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El pensar es aun libre

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La vida está llena de limitaciones y como si esto no fuese poco, las siguientes cosas están prohibidas en Estocolmo, la capital del reino de juguete sueco:

- No se puede transportar armas de fuego cargadas o explosivos en el metro de Estocolmo. Sin comentarios.

-Tampoco puedes transportar bencina en los buses colectivos. Y si llevo una botella de Vodca entonces?

-Los gallos deben estar encerrados entre las 21.00 de la noche y las 07.00 de la mañana, je, je, je …

-No se puede fumar a 15 metros de los edificios de la Universidad de Estocolmo. Menos comentarios.

-No puedes tener menos de 18 grados (sobre cero, por supuesto!) en tu casa. Hmmm, me pregunto si una ley como esta funcionaria en un país como Chile.

-No se puede acampar en lugares públicos. Y con eso la idea de acampar un día de invierno en el parque cercano a mi casa, se fue a la mierda!

Y algunas asociaciones de arrendatarios tienen sus propias biblias. Veamos algunas de sus reglas.

-Los domingos deben ser tranquilos. Y el resto de la semana, entonces? Puedo hacer lo que se me ocurra sin problemas?

-Las bicicletas tienen que estar marcadas con el sello de la asociación, caso contrario serán tiradas a la basura. Vaya estupidez!

-No se puede poner una mesa en el patio común. Solo se deben usar las que la asociación a puesto a disposición de los arrendatarios. Y si esa está ocupada? Es mi inocente pregunta.
En fin; y como reza a la entrada de mi blog, hay remedio contra la locura pero no contra la imbecilidad. Esto es siempre actual, no les parece?

Mañana se decidirá en elecciones generales quién gobernará Suecia en los próximos cuatro años. Es decir, quién administrará el estado represivo sueco. Porque todo estado es represivo en esencia. El poder seguirá estando en manos de las transnacionales suecas que son las que tienen el verdadero poder político, escondido tras fachadas “democráticas”.

Los riesgos que existen ante estas nuevas elecciones son dos, según mi manera de ver las cosas. El primero – y el mayor – es que la derecha vuelva a ganar otro período parlamentario, lo cual le va permitir seguir desmantelando despiadadamente el sistema de bienestar sueco, del cual ya queda muy poco. Las privatizaciones se seguirán acentuando, el estado continuará perdiendo más y más su rol de conductor de la sociedad a cambio de intereses privados, los que de acuerdo al principio capitalista de la oferta y la demanda y de la libre competencia cuyo único barómetro es la ganancia, seguirán llenándose los bolsillos con la plusvalía que provoca el trabajo de todo el pueblo sueco, en vez del servicio solidario y gratuito que el estado está en la obligación de ofrecerle a todos sus miembros.

El segundo, y no menos improbable tampoco, es que el partido neo-nazi  Sverigedemokrater (Demócratas de Suecia) logre sobrepasar la barrera del 4% exigido para que un partido tenga representación en el parlamento sueco y obtengan algunos escaños allí. Si así es el caso, a los inmigrantes, ilegales y otros “indeseables” según la retórica nazi, les lloverá sobre mojado. Y  en esa lista de personas non gratas, van desde moros y cristianos hasta socialistas, comunistas, socialdemócratas, anarquistas, discapacitados, homosexuales, cesantes, etc, etc.

Pero hablábamos de prohibiciones al comienzo de este articulo. Y si hay algo que de todo corazón quisiese abolir, es la estupidez congénita de todos y cada uno de los burocratillos que aparecen y desaparecen de nuestras vidas sin que nadie los haya invitado a participar, y que lo único que hacen es permitir que las relaciones de explotaciones existentes en la sociedad capitalista actual, se sigan reproduciendo. Pero claro; para abolir esa casta se requiere en primer lugar, revolucionar toda la sociedad en que estamos obligados a vivir, lo cual no es fácil y requiere de sacrificios. El quid de la cuestión es si estamos dispuestos a dejar la pasividad a la que nos ha llevado la sociedad de consumo y junto a millones y millones de otros explotados en el mundo entero, asumir la tarea de derrocar al capitalismo mundial. Optimista? Tal vez, pero mientras el Pensar siga siendo libre tenemos la esperanza de que algo en este puto mundo puede cambiar, para bien de los miles de millones de desposeídos que pueblan nuestro planeta.

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(Visita también: Reflexiones desde las cloacas)

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