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Decisiónes ajenas

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Cada pérdida que sufrimos, significa que una parte de nuestras vidas se va a la nada. Porque no alcanzamos a despedirnos, ni a expresar cuantos nos quisimos o respetamos. Cuanto nos odiamos o nos aborrecimos. O cuanto de todo un poco, como un adiós sin vuelta, o lo hermoso de una pueril caricia de una rama rozando nuestras caras bajo mi parrón artificial, que logró llenar nuestras vidas de tranquilidad armónica una noche de verano ya perdido en el pasado, y que ya quedó para siempre sin decir.

Una pérdida duele cuando quedó mucho por hablar, pero sobretodo por compartir. Pero se hace más dificil aun, cuando alguien decide que debe abandonar al otro, porque prejuicios anónimos de desconocidos hacen valer su razón.

Qué hacer entonces? Pues asi como un tuerto vive con la pérdida de un ojo, o un mutilado sin una parte de su cuerpo asi entonces tendrán que sobrevivir, todos aquellos que no han tenido la oportunidad de elegir el camino a seguir, con la ausencia del que tomó la decisión de perder una parte de su vida, como comprobación que un estigma vale más que el amor.



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