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Blasfemias purísimas (O navidades hipócritas)

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Y cuando se encontró con el pecador desterrado, lo miró a los ojos desde la limpieza de su mirada añil, y le preguntó:

“Irás al templo del Señor a celebrar su nacimiento?” a lo cual el pecador le contestó con pena y vergüenza en su alma:

“No! Porque soy un muy mal católico y un peor musulmán.” Y un ataque de estornudos fue la condena a su obscenidad .

Y cuando vio al cordero de dios que borra los pecados del mundo colgado de una de sus patas, balanceando su cuerpo benévolo sobre la mesa de los comensales errantes, a la espera de la degollina para saciar el hambre de sus seguidores, vislumbró que el mal no es de los que no saben lo que hacen, sino justamente de aquellos que si lo saben, pero encubren sus intenciones bajo sermones desquiciados.

Y cuando en la soledad de una ubicación urbana intentaba darle algún fundamento a su vida, escuchó la voz del todopoderoso que desde la profundidad de los misterios divinos le dijo:

“Serás la negación de la negación!” Y el trueno aterrador de un carruaje sin muelles, azotó la quietud de esa noche bendecida por la presencia del señor de las colectas eclesiásticas.

“Gracias, oh padre!” dijo con voz trémula el pecador desterrado agregando con candidez:

“Mas nada he hecho para merecer tal privilegio! Y mi corazón trepida como emulsión al enterarme que deberé estar a la altura de tus edictos. Oh, gran señor de la creación! Y me encargaré con el mismo esmero que pone un mercader al estirar sus manos sedientas de talego para recibir sus ganancias, a llevar a todos los rincones del mundo los principios doctrinarios que has transmitido a través de tus templos, propagando la fe en el neoliberalismo,  y exortando a todos los pueblos a vivir una vida de obediencia y sumisión a la armonía que tan sabiamente has creado en la tierra!”

Y cuando el lamento de un pueblo lo llevó en su peregrinaje a las calles sucias de los dacios a los pies de los Cárpatos, vio con asombro como uno de esos bárbaros deambulaba de arriba abajo  arrancándose con furia las pulgas de su testa, mientras blasfemaba en su viejo idioma latino:

Cum pizdă mă-si!? Da´cum pula mea, domnule! Băgame-aş pula în norocul meu!”, lo cual traducido al cristiano podría significar Cómo carajos!? Pero, cómo mierda señores! Me cago en mi suerte! Y que el todopoderoso me perdone por tanta ramplonería que aquí escribo. Y daba vueltas y vueltas arrastrando sus groserías e infectando con ellas a todo aquél que lo escuchaba. Resoluto, el pecador desterrado se aceró a él y encarando su comportamiento le preguntó en su lengua nativa, que porqué maldecía de esa manera a los oídos de todos los que daban por pasar a su lado.

“Azi  de dimineată, nevasta mea a-nascut un copil” dijo el infame en su jerga extraña, lo que en buen administro de las lenguas cultas significa “Hoy en la mañana, mi esposa tuvo un hijo”. A lo cual el pecador desterrado le dijo, que debería estar dichoso de haber tenido aquel don divino de contribuir con sus convulsiones y riegos sobre una fémina, a dar luz a una nueva vida.

Da, da! Înţeleg! Numai că copilul a fost negru! Şi atît eu şi ea sîntem mai albi decît ceara de o lumină din Transilvania”  dijo el inicuo con asombro en su voz de pastor de corderos salvajes. Lo que dicho en el gran idioma de Cervantes significa “Si, si! Entiendo! El problema es que el recién nacido fue negro! Y tanto yo como mi mujer, somos más blancos que la cera de una vela de Transilvania!”  Y el pecador desterrado no pudo sino dejarse influir por su turbación espontanea y honesta, y sin pensarlo dos veces, soltó un sonoro “Pero, como mierda! Si ustedes son blancos!?

Y llegó el tiempo en que los días comenzaron a ser más cortos que las noches, y la corrupción del acervo a llenar los corazones de los creyentes.

Y cuando las aguas comenzaron a endurecerse, el hielo a marchitarse y la nieve a transformarse en arena, comprendió el pecador desterrado que había llegado la hora de redimir impiedades, y tocando el ala de su sombrero alado, se unió al jolgorio de las tentaciones y vicios que ofrecía a precio rebajado la perversa María, (puesto que era navidad) y en su templo de talegas y simonías encontró la palabra de la verdad.

Y desde entonces predica con traza de quiromántico el amor al sexo libre y sin prejuicios, a la lascivia larga, tendida y a calzón quitado, asumiendo como suyas las palabras sabias de su cofrade, el profeta Boris A. cuando este describió en su evangelio, que un paso necesario en el proceso de la embriaguez es la critica al clero y al orden establecido para obtener la comunión. Y recomendó de todo corazón la ligereza de ropas en las misas de gallo, el debute sexual antes de la Confirmación, y un buen pito de marihuana en vez de una hostia insípida.   

Natale hilare et Annum Nuovo!

 

Guillermo Ortiz-Venegas ®

guillermo_suecia@hotmail.com

 

 

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