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My orgasm is your orgasm

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Cercáno ya a la menopausia cerebral, y conduciendo el vehículo que lo llevaba de regreso a su casa, pensó con algo de pesar que esta habia sido una tarde molesta.
Malena, como ya era su costumbre cuando bebia más de la cuenta, lo habia fastidiado durante todo el rato que habia durado su visita al departamento de ella, aguantando con marcada irritación los sarcásmos, ironias, aseveraciónes de doble sentido y otros manjáres que le habia ofrecido. Y una vez más, volvió a plantearse la pregunta que ya se habia hecho montónes de veces, después de sesiónes parecidas o peores que esta: qué mierda es lo que hace que siga compartiendo mi vida con ella? pero no encontró ninguna respuesta coherente. O no la quiso encontrar. Seria tal vez el miedo a estar solo?

Malena se sirvió un nuevo vaso de vodca, pero esta vez se olvidó del hielo aunque eso ya era un detalle sin importancia. Algo asi como un atentádo en Iráq, con decenas de muertos y heridos.
Se sentó frente al gran espejo de su dormitorio y se contempló un buen rato, mientras dejaba que el vodca agradable escondiese sus defectos, y acentuase sus virtudes. Abrió lentamente sus piernas, levantó sus faldas hasta la cintura y contempló con algo de sorpresa que las tangas brillaban por su ausencia. Seguramente se habia preparado para una pequeña y gran orgia con Iván. Porque sabia que a él le gustaba meter las manos entre sus muslos, para llegar sin demasiados impedimentos a su abertura tibia y húmeda.

Miró con fascinación su vagina abierta y pensó desde la mesa de su cerebro remojado y blando por los efectos del alcohól que si Iván no estaba dispuesto a penetrarla, pues allá él, que sabe lo que se pierde!
Introdujo un par de dedos en su vagina y se acarició lentamente el clítoris. Un pequeño grito de placer salió de su garganta reseca, y reacomodandose la falda alrededor de su angosta cintura, fue a la cocina a buscar un nuevo vaso de vodca.

Iván estacionó el vehículo en el garage de su casa, y con movimientos lentos introdujo la llave en la cerradura de la puerta, e inmediátamente pensó lo estúpido que habia sido al haber dejádo sola a Malena pues a esa hora podria estar haciendo olas sobre su cuerpo tenso y ansioso. Tiró las llaves sobre la mesa de la cocina, se lavó los dientes y subió hasta el dormitorio que lo esperaba con su soledad para darle la bienvenida.

Y mientras Malena iba ya en su tercer orgásmo digital frente al espejo de su departamento, Iván se preparaba para obtener uno sólo, chorreante y pegajoso.

Dos seres humanos que, cada uno y por separádo deseaba estar junto al otro, pero que por esas complicadas cosas de la vida, algo asi como un trámite en cualquier oficinilla burocrática, debían autoestimularse para lograr sobrevivir con dignidad, sin tener que vender sus almas a bajos precios de realización de cambio de temporada.

Carpe diem!


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