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Democracia y otros artefactos

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La sociedad de consumo sabe exactamente donde clavar sus garras. A saber; en el eslabón más débil de la sociedad. Es decir, en los idiotas utilizables que son los que más trabajan y menos reciben, pero que encuentran en el consumo desenfrenado con tarjetas de credito, un consuelo terapeutico a sus frustraciones milenarias. Agregar debo que yo consumo cada vez menos y mis frustraciones – afectivas en mi caso particular - las soluciono con mi mano izquierda. Pero valga lo dicho pues yo también me encuadro entre los “idiotas utilizables” de este país.  

Suecia, como tantos otros países ”democráticos”, se rige también según reglas bien escritas, pero apenas legibles al final de cada página de su constitución. Porque el crucigrama de nuestras vidas depende de los cuentos de nunca empezar que nos contaron nuestros antepasados, o del grosor de la billetera de los que compran flores sin pensar si hay pan para mañana.  

Y los que roban lo hacen porque la necesidad se los exige, y no porque sean “antisociales” innatos.  Robo =  pobreza, es una ecuación o una igualdad que contiene una o más incógnitas y que los barónes del poder no quieren entender. Será tal vez porque una de esas incógnitas son ellos mismos?

Mas cuando yo esté en las puertas del cielo, me acordaré que mis amántes siempre me dijieron que el malvado era yo, por decisión de expertos en la materia. Porque los fantoches oficiales presumen de tales, sin considerar que mis signos de interrogaciónes son el sacramento de mis sábanas frias, y prueba de mi fidelidad cocida a retazos en el sostén de mi amada.

Porque los entendidos saben más de mi propia vida que yo mismo. Y mientras las seductoras me llaman con sus finos dedos yo, como un par de zapatos abandonados con suelas que aplauden cada vez que doy un paso, sigo cuesta arriba, hacia el sol. Hacia la soledad de mi busqueda constánte de algo que explique mi rol en la vida.

Los vesánicos imprudentes ven en la locura la normalidad de sus días, sin preocuparse de las cuentas que més a més les llega por correo, como mensáje lóbrego que les recuerda que la realidad cuesta dinero. 

Y sin lujos, y algo parco en mis gastos cotidianos, descubro que mi identidad como parte de esta suciedad, está más cercana al desatino de los sin plata, que a la de los consumidores obligados. Y cabria tal vez agregar, para ilustrar a los expertos de la sociedad de consumo, que la palabra consumir significa comer, alimentarse, nutrirse, pero también gastarse, agotarse, mermar, extinguirse. Denotación esta ultima, que describe con mucha exactitud el contenido de la filosofía del consumismo de la sociedad capitalista irracional. 

Y después de cinco años de ocupación, han muerto más de cuatro mil soldados yanquis. Otros quince mil han sido heridos, mientras que alrededor de medio millón de ciudadanos civíles iraquíes han sido masacrados y dos millónes se encuentran en el exilio, gracias a la “ayuda” norteamericana por occidentalizar esa sociedad. Y de alguna manera lo han logrado, porque la política de los pistoleros y gansters  yanquis, nunca ha sido más actuál que en el Iráq de hoy día.

  


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