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Privatización de los hemorroides

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Según las noticias financieras, la bolsa de Estocolmo presenta una baja de un 2,46%, el dólar está algo débil y ofrece 6,5 corónas suecas en su cambio artificial, el euro a su vez acentúa su estabilidad y continúa entregando 9,4 corónas en las transacciónes del reino que nos ofrecen los tiburones hambrientos de la globalización actual, a traves de oficinas establecidas en todo el mundo.

 

 

 

Y los medios oficiales gritan a todo pulmón que “los asalariados” pagaran menos impuestos por sus sueldos, y que nuestras billeteras seran llenadas con unos cuantos cientos de coronitas más.

 

Y nos pagan qué?  Nuestra fuerza de trabajo?  Nuestro tiempo libre?  Nuestras noches de insomnios?  Nuestras vacaciones frustradas?  O nuestras angustias dominicales?  O es que tal vez depositan dinerillos insignificantes en nuestras pomposas cuentas bancarias, por servicios prestado al reino sueco, mientras tenemos dos manos, dos pies, una rigida espalda, un par de ojos, dos orejas, y una mente algo sana en que confiar.

 

Porque una coronilla por aqui u otra por allá, al final de cuentas los unicos que ganan son los que nos obligan a trabajar, porque esos ”aumentos de sueldos”  o ”aguinaldos de fin de año”, van directamente dirigidos a promocionar el consumo de articulos innecesarios, cuya consecuencia directa es la nutrición del mercado de consumo navideño cristiano-occidental, de productos, sobretodo electrónicos o digitales, que supuestamente nos ofrecerian una vida mejor.

 

Más desde qué punto de vista, me pregunto yo? Porque un par de sopaipillas recien salidas de su fritanga, o un chapalele, como complemento de un exquisito curanto, no tiene nada que envidiarle a una puta hamburguesa del McDonald. Y al uso de una primitiva radio a pilas que transmita música clásica, blues protestatarios de la USA negra, o tonos gitános del flamenco español influenciado por los cantos árabes de su cultura milenaria, no le haria el quite. No yo. 

 

Lo que estos cabrones de la derecha reaccionaria no dicen, es que esta es una política paliativa y no preventiva. Porque mientras cierran clinicas municipales y ofrecen “libertad de opción” a los que tienen los medios económicos suficientes como para ser sanos, el resto se puede seguir rascando los hemorroides sin guantes desechables.

  

La primera clinica privada, especializada en operaciones cancerosas, se inauguró con pompa y salsa, hace una par de semánas atrás. El precio por una operación? Entre 50 000 y 150 000 corónas, dijo su director sin que ni un misero músculo facial demostrase su arrogancia.

  

En la actualidad, y según el sistema de seguros estatales que la derecha en el poder pretende cancelar, cualquier operación – por complicada que sea – no cuesta más que una visita a un  médico especialista, es decir: 260 corónas.

  

Destruir es siempre más fácil que construir. Y es justamente por eso que cualquier imbécil puede ser general, pero no artista arquitectónico.

     

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