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6 de junio, día nacional sueco y parada de primates

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Situado en una acera de Karlavägen en la zona pudiente de Östermalm, en Estocolmo, espero junto a una veintena de osados, la parada de primates que dentro de poco agitarán las calles de la capital con sus presencias nefástas.

Estoy algo nervioso y no sé exactamente cual será mi reacción al verlos tan de cerca. Todos estamos callados y me doy cuenta que la gente a mi alrededor esta tan tensa como yo. Un poco antes de situarme en esa fila de manifestantes silentes y pacíficos, habia tenido una pequeña conversación con Roger, un miembro de la policia de diálogo, grupo que se constiuyó en el 2001, a raiz de la enorme confrontación entre manifestántes que protestaban por la presencia de los representántes de la globalización en Göteborg, y las fuerzas represivas en la cual uno de los demostrantes, fue herido de bala por un policia que le disparó por la espalda.

”No puedo entender como se puede vivir odiando veinticuatro horas al día, todos los días del año”, le dije. Roger no contestó, sino solo levantó sus hombros en señal internacional que puede ser interpretada de muchas maneras. Al fin y al cabo, no era más que un policia.

“Ya se acercan !”, gritó alguien y cuando levanto el afiche que llevaba, noto que un ligero temblor recorre mi cuerpo. El muchacho de mi lado está serio y no mueve ni un músculo facial. Parece una estatua humana sin sentimientos ni emociones internas. Cómo lo hace? me pregunto calládo y no puedo sino sentirme un tanto marginado de lo que estamos haciendo.
Porque la idea es demostrar de forma pacífica. Sin dejárse provocar. Es la idea! Pero, lo lograré…?

Cuando los primeros primates, sacándo pecho y con cara de gansters patéticos, se acercan amenazantes a nuestro grupo, nadie se mueve de su lugar. Dónde está la puta policia!?, me pregunto mientras observo por el rabillo del ojo que un nazi, comienza con violencia y desprecio a arrancar los afiches que portamos y que todos levantamos sobre nuestras testas. Los hace pedazos y los tira sobre el azfalto ardiente de ese oscuro día de verano limpio y caluroso.

En unas milésimas de segundo pienso que si me lo arrebata a mi, le romperé la cabeza con la cámara de video que tengo apretáda en mi mano derecha. La sujeto con más fuerza y noto que mi mano está humeda de transpiración adrenalinica. Pero cuando se sitúa frente a mi, me doy cuenta del error que ese acto significaria y retrocedo un par de pasos. Soy el unico que reacciona asi… y al tiempo que lo hago, hecho mi mano derecha hacia atrás para asestar un golpe si fuera necesario. El nazi observa mi movimiento y me pasa de largo. Alguien recibe un puñetazo en el pecho. Otro un botellazo en un codo. Nadie reacciona, nadie se mueve. Sólo yo…

Al termino de nuestra manifestación pacífica, concluyo que mi precoz carrera de militante pacifista tomó fin, cuando apenas habia comenzado. Mi rol de seguidor de Mahatma Ghandi se fue entonces a la gran mierda a partir de hoy día, pienso con algo de decepción. Pero en algún otro lugar de este mundo encontraré mi lugar - me digo para tranquilizarme - sin tener que llevar sobre mis hombros un montón de remordimientos o sentimientos de culpabilidad por mis acciones.

Paz y amor!

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