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Atomización de moléculas sin razón

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Las soluciones más simples son a menudo las más efectivas, pero también las menos comúnes, me dijo Pelle un día cualquiera del siglo veintiuno que ya está llegando al término de su primer decenio, cuando le conté que esa mañana habia sido asaltado. Con premeditación y alevosía, agregué con rabia. Y los que llevaron a cabo tan abominable delito, fueron mi querido hijo y mi amada esposa.  

Sentádo frente al computador y concentrado en lo que estaba escribiendo, percibia murmullos a los cuales no les prestaba ninguna atención. Porque la atención despierta solamente cuando el tema de discusión nos interésa. Y como lo que discutian parecian ser cosas banales de la vida, no prestaba atención al contenido de lo que se decian entre si. Con esto no quiero afirmar que las discusiónes que llevan a cabo mi amada esposa como mi querido hijo sean banales. Lo que quiero decir, es que a veces las conversaciones mundanas simplemente no llaman mi atención.  

Pero de pronto perdi la concentración de lo que estaba escribiendo, al escuchar la voz de mi esposa decir con tono de excúsas que “no creo que tenga dinero en mi billetera”. Los músculos de mi cuerpo se contrajeron como si hubiesen recibido un chock eléctrico y entendí que los siguientes minutos de mi vida, versarian sobre el rol que jugaba yo como padre asalariado en el contexto familiar de mis seres queridos. Pero que también, tratarian de las posibilidades económicas que yo significaba al momento de tal discusión, un día cualquiera del siglo veintiuno, que ya estaba llegando al término de su primer decenio.  

“Amorcito!” dijo mi media naranja al dirigirse a mi, y entendí sin muchas explicaciones adicionales que todo apuntaba al infierno de mis pecados más oscuros y ocultos.

“Si?”, respondí haciendome el de las chacras y pude ver como en revelación religiosa de católicos fundamentalistas, como el dinero que tenia en mi billetera, desaparecería en los próximos segundos de mi vida.

”Tienes algo de dinero contigo?” dijo, y el tono de su voz sonó como el de guerreras amazónas que tratan de engatusar a su enemigo con sus bellas voces, antes de darles el tiro de gracia.

”Mira en mi billetera… A lo mejor hay algo ahi…” respondí con voz de condenado a la horca y me di por perdido.  

Cuál es la solución a todo esto!? le pregunté con desesperación a Pelle. Pues la más simple, me respondió con mucha ponderación. Lo cuál significa qué!? le pregunté con irritación.

Sistema antifuncional, está escrito en una de las paredes de Estocolmo por manos anónimas de grafiti me respondió con negligencia. Y si quieres saber qué significa, lée entonces el texto de mañana.  

Y como ya no logré sacar nada en claro, no me queda más que esperar el amanecer de un nuevo día para poder entender lo que me quizo decir.   

See you tomorrow! 


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