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Sobre Rapunzel, cuentas por pagar y vómitos imprevistos

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Hoy día fui a comprar unas cuantas cervezas, para pasar el mal rato de pagar las cuentas mensuales que atormentan mi vida. Es decir, primero me tomo las cervezas y después pago las cuentas. Que existe el riesgo que en vez de pagarle el alquiler a mi propietario en Suecia, se lo pague a Kim Il Sung en Corea del Norte? Si que existe! Pero, qué seria de la vida si no tomamos riesgos? O cervezas?

Y cuando iba entrando a la botillería estatal, escuché una voz que pedía socorro. Levanté la vista y vi a una mujer de unos cincuenta años que, apoyada en la ventana de su departamento pedía que alguien la ayudara. Y quién sino yo! pensé y maldije mi mala suerte. Pero para quitarle un poco de dramatismo a la situación se me ocurrió hacerme el simpático, y desde la vereda y como un príncipe salvador le grité desde abajo: “Rapunzel, Rapunzel, deja tu pelo caer para trepar por el ir a salvarte!”. Mas me dio la impresión que la dama en cuestión no apreció mucho mi broma, pues me gritó que me fuera al carajo y me dejase de estupideces y que llamara a la policía. Y al mismo tiempo que dijo “cía”, soltó desde las alturas un sonoro vómito, que me obligó a saltar hacia atrás cual diestro púgil ante un feroz guantazo de Mike Tyson. En fin! Llegué a mi departamento con las cervecitas intactas, unas cuantas babas de la vejeta colgando de mi abrigo invernal, y ahora comenzaré a pagar las cuentas a través del Internet. Y ya veremos el Lunes, quién fue el afortunado del mes que se quedó con mi dinero inalámbrico.

 

Y como si todo esto fuese poco, el partido socialdemócrata sueco ha elegido a un nuevo líder: Stefan Löfven, ex presidente del sindicato metalúrgico sueco. Este partido político se parece cada vez más al club de futbol Real Madrid, que cambia entrenador cada vez que las cosas no le salen bien. Pero como decía hace un rato atrás, el problema de la socialdemocracia no se resuelve con el cambio de un líder. Lo que necesita – y nunca logrará – es una identidad bien definida: o se declaran como defensores del capitalismo neoliberal, o se identifican con los asalariados y con una política internacional, independiente de lo que dicte la Casa Blanca en Washington, o el nefasto parlamento europeo en Bruselas. Esto ultimo no lo harán nunca y lo primero tampoco. La suerte de la socialdemocracia del siglo XXI, es su desaparición como fuerza ideológica y política, y su atomización inminente a partidos que, o se declaran abiertamente como “liberales” o de izquierda reformista, acuerde a la realidad sueca. Pueden leer más sobre esto en la portada de Magazin Latino www.magazinlatino.se , en mi articulo “La crisis no se soluciona con la salida de Juholt”.

 

Guillermo Ortiz-Venegas ®

guillermo_suecia@hotmail.com

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