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Sobre el concepto de Femicidio

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¿TENEMOS ALMA?

La palabra Femicidio sí existe, porque nosotras la elaboramos y la produjimos para nombrar aquello que no quieren nombrar, aquello que no quieren mostrar ni revisar, aquello que han negado por siglos, para seguir normalizándolo dentro de sus relaciones. Para seguir negándonos dentro de las revoluciones, de sus partidos (aquellos de los que arrancamos en buena hora y con lo puesto…), para seguir expulsándonos de sus dudosos paraísos masculinos de la Historia del Hombre y su fámulus.

Familia viene del latín fámulus, que significa esclavo y esclava. Las esclavas de un hombre, desde el siglo VII antes de nuestra era, eran sus fámulas. Aquellas que conseguían como botín de guerra en “heroicas” y viriles guerras.

Y aunque Engels escribiera que la Familia como institución ha prostituido a la mujer como sujeto y significó la derrota del derecho materno de aquellos pueblos que él llamó Comunismo Primitivo, y aunque se publique profusa literatura antropológica, sociológica, filosófica, histórica, sobre comunidades como Catal Huyük, Creta y otras (que nosotras, desde Marija Gimbutas, llamamos pueblos matrilineales), mucha gente, sobre todo varones de las izquierdas, parecen haberse adherido al concepto de Familia, institucionalmente hablando, como lapas. Y lo usan igual que curas. También les encanta el concepto de sacrificio, tratado por ellos de una forma dudosamente similar al discurso católico que añora la muerte de un hombre  torturado en una cruz.

  

CIEGOS, SORDOS…

  

Aunque la científica Hipatia en la Antigüedad fuera asesinada por una turba de cristianos por ser la única entre varios hombres que se negó a abjurar de sus saberes científicos, y en el Medioevo, Cristine de Pizan escribiera tratados como “La Ciudad de la Mujeres”, desenmascarando al Patriarcado, y Juette, entre muchas otras beguinas, mantuviera una comunidad de autodefensa de Mujeres (en Huy, Bélgica actual) y el movimiento feminista de las querellantes sobreviviera por al menos dos siglos en la Edad Media. Y aunque las revolucionarias francesas fuesen perseguidas por sus propios “compañeros”, impedidas de reunirse en las esquinas y se rebelaran desafiándolos y organizándose igualmente en sus clubes du femmes, y Olympe se atreviera a escribir la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, siendo guillotinada, y la Kollontai fuese diplomáticamente “exiliada” a Finlandia para que callara en algo su feminismo proletario, y Emma Goldmann entablara una discusión política sobre lo reformista del sufragismo (¡y puchas que tuvo razón!), y Flora Tristán, sobreviviente de femicidio, antes de la publicación del Manifiesto Comunista, ya tuviera una profusa producción en la que hablaba de la defensa de la clase obrera y de las mujeres como dos grupos explotados, y Carmela Jeria en Chile trabajara con Recabarren en prensa obrera, y obreras feministas imprimieran “La Palanca”, y Belén de Sárraga arengara a obreros anarquistas en el Norte de Chile, defendiendo la revolución y la libertad de las mujeres, contra la Iglesia y sus conjuros…. Nada. ¡No se oye padre!

     

NADA MÁS PARECIDO A UN MACHISTA DE DERECHA…

Lo que también existe, en las izquierdas (como en la derecha) es el machismo, la misoginia y la Violencia contra las mujeres. Pero sobre todo, la legitimación del Patriarcado que asume que la revolución social no necesita de revolución sexual porque eso “está dado”. Es decir, la brillantez de los líderes revolucionarios tendrá totalmente resuelto ese tema, luego de que tengan su Día “D” con la toma del Palacio de invierno.

Lo raro es que ni Evo, Ni Chávez, quieren el aborto. Alguno de ellos lo considera un “pecado” y el otro, de seguro no ve las condiciones políticas para proponer la Ley, y al igual que Bachelet no se va molestar por tan poco. Hay cosas más importantes que las cientos de muertes de niñas y mujeres pobres en toda Latinoamérica (excepto, las cubanas que sí tienen derecho a abortar) por abortos clandestinos ¿verdad? Por ejemplo discutir sobre si lo de Bachelet es o no “Femicidio político”, o si “La Izquierda” chilena va a tener por fin algún escañito en el Congreso si es que en las próximas elecciones negocian sus votos con la Concertación (que siempre los deja pagando). Eso parece relevante, la muerte de las mujeres NO. NO es una muerte “política”. Las mujeres que mueren por aborto o femicidio, no mueren en combate. No se sacrificaron, por lo tanto son reprobables como mujeres, porque donde un hombre hace un sacrificio, ella tiene que hacer varios.

La rebeldía de la que se rebela al rol no es rebeldía sino tiene un manifiesto explícito. La que se resiste a la exclusividad-fidelidad matrimonial, no es una resistente, es una puta, la que se rebela contra la heterosexualidad, no es una rebelde es una marimacha, la que se resiste al servicio conyugal obligatorio, no es una objetora de conciencia, es una pérfida y suelta. Y lo es para momios, cristianos o “compañeros”.

Ser asesinada por tener amante, por no hacer el aseo, por negarse al servicio sexual, por ser lesbiana, por defender a otra mujer de la violencia, y por hacer cualquier cosa que atenta contra el honor masculino, que deja en vergüenza al varón, que rebaja a la Familia en su masculinidad estructural, es ser asesinada por el mismo flagelo (que puede presentar diversas formas): el mandato patriarcal del molde del Ser Mujer. Es crimen machista: Femicidio. Genocidio cuando la gran mayoría de las mujeres que mueren en crímenes violentos, son asesinadas por razones como esas.

  

Si, bien es cierto que muchas veces, la simpleza extrema se toma los discursos definidos “de género”, especialmente de las instituciones que dicen defender los derechos de las mujeres, la ceguera malintencionada, la dicotomía, el racismo y fascismo sexual se manifiesta en los discursos de aquellos masculinistas que niegan a las mujeres como sujetas políticas. Como sujetas (y muy bien sujetadas por derechas e izquierdas) de una política sexual que es transversal a toda la sociedad.

  

NECESITAN UN CONCILIO

 

En las Izquierdas hay Violencia contra la Mujeres, no sólo aquella explícita que han sufrido y sufren decenas de compañeras con padres, maridos, hijos y buenas esclavas del patriarcado que se prestan para oprimirlas, muchos y muchas con importantes liderazgos izquierdistas. También hay aquella mucha violencia soterrada en cada palabra de sus escritos densos y tensos, gozosos de intelectualidad y saberes patriarcales, que niegan e invisibilizan premeditadamente las opiniones, opciones, elaboraciones y propuestas feministas.

Belén de Sárraga, a principios del siglo XX, invitada por obreros anarquistas y por Recabarren a dar Conferencias, a Chile, denunciaba a menudo que un Concilio católico había discutido si las mujeres tenemos alma, y que la posición a favor, ganó por sólo dos votos. Ella decía que si esos dos, por cualquier causa hubieran llegado un poco más tarde a la votación “Las mujeres nos quedábamos sin alma”. A numerosos izquierdistas parece faltarles ese concilio partidario y/o movimientista. Será interesante como fenómeno histórico, saber por cuántos votos gana la postura a favor del alma de las mujeres en la izquierda… porque ¿gana, no? 

Victoria Aldunate Morales

Memoria Feminista 

Feministas Autónomas

memoriafeminista2004@yahoo.es

feministautonoma.blogspot.com 

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