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Oh! The fucking reality is here!

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(Visita también: Héctor Díaz )

Y nos encontramos de nuevo, hermano!
Tú, con tu cara morena, tosca y hermosa - que pareciera haber sido tallada por generaciónes y generaciónes de pescadores del sur - surcada por el acero duro que trabajabas a diario con tu pluma de lava de soldador eléctrico. Tu pelo lleno de canas grises como la ceniza de una fogata de poca llama apagada con orines pobres, después de haber servido para cocinar exquisitos frutos marinos en las costas de Huachipato. Y tus ojos pardos estan tan atiborrados de una tristeza profunda y enraizada en tu pasado, que me llenó de pavor. Nunca he visto ojos más tristes que los tuyos, hermano!
Y ahora nos encontramos de nuevo…

Escucho la turbada voz mezclada por los idiomas y dialectos que enmarañan tu vida presente.
Veo la humedad de tus ojos llenos de lágrimas que tardan en salir, como si te avergonzaras de tu tristeza sin culpa. Te ofrezco un pedazo de papel como pañuelo y te secas de sus pasos por tus mejillas cobrizas. Te doy un abrazo de consuelo necio, y algo en ti se rebela.

La vida nos condujo por los mismos caminos, hermano! Y eso llena mi alma de una descomunal pena. Porque tú eras jóven igual que yo cuando creimos en esa farsa de una vida mejor para todos. Pues no muchos estaban interesados en ese postulado.
Tu cara la reconozco! me dices riendo tu risa endeble. Y en algún lugar de tu mente alterada algo te asegura que, a pesar de todo, puedes confiar en mi. Pero luego constato frustrado, que en una esquina obscura de una calle escandinava desconocida, te perdistes en callejones sin retorno, mientras que yo sigo por la mansedad de lo que mi nuevo país me ofrece. Y nuestros caminos ya nunca se volveran a cruzar en igualdad de condiciones.
Hoy día eres mi paciente y yo tu cuidador. Y eso me entristece, hermano mio!

Me hablas de sirenas, de coños y de che. De tías y tíos que llenan tu vida de algún sentido. Nombras el terremoto del año 2010, pero de pronto se te confunde con el golpe de estado de 1973.
Dos obras dramáticas sucedidas a 37 años de distancia, pero unidas en tu razón adolorida por el sólo y singular trágico hilo conductor de matanzas llevadas a cabo por casualidad. Y eso es lo puro y simple que tu mente puede comparar: una apocalipsis con otra.

Y cuando ya duermes el sueño agitado de quien no sabe si mañana despertará en su pasado o en su presente frágil, me acuerdo de todos aquellos que aniquilaron nuestras ilusiones. Y constato con amargura que aún siguen en sus cruzadas inquisicionistas; con la biblia en una mano, y el dólar en la otra.

Tú y yo, hermano mio, hemos llegado a un nivel en el cual nuestras vidas ya nunca más se juntaran. Tú estás encadenado a tus recuerdos traumáticos, y yo sigo pensando que puedo hacer algo por la humanidad, aún cuando a esta poco le parece interesar mis intentos algo ingenuos de decirle que no todo está perdido. Aún quedan fuerzas para seguir sobreviviendo ante los ataques furiosos del capitalismo salvaje. Pero, a lo mejor queremos más que eso! Y entonces, hermano, seguiré en la eterna intifada anti-capitalista que nadie podrá detener nunca, contigo al lado en cada batalla que dé.

Que tengas unas buenas noches, hermano mio! Y que si la victoria es nuestra, no lo sé. Pero mientras siga respirando le joderé la vida a cuanto capitalista, nazi o similar que se me ponga por delante. El jefe de mi trabajo incluido.

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