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Imaginación confusa

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(Visita también: Movimiento Chileno de Minorias Sexuales)

El golpetéo agradable de la reconfortante agua sobre su rostro, adornó su presente de hermosas melodías exóticas que parecian brotar desde lo más profundo de la tierra.
La turbulenta cascáda del salto de agua que acariciaba su desnudo cuerpo, era como un mensáje divino en medio de su paraíso terrenal.

Juntó un poco de agua en sus manos entrelazadas y se lavó la cara con el mismo regocijo que siente un amante abandonado al descubrir un nuevo amor.
Abrió su boca para permitir que frescos chorros de agua pura lo refrescasen también por dentro, al mismo tiempo que retuvo una bocanada para enjuagarse los dientes, para luego dejarla correr pecho abájo.

Si estaba muerto y se encontraba en el paraíso, bien valia la pena haber dejádo de existir, pensó. Pero si este era un pedazo del edén en la tierra, pues valía la pena entonces estar vivo.
El agua que caía sobre él parecia haber borrado los limites entre la vida y la muerte con la frescura de su correr milenario, y él, situado justo al medio de la sutil línea del horizonte en el cual el cielo se diluye en el mar, disfrutó de esa confusión natural.

Se sentó en una tibia roca salpicada con gotas de agua y sol y respiró ansioso el aire benévolo que renovaba todo su ser.
Creyó reconocer el texto de una agradable canción que lo llenaba todo con su encanto mágico, más supuso que era su imaginación la que malinterpretába el suave sonido de una leve brisa agitando ramas y arbustos a su alrededor.
Porque en esta etapa de mi vida no hay idiomas, pensó, sino solo música y sonidos agradables!
Se dió vuelta sobre la tibia roca para permitir que el sol masajeara también su espalda con sus rayo vitales y se durmió.
Al despertar, y través del agua que como leve cortina hacia su campo visual un tanto borroso, distinguió los contornos de una figura que a pasos silentes y suaves, pero al mismo tiempo decididos y firmes, se acercaban a él.

Cuando el efecto de la anestesia ya habia abandonado su cuerpo, escuchó a alguien decir que lo habian encontrado inconsciente, tirado bajo la ducha de su casa, y la cruda realidad se volvió a hacer sentir con todo el peso de cuentas no pagadas, en su vida de ser mortál y débil.

(Trozo extractado y adaptado a guillermiadas, de la novela que el autor escribe en la actualidad)

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