

Todo parecía atado... Y sin embargo, aquí tenemos a Romero un mes después, vivita, coleando -los médicos no saben exactamente cuál de las terapias utilizadas la salvó- y sobre todo hablando. Diciendo que no, que no recuerda haber cometido ningún error, y que si pasó demasiado tiempo en la habitación del segundo misionero fue porque nadie la avisó.

EL MUNDO publica hoy, en exclusiva, su primera entrevista tras vencer al ébola. Ella contesta enérgica. Viva. Y escuchar sus palabras emociona al más pintado.

Teresa, haz memoria. ¿Recuerdas haber cometido algún error en la dichosa habitación?

No, yo hice el protocolo como lo hacemos aquí habitualmente.

¿En algún momento recuerdas haber reconocido que te tocaste la cara con un guante?

¿Si en algún momento lo he reconocido? No, no, en ningún momento lo he reconocido.

¿Y por qué ha salido entonces publicado que sí lo has reconocido?

Pues no lo sé.

¿No te acuerdas de nada, de que fueras entrevistada?

La verdad, no me acuerdo.

Entonces, ¿por qué se ha brá producido el contagio?

Pues no lo sé. Yo no lo sé, qué te crees, que si sé... Pues no... ¿Si sé cómo se produjo el contagio estoy ahí? ¿Producirme el contagio a mí misma?

¿Tú dijiste en el centro de Salud que habías tratado a pacientes con ébola?

Sí.

Vale, muy bien. ¿El médico qué te dijo?

¿Que qué me dijo? Pues me mandó paracetamol [un medicamento que enmascara los síntomas del ébola y retrasa, a veces mortalmente, el diagnóstico de la enfermedad].

Teresa, esto es muy importante: ¿seguro que le dijiste al médico del centro de salud Laín Entralgo que habías tratado a los misioneros del ébola?

Sí, sí.

¿Y él no lo tomó en consideración para ponerte en cuarentena, simplemente te recetó paracetamol?

Sí, nada más.

La Comunidad de Madrid ha sostenido desde un principio que Romero no dijo en atención primaria, seis días antes de su definitiva hospitalización, que había tratado a los dos misioneros españoles que murieron de ébola en el Carlos III.

Su marido, Javier Limón, ya aseguró a este diario el pasado domingo que, a la pregunta aquel mismo día de si había avisado en el centro de salud, ella le había respondido afirmativamente. Ayer Teresa lo corroboraba a este diario. Pero volvamos al momento clave: el del contagio.

¿Puede ser que estuvieras el último día en la habitación del misionero 50 minutos?

Sí puede ser, sí.

¿Y por qué estuviste tanto tiempo, Teresa?

Porque hubo que recoger, el fallecido ya se había ido, hubo que recoger toda la habitación y el colchón hubo que doblarlo y hubo que precintarlo.

¿Lo del colchón sí que fue difícil, no?

Lo del colchón fue... Pues claro, éramos tres chicas... Pues sí fue un poco... Tardamos bastante tiempo, me refiero.

¿No había alguien, un supervisor, viéndoos, para avisaros de que estábais demasiado tiempo allí?

La verdad es que nadie nos avisó.

¿Pero habitualmente sí había un supervisor allí?

Habitualmente siempre lo hay, sí. Siempre lo hay.

¿Y por qué ese día no?

Ese día ya no estaba el fallecido, o sea, ya no estaba el misionero, perdón... Pues ya no lo sé, no te lo puedo decir por qué estaba o no estaba, yo sé que estaba a mi trabajo.

Tú te pones a hacer tu trabajo y a ti te tienen que avisar de que tienes que parar, ¿no? ¿Te sentiste cansada en aquel momento, esos 50 minutos que estuviste en la habitación?

Un poco agobiada sí, pero cansada no.

Porque con el traje se suda mucho, ¿no?

Sí se suda, sí. Bastante agobiada, bastante.

Durante todo ese tiempo, esa semana antes de que fuérais al hospital, tú estuviste tomándote la fiebre...

Sí.

¿Y fuiste tomando nota?

Sí lo hice. Sí lo tengo apuntado en el teléfono. Yo creo que sí, que lo tengo, si no se ha borrado, sí, lo tengo apuntado en el teléfono.

Esta entrevista, realizada por teléfono (no se la puede visitar aún), se realizó a la tercera tentativa. Las dos primeras fueron, además de periodísticamente frustrantes, desoladoras para los implicados: Teresa, recién vencida la enfermedad, pero todavía con virus muertos en sus fluidos corporales -y por tanto aún aislada en presión negativa-, sólo era capaz de articular un largo y sinuoso lamento, apenas un grito.

Toda la tensión de quien acaba de bailar con la muerte, y vuelve a aterrizar exhausto en la vida, se le vino encima. Y le acababan de comunicar la muerte -la «ejecución», dice su marido- de su perro, Exkálibur (así, con k).

Contemos ahora una interioridad: Teresa y Javier se llaman entre ellos «guapo, guapo» (ella a él, pero también él a ella) porque así llamaban a su American Stanford, que no sólo era su «hijo adoptivo»: fue también, durante 10 años, un sólido vínculo emocional entre ellos.

Teresa, a Exkálibur sí que se lo llevó el ébola...

Me parece un asesinato.

¿Quieres que se pidan responsabilidades por su muerte?

Claro que quiero, por supuesto.

Explícalo mejor, por favor.

¿Qué lo explique mejor? Porque a ver, que el animal es inocente, qué culpa tiene el animal que está en casa tranquilo y tienen que venir a cogerle y asesinar al perro...

¿Y el consejero de Sanidad de Madrid?

Es un irresponsable.

Renacida en apenas cuatro días -este periodista ha podido comprobar en imágenes la evolución de su aspecto, cómo ha ido ganando peso, luz y sonrisa-, a Teresa y también a Javier les preocupa especialmente la avalancha mediática que se les viene, muy probablemente, encima.

Un vago eco de ese interés ya les ha ido llegando en el mismo hospital en el que ella trabaja, y al que la crisis estaba golpeando especialmente hasta que, paradojas de la vida, lo revivió el ébola: «Sí era difícil trabajar aquí así, sí», dice.

¿Has notado el cariño de tus compañeros estos días?

Hombre, por supuesto, je, je, je... Lo que más.

¿Qué te dicen?

¿Qué me dicen? Pues muchos ánimos, y que a ver si se quitan los trajes amarillos para darme abrazos y besos, y venga, y venga y ánimos y ánimos... Y me traen de todo, y «¿Qué necesitas?», y así, bueno, es increíble. Yo agradecida hasta la muerte. Estoy muy emocionada. Lo peor ha sido lo del perro.

Claro, pero cuando salgas habrá que darle un sucesor a ’Exkálibur’, ¿no?

Yo quería un perrito, sí. A ver, buscarme uno.

Y ahí interviene, no lo puede evitar, Javier: «¡Una Exkalubita!». Y Teresa Romero se ríe, y todo vuelve a empezar.

El Mundo.es

 


 

Y hoy se llevan colchones nevera y sofá del piso de Alcorcón

Y casi cinco semanas después, los servicios de desinfección de la Comunidad de Madrid pasarán hoy por el piso de Teresa Romero y Javier Limón, en la Avenida del Pinar de Alcorcón, para terminar de desinfectar el apartamento, cerrado a cal y canto desde que se llevaran de allí al perro Exkálibur y lo sacrificaran después de limpiar las zonas comunes del edificio, el número 35, en cuyo 6ºA vive la pareja. De hecho, Limón firmaba hace escasos días el permiso para que las autoridades penetren hoy mismo en el lugar, y se lleven los enseres que más preocupan desde el punto de vista bacteriológico y de otro posible contagio. Estos son, más concretamente, el sofá desde el que la pareja veía la TV, los dos colchones de las dos habitaciones y la nevera, a la que iban a parar alimentos y posibles rastros de virus. Esta vez no se ha necesitado una orden judicial para que los servicios de desinfección, que ya sembraron la inquietud en el lugar hace un mes, entren en la casa: el propio Limón lo ha autorizado, y ayer mismo se planteaba entrar él también con sus efectivos por un motivo: en la cocina se quedó el informe realizado por el primer médico que vio a Romero aquella aciaga madrugada del 6 de octubre. Javier Limón, que salió del Hospital Carlos III sin su historial médico pese a haberlo solicitado, y que sopesa demandar a las autoridades sanitarias por el contagio, temía que el documento de la cocina desapareciera misteriosamente de un apartamento que, por motivos ajenos a él, tardará un tiempo en volver a ser suyo.

 


 

Teresa Romero. Sobre la irracionalidad y la empatia en una sola moneda

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Desde que empezó la crisis del Ébola en España, mucha agua ha corrido bajo el puente. A mediados de Agosto y en Septiembre respectivamente, fueron trasladados desde Africa dos misioneros españoles contagiados por esa enfermedad. Ambos fueron internados improvisadamente en el hospital Carlos III de Madrid, en donde fallecieron a poco llegar. Otrora un gran centro de investigación de enfermedades infecciosas y tropicales, ese servicio de salud ya estaba siendo desmantelado gracias a la política neoliberal del gobierno de Rajoy, impuesta por la Troika y aceptada en su totalidad y sin rechistar por el gobierno derechista español. A la sazón, el Carlos III no cuenta ni con el diez por ciento de su personal activo. 

Una de las auxiliares de enfermeria que se ocupó de cuidar a los dos misioneros fue Teresa Romero - nombre ya conocido por la opinión pública - la que fue contagiada por el virus del Ébola en algún momento al cumplir sus labores, sin que se haya determinado con exactitud cómo y cuando se produjo, y ha sido la primera victima de esta terrible enfermedad que se contagia fuera de Africa y la primera en Europa.

El "caso" de Teresa se ha transformado en una pugna tecnocrática, burocrática y de politicastros de cuello y corbata con el desvergonzado Javier Rodriguez - Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid - a la cabeza y con la incompetencia de Ana Mato que sustenta el irónico titulo de ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a escasos milimetros del primero. Todos y cada uno intenta sacar ventaja política del drama que está viviendo Teresa, aislada en una sala improvisada del Carlos III de Madrid.

Es por eso reconfortante leer una carta que Ana de Pablo, médico especialista en Medicina Intensiva y máster en Bioética, le escribió Teresa Romero. En su sincera misiva, publicada en su blog, Ana se pone en la piel de la enfermera e intenta averiguar cómo se siente recluida entre las cuatro paredes de su habitación en ese hospital.

La carta se está difundiendo por las redes sociales y está conmoviendo a la opinión pública, muy sensibilizada con este tema.

Desde Estocolmo, un fuerte abrazo solidario y lleno de empatia, Teresa! Ya te has transformado en un simbolo de la lucha por la Vida y del pensamiento Humanitario!

Ahí va la misiva:

"Querida Teresa:

No sé si algún día leerás esta carta, en el mundo digital nunca se sabe. He decidido escribirte porque, entre todo lo que he leído sobre el Ébola, me falta algo. Sé muchas cosas sobre ti (que no se deberían haber publicado), tengo cierta idea de lo que pasó (hay tantas contradicciones...) pero aún no he encontrado a casi nadie que se preocupe de lo que verdaderamente importa: tú.

No he visto a nadie ponerse en tu lugar. Yo lo intento y me imagino tu miedo al ponerte el traje por primera vez, sin casi formación. Me imagino tu angustia cada vez que te ponías el termómetro. Tu indefensión cuando, desde salud laboral, quitaban importancia a tu malestar. Imagino tu intranquilidad pensando que has podido contagiar a otros. Tu angustia intentando revivir qué pudo salir mal. Tu enfado al ver como tu "quizá me rocé al quitarme el guante, porque es lo más crítico" se convierte en un "confiesa que se tocó la cara". Como si hubieras estado jugando a la ruleta rusa en vez de atendiendo a un paciente de alto riesgo biológico.

Imagino tu soledad en esa habitación de aislamiento, la pena por tu perrillo que no has podido compartir con nadie. La rabia cuando veas cómo los de arriba te abandonan y te convierten en arma política, en ocasión de conservar o no su poder.

Me siento muy identificada contigo, porque a mí tampoco me ha enseñado nadie a ponerme el traje de seguridad. Es más, en mi hospital no hay monos, solo batas impermeables y mascarillas, que dejan muchas zonas expuestas. Y las respuestas de los responsables son deplorables. Me imagino tu indignación al pensar que tu desgraciado contagio ni siquiera va a servir para que se revisen los protocolos y se mejore la formación, para proteger a tus compañeros.

No salgo de mi asombro cuando oigo cómo los que te han puesto en riesgo por la improvisación, por los déficits en gestión, por un protocolo que reconocen erróneo, por no asegurar que alguien te supervisara y ayudara a quitar el traje, quieren ahora culpabilizarte y lavarse las manos. No sé cómo te contagiaste. No sé qué pasó en el centro de salud y en Urgencias, no sé si tardaste en avisar de tu contacto con el virus, pero nunca se me ocurrirá juzgarte. Tu nivel de angustia en ese momento podría haberte llevado a hacer cualquier cosa. Quizá tenías miedo de que te remitieran de nuevo al Carlos III, a ese servicio de salud laboral que no te hacía demasiado caso. No lo sé. Solo sé que te contagiaste haciendo tu trabajo, ese trabajo tan bonito que tiene un solo nombre: CUIDAR. Que quizá llevaste un poco de consuelo a los últimos momentos de los misioneros fallecidos. Que debes estar orgullosa de tu profesión, aunque te haya puesto en riesgo.

Cuídate, Teresa. No hagas caso a todas las tonterías que se han dicho y que se seguirán diciendo. Cuentas con el apoyo de tus compañeros. Con el de todos lo sanitarios, que admiramos tu valor al exponerte al contagio. Confía en los cuidados y la atención de los profesionales, que son lo mejor de este maltrecho sistema sanitario. Ojalá todo salga bien. Te esperamos en unos meses para celebrar tu curación, quizá en una nueva Marea Blanca. Ánimo, Teresa. No estás sola".

 

Comentarios a:

guillermo_suecia@hotmail.com 



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