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Septiembre. Mes negro de empanadas, vino tinto, torturas y Ramadánes musulmanes

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(Visita también: estocolmo.se)


Un día en el mes de Septiembre de un año cualquiera, me fui a acostar en la temporal cama adolescente de mi vida en Temuco, y luego de una larga noche de insomnio desperté en Estocolmo.
Y esto debe ser el ”realismo mágico” al que se refiere García Márquez, cada vez que escribe alguna prosa universal, pienso y me acuerdo con pánico que la cuenta de la luz aún no la he pagado, mientras una que otra ampolleta que cuelga del techo que me cobija - cual testiculo viudo - ha dejado de iluminar ese rincón perdido de mi existencia escandinava obligatoria, y comienza a morir dentro de la pantalla vacia de su lampara ataúd .

Este més tiene varios matices, me dice el conocimiento adquirido por enciclopedias y experiencias en la corrida de bóvidos que encierra mi vida, en donde yo no soy matador ni banderillero, sino toro de lidia destinado a ser sacrificado en el redondel.
Uno de ellos es el sabor enamoradizo y rendidamente obsequioso de las lenguas salvajes de mis amantes de babas suaves y otro, el de la cebolla frita en aceite de a un peso el litro condimentada con comino oriental, sal de mares de corsarios con parche al ojo y pimienta seca de fruto carnoso y rojizo espolvoreada sobre la carne picada en trozos no más grande que una muela del juicio, y otro el del vino tinto áspero de viñas francesas transplantadas, insuave al tacto como piedra o madera no pulimentada, pero reconfortante en su sabor.

El primero de Septiembre marca la entrada del otoño en el norte europeo y el fin de un verano que nunca fue tal, en este lado oscuro del planeta. También acentúa a gritos histéricos de patriotas tercermundistas el asi llamado ”mes de la Patria” en la colonia yanqui chilena, en ese otro lado oscuro del planeta, y marca en el mundo musulmán el comienzo del Ramadán, noveno mes del año lunar de los islamistas, quienes durante treinta días observaran riguroso ayuno.

Porque a pesar de todos los retrocesos que ha sufrido la humanidad - creando especimenes como Bush el-Ignorantón, el enano francés Sarkozy, el judoca ruso de cinturón rojo Putin y la caricatura fofa sueca de Reinfieldt, entre otros - cuando el color blanco se combina con el negro, no es el gris el que nace de su inciesto maravilloso, sino los asombrosos detalles de un arcoiris sin sol ni lluvia.

Un buen abrazo con la muerte, un honesto estrechar de manos con un esqueleto mortuorio, un beso apasionado en los labios de caliza metamórfica, de textura compacta y cristalina de diversos colores de una amante a la cual le rompi el menisco de su rodilla izquierda, cuando di un paso equivocado de bailador de tango aficionado, en el juego de ajedréz erótico que habiamos creado, y ella cayó al suelo en vez de ser recibida en mis brazos expectantes de aspas quijotianas, vale la pena degustar si es que la vida no tiene nada más que ofrecernos, sino comerciales en la TV y otras estupideces parecidas.

Y en ese mes el negro Rafael no irá a trabajar aduciendo argumentos eclesiasticos, porque él todavia no cree que hay un verso escrito a su salud que reza asi:

Ese negro Rafae,
Que dice va trabajá!
Mentira, no va ser ná!
Solo sirve pa comeeee…!
Laburando, siempre laburando
Laburando, siempre laburando…

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