Facebook Twitter Google +1     Admin

Viva Chile, mierda!

20080724152731-troglodita1.jpg

(Visita también: Tania Ortiz)


Una historia reál del Chile moderno del siglo XXI

6:00 am. Llueve endemoniadamente y me cuesta mucho levantar los congelados musculillos que se sostienen de mis escualidos huesos. Porque de grasa ya no queda nada!
Me preparo un rapidisimo desayuno. El infaltable tecito, para luego y de inmediato darme una fugaz ducha. Y esto no por falta de tiempo, sino porque sé, que cada gota de agua que escurre por mi piel, y que "generosamente" més a més alguna empresa privada me facilita a cambio del 10 ó hasta el 15% de mi salario inexistente, y que sin embargo - y sin ninguna excusa - debo cancelar sagradamente. Pero en fin; eso del cuento laboral y la cesantia, es un chiste de proporciones!

El motivo de mi despertar madrugador es ir a los Tribunales de Familia, a solicitar una demanda por pensión alimenticia. Porque después de más de un año de enredos y desenredos legales y judiciales, alguien me aconsejó que fuese a ese lugar a exigir mis "derechos". Hace ya más de dos méses entonces, acudí a las oficinas más próximas de dicho tribunal.
En esa ocasión y luego de esperar casi dos horas, (tiempo promedio por más insignificante que sea un trámite, en cualquier oficina de gobierno) soy atendida por el Burócrata Número Uno quién me explica que es un proceso muy fácil y que no es necesario el patrocinio de algún abogado para comenzar a gestinarlo (falso!).

Al cabo de otra media hora más de espera, me conducen a otra oficina, en donde soy atendida por el Burócrata Número Dos, que luego de comprobar que el demandado vive en otra ciudad, rechaza mi solicitud con el extraño e irracional argumento de que la demanda debia presentárse en el lugar del domicilio del demandado! Lo cual, por otro lado, significa también que la parte afectada – es decir, yo cesante – debo tener los recursos económicos necesarios para trasladarme de ciudad en ciudad, cada vez que la “justicia” lo considere necesario. Situación insostenible.

Tras rogar y rogar que, por favor! tomaran la demanda en mi lugar de residencia, y luego de esperar otra hora más, me hacen pasar a una tercera oficina en donde soy atendida por el Buócrata Número Tres que sin decir ni agua va, me toma la declaración correspondiente para iniciar la demanda. Y un més mas tarde compruebo con impotencia, que no sirvió de nada.

Porque en aquella ocasión, ninguno de los tres burócratas que me entrevistaron me explicaron exactamente lo que tenia que hacer. Más claro; se dieron el tiempo suficiente para explicarme lo que NO debia hacer, pero ninguno se tomó el mismo tiempo, para decirme lo que SI debia hacer. Es decir, orientarme y decirme que tal o cual documento debia adjuntar a la demanda, para que todo funcionase sin problemas. Mas nadie dijo absolutamente nada a ese respecto! Si lo hubiesen hecho, seguramente que todos nos habriamos ahorrado varios litros de saliva, un montón de tiempo, uno que otro kilo de papel, tinta derrochada, más algunos valiosos minutos del juez que vio la causa, y que en lugar de perder el tiempo en leer una demanda que estaba mal redactada y con documentos inexistentes, lo pudo haber invertido en alguna causa más urgente. Todo eso sin contar mi tiempo perdido, dinero gastado en locomoción, angustias, falsas esperanzas, y una enorme desilusión al ver el resultado desfavorable de mi demanda.

Pero mi porfia pudo más. Y tras preguntar, preguntar y preguntar, un abogado de buena voluntad - pero que obviamente no tomaria mi caso por mi carencia de recursos económicos - se tomó el tiempo para explicarme los pasos a seguir.
Y ya con la opinión de un profesional que en algo logró aclarar mis dudas, la conclusión fue una sola: necesito un abogado! Porque a pesar que el gobierno asegura que para ciertos trámites, como este por ejemplo, no es necesaria la participación de un abogado, en la practica, no es asi. Y decidi entonces recurrir a la asistencia judicial, motivo por el cual, hoy me levanté de madrugada.

La oficina de la Corporación de Asistencia Judicial, abre sus puertas a las 08:00 am pero las personas que requieren sus servicios, estan ya desde las 07:00 de la mañana esperando al sol, frio, lluvia o viento, paradas sobre la vereda que sostiene sus esperanzas, esperando lograr entrar a la oficina para una vez alli, intentar salvar el primer obstáculo que se les pone por delante: conseguir un número de atención!

Son las 08:30 de la mañana, y todos apretujados en una pequeña sala de espera, comienzan a recibir papeles numerados de distintos colores, según sean los requerimientos. Un color para los trámites de familia, otro para los de violencia, etc. Me pregunto cuando comenzaran a repartir papelitos contra la incompetencia administrativa, y de qué color serán? en tal caso.
La primera sorpresa con que me encuentro, es que reparten solamente doce números para Asuntos de Familia, por lo cual muchos de los que alli estaban esperando desde las 07:00 de la mañana bajo lluvia torrencial, quedaron sin otra explicación que la ausencia de un papelito colorido y numerado en sus manos, sin hora para aquella mañana. La unica alternativa para esos infortunados es entonces, volver a repetir ese ritual pagáno-burocrático una y mil veces más, con la esperanza de que en un futuro incierto lograrán el tan anhelado número de atención.

Observo impotente el melodrama patético que se desarrolla a mi alrededor y mientras asignan números para otros asuntos legales, y ya acabada nuevamente esa numeración, oigo la voz de una mujer que estaba sentada en una esquina, decir muy sumisa y casi atemorizada "Señorita...yo llegué antes del señor al cual usted le entregó el último número". La mujer de los números le responde agria que, “y por que no dijo antes?!Yo no soy adivina! Ya no quedan números! Vuelva otro dia!" Y la mujer se fue cabizbaja y sin agregar nada. Qué más podria haber dicho...?

Pero no fui testigo mudo de solo ese acto de implementación del poder que burócratas estatales frustrádos y mal pagádos, utilizan contra el pueblo pobre, avasalládo y triste.
Otra mujer de apariencia campesina, se acercó a esa extraña funcionaria de los números para explicarle que ese lluvioso día de invierno en el cono sur, era su única posibilidad de poder acudir a esa oficina. Que le habia costado mucho que sus patrones le dieran la mañana libre. Que se habia retrasado por la lluvia. La funcionaria de los números haciendo caso omiso a sus plegarias, hace un gesto teatral y elevando su voz por sobre las cabezas de los mortáles que alli habian llegado en busca de ayuda, pregunta muy segura de si misma “¿Quién tiene el número uno?” Una timida señora responde, yo. “¿Desde qué hora está usted aqui?” le pregunta la burócrata de marras. “Desde las siete de la mañana”, responde la mujer algo avergonzada por tener que hablar ante gente desconocida.

La funcionaria de los números dirige su monólogo hacia la afligida mujer que llegó atrasada, y con la arrogancia del perdedor arribista, le dice "si ella pudo llegar a hacer la cola a esa hora ¿por que usted no? Lo siento, pero no hay mas numeros!”
Cerca de las 09:30 llegó por fin mi turno! y luego de explicar a grandes rasgos mi situación, el Burócrata Número Cuatro se limitó a entregarme un pequeño papelito (otro más… ) con los documentos que deberia presentar, para una vez con ellos en mano, volver a hacer el mismo largo trámite y de esa manera, iniciar por fin una demanda que estoy tratando de hacer hace más de un més! Y tanto esperar, para nada.

Salí de aquella oficina con una gran sonrisa en mi cara. La gente que aún esperaba su turno no entendió mi reacción, o pensaron tal vez, que habia tenido más suerte que la de un mendigo callejero sin pan para comer.
Miré a la ultima mujer en esa lista de espera y le dije “esto es un chiste!” ”Un gran chiste!”. La mujer, y muchos de los alli presentes me miraron con sus miradas vacias, y moviendo timidamente sus cabezas, aprobaron mi comentario.

Mi espontánea pregunta a todos esos burócratas alienados es, porqué no ponen el mismo papelito que tardé horas en conseguir durante toda una mañana perdida, en algún lugar visible de esa oficina, en donde se informe al público, que para tal trámite particular se necesitan tales o cuales documentos. O cuando te dan el número con su colorcillo específico, porqué entonces en ese preciso instánte, no te entregan el mismo papelito que tardarán horas en hacertelo llegar. Es insólito e incomprensible!

Pareciera que el personal que alli “trabaja” no tiene más de un dedo de frente, como para darse cuenta que todas esas colas y horas de espera, son totalmente innecesarias, y que solo contribuyen a entorpecer y colapsar el sistema.
Viva chile, mierda! Este es mi país! Gracias, pero no lo quiero! Lo regalo! Lo quieres tú!?

Tania Ortiz

Comentarios



Comentarios » Ir a formulario



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris