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Sobre hijos y conchas

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“Muy a grosso modo se puede decir que la sociedad europea está compuesta por dos grandes categorías”, me dijo Pelle carraspeando. Y esperé con paciencia de monje budista la continuación de su nueva teoría. “Los Hijos De Puta y los Conchas De Su Madre”, sentenció con convencimiento. Pero como sus sátiras ya no me sorprenden, no me causo ninguna extrañeza esta sui generis clasificación del pueblo del Viejo Continente.  “Y por supuesto que hay excepciones”, continuó. “Pero estas no hacen sino confirmar esa regla”, dijo con aire de filósofo en los faldeos del monte Olimpo, morada de dioses griegos presidida en esos precisos momentos por Bacus, dios del vino y patrón de la agricultura.

“E inmediatamente bajo Los Hijos De Puta, están los lameculos de toda clase y origen. Acompañados por los malditos expertos que todo lo saben. De los hipócritas empedernidos y  crónicos y de todo tipo de uniformados, más los anglosajones”. Anglosajones? Pero ¿no es esa una opinión racista? Acoté algo tímido. “En muchos aspectos, yo soy chauvinista”, aseguró. Hizo una pausa, prendió un cigarrillo y continuó.

“Bajo los Conchas De Su Madre, por otro lado, se encuentran los frustrados, los amargados y los xenófobos. Aunque estos últimos son una categoría flotante que se desplaza de un lado a otro de esta escala. De manera horizontal, pero también vertical. Los patrioteros, los nacionalistas y los monárquicos son también condimentos de esta repulsiva sopa”. Dictaminó Pelle llenando sus pulmones de un poco más de alquitrán.  

“Las subcategorías son miles, pero aquí se distinguen claramente dos que, asimismo, están rozando los estratos principales. Es decir, estan casi frotandose con los Hijos De Puta y con los Conchas De Su Madre. Y estos son los políticos de izquierda y los de derecha. Con ciertos matices de diferencia entre si, es verdad, pero unidos por un solo hilo conductor. A saber, la conservación de un clero laico, mojigato y en vías de desaparición, y de otro cristianamente activo, fundamentalista y podrido en sus prejuicios y tradiciones pederastas, pero ideológicamente útil. Y de un Estado de Bienestar afín al neoliberalismo, en vías de perpetuarse de manera vitalicia. Y dueños de una retórica repetitiva, pero que sigue ganando adeptos tanto dentro de los Hijos De Putas como de los Conchas De Su Madre.”

Pelle hizo una larga pausa. Aplasto el cigarrillo en el cenicero sin lograr apagarlo, y un humillo azulado y algo tembloroso se levantó hacia el techo. Suspiró, tomo aliento y continuó.  “Y en la base de todo este conglomerado de mierda, están los desposeídos!” Sentenció de manera magistral. ¿Los desposeídos de qué? me atreví a preguntar algo temeroso, pues sus furias no eran dignas de presenciar. “Los desposeídos económicos, políticos e ideológicos!” Vociferó dando  un violento puñetazo sobre la mesa. “Porque si la Academia Nobel le otorga el premio de la Paz a la UE, a Obama o a otros de la misma calaña. O cuando le concede el Nobel de Literatura a un cantorcillo llamado Bob Dylan, es que ya nada funciona. Y cuando los yanquis eligen a un miserable como Trump para que presida sus destinos, es como para pedir entonces que paren el mundo que me quiero bajar!”

No sé si Pelle estaba convencido de lo que decía, o si no era simplemente su alma anárquica la que se desahogaba con tanta argumentación algo irracional. Pero no pocas veces ha tenido razón en sus análisis. Mi pregunta es sin embargo; ¿Sub que categoría se sitúa él? Si bajo los Hijos De Puta o bajo los Conchas De Su Madre. El tiempo lo dirá.

guillermo_suecia@hotmail.com

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