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Finalmente Piñera nada propuso para la diversidad sexual

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(Visita también: Reflexiones desde las cloacas)

Finalmente el programa presidencial del abanderado de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, nada propuso para avanzar hacia la igualdad de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), limitándose a enunciar el principio de no discriminación arbitraria, en una línea igual a la planteada por la Iglesia Católica. De progresismo o liberalismo, nada.

Quedaron reducidas a cenizas (o al recuerdo de “lo que pudo haber sido”) la imagen de la pareja homosexual que incluyó en su franja televisiva, así como todas sus palabras de buena crianza para la diversidad sexual y el polémico documento “Acuerdo de Vida en Común”, que hizo mal creer a muchos chilenos y chilenas que el empresario estaba avanzando hacia las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

“Nada más alejado de la realidad”, dije una vez. Lo mismo digo hoy, a lo que agregó un repudio absoluto por el aprovechamiento electoral, limitado a efectismos mediáticos, que protagonizó en los últimos meses Sebastián Piñera cuando fue consultado sobre la diversidad sexual y sus derechos humanos.

Y es que en el programa presidencial las palabras “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “transexual”, “diversidad sexual” o “minorías sexuales”, ni siquiera figuran en el programa de 170 páginas. Peor aún, la palabra “diversidad”, la riqueza de Chile, apenas se menciona dos veces.

Tampoco hubo, a lo largo de toda esta carrera electoral alguna señal (ajena al programa presidencial) donde manifestará algún compromiso claro por la igualdad, entendiendo por este a propuestas específicas.

Suma y sigue, unos de los pilares del programa de la Derecha es el matrimonio y la familia heterosexual, según se indica expresamente, y sólo para ese tipo de uniones hace propuestas, mientras que en lo referente a salud, educación, previsión, herencia y vivienda para parejas convivientes, homosexuales o heterosexuales, nada dice sobre cómo resolverá las injusticia que enfrentan. Sólo enuncia el problema y sin hacer referencia directa a las minorías sexuales, por lo que dado la experiencia, bien pueden estar excluidas. Y es que lo que no se nombra, no existe.

Piñera, con sus permanentes referencias a Dios y la Iglesia Católica, demuestra ahora con su programa que no está habilitado para gobernar en un Estado Laico, donde no puede haber influencia de las religiones en las políticas públicas y leyes. Por el contrario su programa, al menos en lo referente a los derechos de la diversidad sexual, se enmarca única y exclusivamente en lo indicado por las cúpulas del catolicismo, olvidando que en nuestro país todos y todas deberíamos tener los mismos derechos, al margen de nuestras preferencias religiosas.

Ya se venía venir que el programa presidencial nada propondría en esta materia, pese a que varios medios de comunicación difundieron ampliamente la posibilidad de lo contrario, generando en los chilenos y chilenas una sensación de apertura que resultó ser infundada, sin ningún sustento, pero que ahora podría incidir erróneamente en la intención de voto en más de algún elector que no indague sobre las verdaderas propuestas de Piñera.

Y se vino venir más fuerte que nunca cuando Piñera, al igual que el candidato Marco Enríquez-Ominami, defendió a la Iglesia Católica luego de que esta calificara a las minorías de “bulliciosas y ocasionales” y de indignas de ser consideradas en programas o propuestas de igualdad sólo por no ser mayoría.

En síntesis, el tongo de la “apertura” de una parte de la Derecha quedó el descubierto, sin vergüenza alguna, en menos del tiempo del que muchos podían pensar.

Resulta urgente, en esta línea, que ciudadanos y ciudadanas tomen conciencia de estas inmorales contradicciones y aprovechamientos electorales, indagando en detalle sobre lo que propone cada candidato, más allá de lo planteado por la prensa.

Es preciso recurrir a los programas de cada abanderado, es preciso votar sobre propuestas reales y no sobre sensaciones. Es preciso por responsabilidad con nuestro propio país y por la calidad de vida de cada uno de sus habitantes.


Rolando Jiménez

(Rolando Jiménez es presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH), y director de la Asociación Chilena de Organismos no Gubernamentales ACCION. Es también coordinador en Chile de la Red de Minorías Sexuales del Mercosur) Comentarios

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