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Felonías reales

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Carlos Gustavito XVI, el monarquillo de papel de Suecia sigue haciendo de las suyas. Esta vez se le metió en su cabezota algo confundida y tan vacia, tan vacia! que sus hijos, Victoria, la futura ”reina” parasitária; Madeleine, que no hace otra cosa que mostrar sus tetas a diestra y siniestra y sonreir una sonrisita estúpida que heredó de su madre; y el pobrecito de Carlos Felipe, que por haber sido el último en llegar al seno de tan distinguida familia se quedó sin trono ni titulo de monarca, deberian tener cada uno su cabañita para pasar la noche con sus amantes respectivos, en las montañas del reservado natural de Vindel, el más grande de Suecia, ubicado en la región nórdica del país, cuando se les ocurra apestar la naturaleza con su presencia alli.

 

Ese terrerno es estatal y está protegido por leyes especiales que no permiten la intromisión del homosapiens en su naturaleza magnífica. Pero parece que Carlos Gustavito pertenece a otra especie, pues no tuvo ningún remordimiento de conciencia, cuando pidió autorización a la Dirección Provincial y el municipio de Sorsele para edificar tres cabañas para sus renuevos, cada vez que vayan a “descansar” de sus fechorias oficiales parasitárias.

 

Esa zona está además considerada como la mejor para la pesca de mosca en los lagos de la región, actividad que le gusta mucho a Carlos Gustavito junto a la caza de venados  montañeses. Y claro, en matar no hay mucho de actividad intelectual, sino más que nada instintos primitivos de sobrevivencia, que calzan como anillo al dedo en las delicadas y suaves manos del desvergonzado reyecito sueco.

 

Aunque, por otro lado, no faltaba más! el parásito número uno de Suecia, que vive a costa de todos los habitántes de este país, también tiene el derecho democrático establecido por la constitución política, de respirar aire puro, no les parece?


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