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Más damnificad@s del negocio de la Educación

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ITPUCH: ¿ESTUDIANTES O CONSUMIDORES?

 

El estado de derecho en $hile totalmente empeñado al mercado Neoliberal no asegura dignidad, trasparencia y justicia a quienes colocan sus sueños en estudiar una carrera… A est@s estudiant@s, cuando les vendieron el paquete educacional, tipo ¡LLAME YA!, les prometieron el respaldo de la Universidad de Chile e infraestructura acorde a carreras técnicas. Jamás pensaron que tendrían que entrenar técnicas terapéuticas en el suelo sin colchonetas, o que luego de manipular sustancias químicas deberían tolerar gases tóxicos porque no hay un extractor adecuado.

    

Desde el 29 de octubre permanecen en toma l@s alumn@s del ITPUCH, Instituto Politécnico de la Universidad de Chile… Claro que lo de pertenecer “a la U de Chile” y acceder a sus beneficios, fue publicidad engañosa. Hoy la Universidad no se hace cargo de los conflictos académicos, y desde hace un tiempo los alumnos comenzaron a entender, en el cotidiano académico, que este Instituto sólo ocupa un terreno del Servicio de Salud Sur, anexo a la Universidad de Chile. También descubrieron que el terreno en que estudian las carreras de Análisis Químico, Rehabilitación Psicosocial y Enfermería, entre otras, es “un terreno en comodato”, nada más... Una figura legal, que hoy los está dejando en el limbo que media entre la gente sin título y el paraíso académico. O como ellos mismos reclaman, que les arrebata sus sueños…

  

Algun@s alumnos, Lorena Aguilar (Análisis Químico), Aluhel Balam y Leo Jara (Rehabilitación Psicosocial) plantean que lo que sucede va más allá de un mal negocio, y es que “sumando y restando el dinero que entra al Instituto, los sueldos que se pagan a la plana mayor (bastante abultados), becas Millenium que no llegan a sus destinatarios, y una reciente auditoría, se ve que faltan cerca de 300 millones”. 

  

GESTIÓN FINANCIERA Y DICOM

 

El 10 de octubre recién pasado l@s estudiant@s que ya habían detectado rumores de cierre, decidieron hacer un Foro estudiantil en el que manifestaron un descontento generalizado: No hay Biblioteca, no hay salas de taller, y los computadores son insuficientes, además de la precaria infraestructura general (las salas se llueven en invierno, y en verano son insoportables por el calor que se concentra). Hay situaciones tan graves como que los analistas químicos luego de manipular las sustancias con las que trabajan no tienen jabón en el baño para lavarse las manos, y la campana de extracción de aire que debería extraer –claro está- los gases tóxicos que pueden poner en peligro sus vidas, no extrae nada, sí apenas, los malos olores. Algunos alumnos ironizan con que “la deben haber conseguido en una venta de pollos fritos” y aclaran que “tampoco hay papel higiénico”. Junto con ello, muchas veces que fueron a los computadores los descubrieron ocupados por profesionales a los que las autoridades del ITPUCH parecían vender capacitaciones variadas en la misma, ya escuálida, infra existente… ¿Una suerte de negocio paralelo, dentro de otro?...

También denuncian una “pésima gestión financiera”: el Instituto traspasó las letras de pago no morosas (ojo) al Banco Chile, los alumnos las pagaron en su propio Instituto como era lógico porque esa es la institución a la que deben cancelar su mensualidad y no a un Banco, pero “el Instituto no traspasó el dinero al Banco” por lo que esos alumnos recibieron notificación de morosidad bancaria. Para muchos eso significó pagar una doble mensualidad so pena de quedar en el terrorífico DICOM o boletín comercial de protestos y deudores, que mañana les cerrará las puertas a un trabajo y hoy perjudica a sus padres o madres, en el caso de que sean ellos los que contrajeron la deuda.

El DICOM $hileno, ya sabemos, es el terror de cada trabajador: con DICOM no encuentras trabajo porque no te lo dan por tener malos informes comerciales, y sin trabajo no logras la plata para pagar y salir de DICOM… 

   

TE LLAMAREMOS…

Luego del Foro, el Centro de Alumnos elegido democráticamente decidió hacerse cargo de la situación y sostuvo conversaciones con el Director del Instituto, Rafael Hernández, sin embargo, aseguran, que obtuvieron “sólo evasivas”, por lo cual decidieron presentarse ante el Rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, pero su secretaria les dijo que era mejor que fueran a hablar con la Decana Cecilia Sepúlveda. Desde la secretaría de la decana los devolvieron a la rectoría y ahí se inicia un comprahuevos de esos ya tan conocidos para l@s ciudadan@s de este país cuando se nos ocurre la necia idea de exigir la justicia inexistente (y a estas alturas, fantasiosa).

Tres veces fue la delegación estudiantil del ITPUCH a hablar con autoridades de la Universidad de Chile en octubre recién pasado, y cada vez fueron enviados de vuelta a otro departamento al que ya habían golpeado la puerta antes. Por fin les dijeron que apenas tuvieran tiempo los llamarían. Parece que no han tenido...

  

Pero los estudiantes no se quedaron esperando, se tomaron las dependencias. Y al día 9 de noviembre, aún permanecían sin soluciones y sin nadie de las autoridades responsables (Director Rafael Hernández, pro-rector U. de Chile y fundador del ITPUCH Jorge Las Heras, Rector U. de Chile, Víctor Pérez y decana Cecilia Sepúlveda) que les de la cara y/o ponga su firma.

  

HUMILLACIONES A MUJERES

 

El día 29 de octubre los y las estudiantes salieron a la calle a protestar con pancartas y lienzos y fueron rápidamente reprimidos por fuerzas especiales de Carabineros con carros lanzaguas, gases lacrimógenos y toda la parafernalia que ya conocemos desde Pinochet. Los manifestantes se refugiaron en las dependencias de su Instituto y comenzaron a devolverles las mismas bombas que Carabineros les lanzaba (lo que ya es una práctica obvia para los movimientos sociales en protesta: devolverles su propia medicina). Como respuesta a esto, Carabineros entró a las dependencias del Servicio de Salud Sur, rompiendo rejas y lo mismo hizo el día 6 de noviembre en la noche, lanzando esta vez agua con químicos y gas pimienta, cuyos efectos permanecieron al menos 24 horas y provocaron el cierre del Consultorio y el Jardín Infantil ubicados a un costado de Servicio de Salud Sur.

  Lo “inesperado” es que cuando la batalla campal se había calmado, algunas mujeres que no se quedarían en la Toma, salieron del ITPUCH para tomar el metro (previo acuerdo con las autoridades de que la represión cesaría) y fueron cercadas por hombres de civil que dijeron ser Carabineros y se las llevaron presas.

Una de las detenidas lo relata así en una parte de la carta que envía a sus compañeros: “…fui detenida por fuerzas especiales de Carabineros el día martes a las 21:00 horas aproximadamente. Los cargos que formularon en la Fiscalía fueron: provocación y utilización de objetos contundentes como ácido, piedras y pinturas contra Carabineros. Pasamos la noche en la doceava comisaría de San Miguel donde junto a otras 5 compañeras fui desnudada, revisada, humillada, durante toda una noche, el día de hoy pasamos a control de detención donde nuevamente fuimos desnudadas y humilladas… encerradas en calabozos, esposadas durante toda la mañana, fotografiadas…”

  

¿QUIÉN DEBE QUÉ?

 

La Dirección del ITPUCH ha dicho que el alumnado tendría una deuda 53 millones por no pago de mensualidades, pero la mayoría de esos deudores tiene letras notariales de pago, firmadas hasta fin de 2007. Y ahí, otro punto: si el Instituto se cierra hoy, los estudiantes-consumidores para el mercado $hileno seguirán pagando una carrera que no obtendrán. No hay forma de reubicarlos, explican los alumnos y alumnas de Rehabilitación Psicosocial, porque “las mallas curriculares de otros institutos no coinciden, excepto en Concepción, y no vamos a trasladarnos varias regiones más allá para continuar estudios”…

  

Está claro que esta empresa educacional les debe más que una respuesta a estos clientes que pensaban ser estudiantes de carreras técnicas de la Universidad de Chile. Por su parte ellos y ellas, exigen primero que nada: “Continuidad y sustentabilidad en el tiempo, del ITPUCH. No solo apoyo monetario, sino que una delegación dependiente y de confianza de la Universidad de Chile en la Dirección de la Institución y mantener el enfoque pedagógico y la excelencia académica actual”. Además “que las medidas que se tomen no involucren la salida de profesores y/o jefes de carrera” a quienes ellos no culpan. Y por fin: “La salida del directorio actual del Instituto y una investigación legal, a fondo, del destino de los dineros involucrados”.

  

Independiente de todo ello, ¿quién “paga” los días perdidos de clases, las humillaciones, y el desgaste de exigir una educación digna en un “estado de derecho” que ya  está totalmente empeñado al  Mercado Neoliberal?

Victoria Aldunate Morales

Memoria Feminista

Feministas Autónomas

memoriafeminista2004@yahoo.es

feministautonoma.blogspot.com  

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