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Gracias por los servicios prestados a la nación!

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Uno de cada diez norteamericano es veterano de guerra lo cual también dice lo suyo respecto a la política militarista yanqui en el mundo actual. Y entre los “sin casas” la representación de este grupo es mayoritaria (25%). Lo cual en cifras, significa que 200 000 veteranos de guerra duermen cada noche en las calles, en albergues, refugios o viviendas temporales.

Pero según un reciente informe de la organización Homeless Research Institute, otro medio millón de veteranos se encuentran a un paso de estar en esa misma situación, si se considera que más de la mitad de sus pensiones va al pago de alquiler.

 

Jackson Kelley contó su vida, que no se difiere mucho de la de otros tantos veteranos de guerra que viven en USA, a la agencia de prensa AP.

No tengo ninguna posibilidad de encontrar una vivienda, pues no tengo trabajo. Y no puedo encontrar trabajo pues no tengo vivienda, dice con tono amargo en su voz. Y agrega con desilusión que “los unicos estudios que tengo son los que recibi cuando pertenecí a la infanteria, y esos no tienen ningún valor en la vida de civil que llevo ahora.”

Kelley cumplió su servicio militar en Iráq, y hoy día sufre lo que se ha dado por llamar ”stress post-traumatico”.

  

Varias organizaciones de ayuda advierten que muchos de los soldados que vuelven de Iráq, tendrán serios problemas en sus intentos de retornar a una vida normal.

400 de estos soldados ya han aparecido por las calles, asegura la organización Veterans Affairs Department.

  

“Esta es solo la punta de un enorme iceberg!”, afirma Phil Landis del Veterans Village de San Diego, un centro que le ofrece vivienda y consejos a los veteranos de guerra.

”Pero nos aprestamos a un verdadero tsunami humano en este terréno!”, agrega.

  

La conclusión que podemos sacar es que el “glorioso” ejército estadounidense utiliza de manera brutal a los más pobres y necesitados de su propia población para después de obligarlos a hacer el trabajo sucio en otros países en nombre de una supuesta democracia, tirarlos al basurero de los despójos desechables. Como pañales o condónes usados.

  

The land of the free, es solo libre para aquellos que tienen los medios económicos de serlo, y que nunca necesitan enviar a sus hijos a la guerra en nombre de la “lucha contra el terrorismo internacional “, para que logren tener acceso a tres comidas al día, ropa (uniforme), y algo de dinero con el cual emborracharse o financiar el consumo de drogas. Aparte por supuesto del “klick” de adrenalina que significa para muchos enajenados, el masacrar a otros seres humanos.


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