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Nadie es más

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Extraviado en tu mirada recorría

mi sigiloso andar,  tu andar venía,

fué la sonrisa, quizás la noche

un remolino venido, canción cantada

eterno vuelo de paloma, vibraciones ligeras

alas blancas, abanico cortando los suspiros

 de un momento sin tiempo,

donde los verdes silencios espiaban los jardínes

de esa brisa ligera escapando hacia el mar

y a los abismos ignotos que nos brindó la vida.

 

Amar es un dilema, inmensurable axioma,

un demonio encerrado, sin peso ni medida

laberintos de oníricos deseos, promonitorios estertores

flor que se cultiva  aprendiendo a sufrir.

Un verso es la mano querida de una amiga,

una línea de tierras trabajadas para ser un vergel,

semillas a punto de hacer capullos nuevos

canteros, regadios, cielo celeste, amaneceres

sintaxis venideras, futuro devenir.

No somos más, que lo que fueron otros

retazos de una colcha, con desflecados ecos

esperas y agonías, esperanzas y afectos

el que paciente espera derrotar el poder.

 

Nadie es más que nadie, de paso estamos

somos agua corriendo, regando ese vergel

cultivando a veces las flores más airosas

viendo nacer el sol, dios de todos los días

que nos da vida eterna  y nos hace crecer.

La mañana que el hálito de mi voz no empañe,

el cristal que refleja el dejo de tu ser

te veré con mis ojos cerrados para siempre,

miraré hacia adentro y ahí te encontraré.

Después seremos eco, recuerdos del ayer

caminos de otros sueños, empujando detrás

de la eterna esperanza, que acompaña al hombre

de hacer un mundo nuevo, con nuestro propio ser...

 

Héctor Díaz   

2011-02-09

 

hectordiaz2000@hotmail.com 

Miércoles, 09 de Febrero de 2011 19:18. Guillermo Ortiz-Venegas Ver como artículo separado. Héctor Díaz

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