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Sencillamente, amor...

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En tiempos en que el capitalismo salvaje se debate entre la vida y la muerte, tocado profundamente por las protestas masivas de los indignados de toda América – inclusive USA -, Europa y África; en donde la reacción del Poder económico, político y militar del neoliberalismo asesino no se hace esperar, reprimiendo masivamente a los que levantan su voz de protesta, asoma como una bella rosa en medio de un bostal, la pluma de Héctor Díaz, poeta de alma anarca y solidaria, para recordarnos que, a pesar de todo, nuestros sentimientos de ternura aún existen, y perduraran siempre. O como él mismo lo expresa tan bien:

En un mundo tan áspero, imprevisto y con espíritu de cataclismo, de auto-flagelo y "necesidad" de sangre, aventuro unas tímidas palabras, sobre uno de los aspectos de los humanos que siempre vale la pena vivirlo: el amor. Sencillamente, el amor.”

Guillermo Ortiz-Venegas ®

 


  Amor

De todas formas,  escapabas del espejo

vértices voraces y suspiros

ibas y volvías, curvas sigilosas

felina, se agrandaba tu hazaña,

y, esa

desnudez exigía,.... meditativa contemplación.

 

Caballo blanco, galopa, galopa, galopando,

sueños presos de mi yo,

contravertidos,... por soñar fugas imposibles,

soñar sueños, en un mundo

llenos de cadenas, rejas y policías.

 

Me hablabas de tus pies pequeños, tus zapatos,

búsqueda entre la línea y curva sugestiva,

dios no es más que eso,

tus dedos, llenos de uñas color sexo,

un alarido huyendo del presente,

la existencia sin tiempos,

búsqueda de romper los paralelos,

hacer que....,  se cruzasen en un punto,

tu amor, el alarido y la ausencia del tiempo.

 

Te amé, mientras lo permitió mi subconsciente

te amé de a ratos, y a veces todo el tiempo,

tu negra cabellera, se escapaba libertaria,

jugando entrelazarse con mis dedos.

 

Grande tu natura,

buscabas la amistad y adivinamos,

que el SER del otro  es lo que más importa,

por eso hablaba, de tu peinado

mientras contemplabamos la lluvia,

volaban las palomas de la plaza,

hacia sus sucios balcones oxidados,

el café se enfriaba, en esa taza blanca

mientras contemplabamos el FUTURO,

de las pequeñas cosas.

 

Después lo de siempre, el humo pesado del cigarro,

los muchos recuerdos que se agolpan

y... de los tantos silencios, elijo el de los cautos,

de ese que no sabe lo que quiere.

Pienso en tí, y me pregunto, ¿si es posible el regreso?

con su barrio latino y sus pintores,

en esa eterna barricada, utopía de otro tiempo,

y las interrogantes, ¿si la muerte es otro sueño?,

- ¿si el amor es lo único posible?

- ¿si se puede vivir sin el conflicto?,

- ¿si la felicidad radica en eso?

 

Tus manos juegan con la servilleta,

una paloma blanca escapa de tus dedos,

nunca se sabe, si es de ida o de regreso,

tan solo tu voz no tiene vuelta,

queda vibrando entre mis nervios,

me llevas por la cueva de los ciegos

buscando la luz de la salida,

que nos aproximará,... a mares nuevos.

 

Héctor Díaz

hectordiaz2000@hotmail.com

 

2011-09-27

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