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Deseos reprimidos

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Una cerveza tibia y sin espuma en el balcón de mi departamento. Miles de cuerpos femeninos desfilando ante mis narices y yo sin poder olérlos, me lleva a concluir que algo sucede sin que yo lo pueda definir. Será tal vez que me quedé ciego de la nariz, o lo que es peor, a lo mejor me quedé sin poder oler con mis ojos. Un olor a pescado frito en la estación del metro de Slussen en Estocolmo, trae recuerdos de mi nñez, pero no son de sexo sino de hambre. Porque algo me recordó que mi desvirginidad con una sensual mujer de 32 años poco tenia de sexo, sino mucho más que todo, de mi necesidad de sobrevivir. Porque lo unico que yo queria era absorver la leche de sus senos, y ella el semen de mi pene. 

Y tampoco son aromas desconocidos los que salen de miles de cuerpos transpirados y llenos de líbido en el verano de Estocolmo. Porque los amores veraniegos en el norte de Europa, que tanto sol les falta para follar sin horarios y al aire libre y que católicos fundamentalistas y cristianos reprimidos pretenden ocultar,  no tienen parangon masculino, hasta que una bella y humeda vagina se nos abre ante nuestros ojos, nublandonos la razón. Viva la irracionalidad!

La Biblia dice que "a lo mejor", el Corán dice que"no", el Talmúd no se pronuncia, y yo digo que si.

Viva la sexualidad libre de los seres humános de este planeta!


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