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Una nueva generación de pobres

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  • Mayte Salcedo junto a sus cuatro hijos en su casa de Cerdanyola. SANTI COGOLLUDO
  • Fue recepcionista de un hotel de cinco estrellas
  • 'Somos una nueva generación de pobres', dice

De ver la vida como recepcionista en un cinco estrellas a hacer cola como receptora de cuatro panes. De pasar las primaveras entre Berkeley y Seattle a afrontar este invierno de Cerdanyola. De soñar con aquella vivienda a tener pesadillas con tus dos desahucios.

Todo el tránsito de Mayte Salcedo -44 años y cuatro hijos- va de más a menos. El increíble caso de la española menguante. No son sólo las cifras de la pobreza, sino también toda esta gente que se pasa los días haciendo cuentas con un boli rojo, como Mayte. Y las tacha. Porque saben que a ellos nunca les van a cuadrar.

«Somos una nueva generación de pobres con la que no saben qué hacer. No venimos del Tercer Mundo. No venimos de años y años de vida en la calle. Venimos de la normalidad. Por eso no sabemos por dónde tirar ni a quién recurrir. No hay salida. El agujero ya es muy grande. No creo que vayan a cambiar tanto las cosas como para que familias como nosotros salgamos adelante».

Cuando era niña creció en una familia de artistas, de joven acabó cruzando el charco con holgura, fue la azafata de los mil congresos, la dependienta de la panadería, la trabajadora de la seguridad privada, los brazos siempre dispuestos. Y los abrazos también.

Lo bueno se resume en el párrafo anterior y lo menos bueno ocupa bastante más, como una mancha que por más que frotes no sale.

Entonces hoy hablamos de una familia en la que ya nadie trabaja. Y de vivir con unas ayudas de 600 euros y tener que pagar un alquiler que te cuesta lo mismo. Y de que tus dos hijos pequeños coman en el colegio gracias a la ONG Educo. Y de que la niña, a veces, «sólo a veces», haya tenido que andar hasta cinco kilómetros para llegar a la escuela, dado que esa mañana no había ni dinero para coger el autobús.

El informe de Cáritas -Mayte sabe lo que es llamar a la puerta de Cáritas- señala que ya hay 11.446.000 españoles como ella. El informe de Unicef concluye que la pobreza infantil ha crecido ocho puntos en cuatro años. Lo que no dicen los informes es lo otro.

Lo de cómo deseas que te trague la tierra «cuando no hay dinero para hacer una fotocopia». Lo de cuando te preguntas «qué he hecho yo mal para llegar a esto, qué he hecho mal».

«Hace siete años mi marido llevaba un camión y yo trabajaba en una empresa de instalación de antenas. Más o menos tirábamos. Pero todo se empezó a torcer. La empresa pasó de tener 11 camiones a tener dos. Mi marido se quedó sin trabajo. Y vino el declive. Montamos un bar en Sant Cugat del Vallès en 2007, un poco antes de la crisis. No fue bien. El primer desahucio fue hace tres años. El segundo desahucio vino en diciembre de 2013. Hace nueve meses tuvimos que dejar el bar y cambiarnos de localidad. Desde entonces es imposible vivir».

Y allá van los cuarentones a pedir trabajo. Y allí quedan los curriculum a los que nadie contesta. Y ahí está el esposo conduciendo una fugoneta a ratos -sumando contra la crisis, porque quiere-, haciéndole un favor a un banco de alimentos. Y acá quedan la miseria de vuelta: pedirle a la familia 50 centímos para poder comprar una barra y cosas así.

Sergio Pitol decía que cada uno de nosotros es todos los hombres. Mayte dice que todavía no han pagado el alquiler de octubre. Y dice más. Por ejemplo, que «se puede ser feliz yendo al parque a comerse un bocadillo mientras los demás están de vacaciones». Los niños corriendo entre los árboles. Los niños sudando.

Tienen 16, 11, nueve y cinco años. En el increíble caso de la española menguante, lo peor no es ver que la ropa se les queda pequeña, eso ya no. Lo peor es cuando tu hija te lanza una pregunta razonable y tú piensas que el mundo es algo de locos.

-Mamá, ¿y hoy me puedo duchar?

El Mundo


Sólo un tercio vive bien

Los ingresos medios de los hogares formados por familias españolas con menores a su cargo se han hundido a los niveles de hace 10 años, señala el informe Los niños de la recesión, presentado ayer por Unicef. El bienestar es minoría: hoy en día, sólo uno de cada tres ciudadanos tiene todas sus necesidades básicas cubiertas, recoge el VII Informe sobre exclusión 2014, una investigación obra de Cáritas. Si hoy unicamente el 34% de la sociedad está en situación de integración plena, en 2007 ese mismo porcentaje era de más del 50%.


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guillermo_suecia@hotmail.com

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