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Amor sin prejuicios

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Y algo aburrido, me rasqué la rodilla izquierda, (porque aun cuando me pica, a la rodilla derecha siempre la discrimino, por ser de derecha. Vaya estupidez!)  y cuando iba a escarbar otras partes de mi cuerpo, se me ocurrio que a lo mejor si no permitimos que alguien nos cuestione, nuestras ideas se marchitaran, atrapadas en sus telas de arañas llenas de prejuicios. Y como la vida es ciega a mis lamentos gráficos, decido entonces que quisiera estar acurrucado entre las tumbas de mis antepasados para soñar con mi futuro, a ver si entiendo algo de lo que pasa en mi interior. Y al razguñar la superficie de mis pensamientos más profundos, concluyo que 

La imbecilidad: es involuntaria. Diagnosticada en la siquiatría, debe ser aceptada con cautela
La irracionalidad: es un sentimiento no controlado. Sin empatia
La estupidez: es impulsiva. Directamente relacionada con el Poder
La banalidad: es impuesta por la sociedad
La pasividad: es el miedo de perder privilegios adquiridos
La indiferencia: quién soy yo para criticar…?
La aceptación: es sinónimo de rendición
 

Y me pregunto si en el Colegio Nacional en Santiago de Chile, aun siguen torturando niños en nombre de la religión católica, la España franquista y la Inquisición. No me extrañaria en absoluto si alguien me dijiera que el Homosaurio pasó por sus aulas, como aliento fetido de cadáveres podridos. Prefiero entonces pensar en el amor, y en cualquiera de sus exquisitas manifestaciones libres.

 
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