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Filosofía de calles

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(Cuadro de Tania Ortiz)

 

Los malosentendidos a traves del internet se agrandan cuando no podemos acentuar con el tono de la voz, lo que queremos decir, me dijo Pelle con aire de gran sabio y prendió un grueso puro cubano. Cof, cof!… tosió y mirando el cigarro agregó, son fuertes estos pitillos! Y porqué te lo fumas? quise decirle, pero me abstuve. Al fin y al cabo eran sus pulmónes y no los mios los que se ahumaban con humos caribeños.

 

La unica razón que estimula nuestra comunicación, es el hacer llegar nuestras opiniónes a quien deseamos que las reciban, agregó expeliendo una enorme bocanada de humo azul que se perdió en el silencio de la oscuridad de un atardecer de invierno escandinavo. Continué sin decir esta boca es mia, pues mis pensamientos volaban a otras latitudes sin que los pudiese controlar y aunque hubiese dicho algo, sé que mis palabras no tendrian ningun efecto, pues Pelle ya estaba  metido en sus reflexiones y nada ni nadie lo podria interrumpir.

 

Y si nadie quiere escucharte, pues nada pierdes con expresar tus especulaciones filosóficas, ya que serviran al menos para aclarar tu conciencia. Y eso ya vale la pena! Porque a menudo estamos demasiado ocupados en discutir banalidades tales como si los impuestos estatales son muy elevados, o si el salario que nos pagan es miserable. O si vale la pena invertir nuestras escuálidas jubilaciones en acciones fantásmas, o si las dejamos en manos del papá Estado para que las reinvierta en proyectos que ayudaran a muchos, menos a los jubilados. Hizo una pausa, aspiró con fuerza otra bocanada deliciosa y me dieron ganas de fumar, pero como habia hecho la promesa de terminar con la historia del tabáco en mi vida, escupí un par de veces para evitar pensar en el agradable humo tibio bajando por mi gargánta reseca.

 

La vida la tenemos que tomar asi como viene, continuó Pelle y agregó mirando el cielo oscuro, sin demasiadas exigencias por nuestra parte. Porque si lo hacemos asi, lo unico que conseguiremos serán frustraciones eternas y remordimientos de conciencia por no poder realizar lo que nos obligan a tener como objetivo en nuestras existencias pasajeras.

 

Observar! eso es lo que cuenta. Observar, analizar y concluir. Contemplar la vida asi como una mujer desnuda observa la paz de un lago. Apagó el puro, tosió unas cuantas veces y dió por terminada su alocución de filosofía callejera.

 

Yo por mi parte, continué con mis pensamientos en latitudes más australes, mientras la tarde comenzaba a trasnformarse en noche. Aunque la verdad es que la oscuridad de ambas, poco se diferencia la una de la otra.

 


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